domingo, 19 de febrero de 2012

Sunday ramblings III: no sólo de fútbol...

Lo malo de estar emocionalmente ligado a once tipos corriendo atrás de una pelota es que cuando tienen una semana como la última, de un pechofriísmo o una incapacidad insuperables, la verdad es que no te dejan en un muy buen lugar anímico. Claro que ya estoy acostumbrado a colapsos de febrero... hace años que viene siendo la misma historia.

Mi adicción a Twitter no ayuda en la materia, pero como every cloud has a silver lining, también de Twitter saco esta reflexión a modo de consuelo: Well. I'm stuck with em. I know I am. I'm happy to be too. Ultimately, that means it's useless to be upset. Muy cierto, aunque si bien inútil yo no puedo evitar estar upset. 

En todo caso, entre una decepción y otra la semana tuvo unas cuantas cosas buenas, que creo se pueden presentar con imágenes: 

El jueves fuimos a cenar a casa de Ben y Jenny, que son de lo mejor que nos ha dado Londres hasta ahora. Ben es, creo, la única persona que hasta ahora ha sido capaz de desmentir la noción de que la comida inglesa es inferior a la del continente. O bueno, para ser un poco menos drástico: cada vez que nos ha cocinado, nos hemos chupado los dedos. 

 Por supuesto, como cada vez que nos juntamos con ellos, el fin de la reunión está dictado por los horarios del metro ya que nunca nos alcanza el tiempo para que se acaben los temas de conversación (o la buena bebida). Mención aparte merece el metro de esta ciudad, que se va a dormir temprano como buen inglés, y desmiente las credenciales de city that never sleeps que uno podría imaginar dado su número de habitantes. 
 
El correr para llegar al último metro tiene sus inesperadas recompensas, como viajar en un vagón vacío, algo inusitado y muy infrecuente. Nosotros tratamos de sacarle el jugo y en mi caso me dediqué a practicar por si algún día tengo que ganarme la vida como vendedor en el transporte público: Señoras y señores que hacen uso de este medio de transporte, tengan uds. muy, pero que muy, buenas noches...

Cómo es que no estuve resacoso el viernes por la mañana es algo que todavía no me explico.


El sábado amaneció gris y lluvioso, pero juntamos fuerzas y salimos a enfrentar los elementos. Estuvo bueno ver la ciudad desde otro ángulo: 

La city vista desde Hoxton
Ya de vuelta hacia casa, las nubes se levantaron un poco por el oeste, y nos dejaron unas vistas del atardecer bastante espectaculares:



Luego se vino la noche literal y metafóricamente con el partido del Arsenal. Pero no queremos volver a ese tema, no?

En el Bow Bells, sufriendo, y con Lore haciéndome el aguante.
Bonus drinks: buena parte de 3 botellas de vino tinto con Ben, Jenny y Lore.

lunes, 13 de febrero de 2012

Sunday ramblings II

Una semana más en este año que galopa. Otra semana de transición en la que de a poco me fui despidiendo de la Iglesia y de  los compañeros que seguirán siendo tales, pero a los que ahora voy a ver muy de vez en cuando.

Hay que decir que son bastante sencillas las despedidas que son sólo a medias, que te quitan un poco de cotidianeidad pero nada mucho más drástico. Son casi disfrutables por comparación con otras que han sido tan duras.

The Bow Bells
El viernes pasado, mi compañera Anna, que tenía motivos para celebrar luego de haber defendido con éxito su tesis de doctorado, me invitó a unas drinks de despedida junto a Graham, su esposo (quien, a su vez, trabajó por unos meses en el Bow Bells, el pub donde voy por lo general a ver los partidos).

El alcohol no impidió que al volver a casa casi no sintiera las piernas, del frío que hacía. Al poco rato comenzó a caer la tercera nevada de este invierno, la primera que pudimos ver en vivo y en directo, ya que durante las dos anteriores habíamos estado en Montevideo y Bilbao, respectivamente.

El sábado por la mañana amaneció soleado y aprovechamos para ir hasta Victoria Park a disfrutar de los paisajes blancos, y alucinar con los que estaban corriendo en manga corta o jugando al fútbol.

Volviendo al Bow Bells, y por ende al fútbol, dos semanas de victorias consecutivas nos han lanzado a un inesperado cuarto puesto, con lo que también han sido días apacibles y disfrutables por esa causa. No cuento con que dure, por cierto.

Desde mañana, se supone, me espera la locura (bring it on I say) y jornadas de 8 horas que no hago desde hace más de un lustro. Creo que va a estar bueno porque me deja mucho margen de acción con mis weekends de 4 días, a los que espero sacarles jugo. También, en cierto modo, se siente como volver a casa. De una casa a otra, caminando.

Weekly pints count: 1, en el pub con la gente de Queen Mary, en la primera salida 'post-restructure'.
Bonus drinks: 1 botella de Rioja compartida con Anna, para celebrar su PhD, y 1 copita de Grappamiel antes de la cena del domingo.

lunes, 6 de febrero de 2012

Sunday ramblings I: Retorno

Esta noche vamos en el easyJet de vuelta a casa. Salimos de Bilbo con dos horas de retraso y yo me siento como un niño castigado, al que lo mandaron al rincón "a pensar".

No tengo ganas de pensar en las escasas 3 horas de sueño que voy a tener esta noche (si todo va bien y ya no hay percances; sabemos que London nos recibirá con mucha nieve, por fin). De hecho, a pesar del cansancio me voy con el corazón contento y eso pesa mucho más.

No llegamos a estar 48 horas en Bilbo... tal vez sea mejor así, porque me parece que cuanto más nos quedáramos, más nos iba a costar volver. La verdad es que los amigos y los aitites nos tratan muy bien, y el tiempo se pasa volando. Siempre gusto a poco... pero bueno, de momento, hurrengora arte!

Mañana también retorno a mi trabajo en la iglesia, sólo que esta vez sé que será mi última semana allí. Finalmente tengo fecha de traslado para empezar mi nuevo puesto, y aunque tengo ganas de volver a la locura y afrontar nuevos desafíos, sé que me va a dar pena despedirme de unos cuantos buenos compañeros que dejo allí.

Iniciamos el descenso. La Capitana (!!!) nos informa la situación del tiempo: 0 grados, niebla, y nieve. Pero salvo por eso, dice, lovely. ¿Típico humor inglés?

Mi poli me pide que deje constancia de que El Correo de hoy no hace ni una breve mención al conciertazo que vimos ayer y que fue la excusa para nuestro viaje. Yo aprovecho la ocasión para dedicarle, un poco en broma pero muy en serio, esta canción que escuchamos ayer: 



Bonus drinks: dos tintorros y un zurito con Felipe y los amigos durante el finde.


Posdatas de madrugada:
- Si habremos llegado tarde, que la azafata del avión se despidió con un Good Morning.
- Tuvimos suerte en Stansted y llegamos al bondi por los pelos. Tener que esperar media hora más  a la intemperie, y pasadas la 1.30AM, ya hubiera sido demasiado.
- Llegando a casa nos cruzamos con un zorro, que por supuesto no se quedó a saludar. Al que sí saludamos a pesar de la hora fue a nuestro nuevo vecino. Muy simpático y musculoso.