Bueno!
Luego de un par de semanas complicadas en el laburo, de esas que te dejan desganado, parece que finalmente se está dando vuelta la tortilla.
A menos de un mes del verano, como estaba previsto la primavera sigue brillando por su ausencia. Pasamos de escasos 10 grados al bochorno sin transición. Esta mañana me encontré con esto en BBC Weather:
No son las mejores condiciones para trabajar, pero no me quejo (especialmente porque no vuelvo al laburo por otros 3 días!).
Durante el único atisbo primaveral que tuvimos, un día en que entre tanta miseria consecutiva pronosticaron un día de sol, nos fuimos en tren a Salisbury y de allí a Stonehenge. Estuvo bien el paseo, si bien la experiencia de estar frente a los menhires fue un poco underwhelming, tal vez porque el lugar estaba atiborrado de turistas (como nosotros). De todas formas fue interesante y nos lo tomamos con humor.
Y cambiando de tema, aunque de fútbol no quiero hablar mucho... si bien el Arsenal se aseguró el tercer puesto en la Liga (una hazaña considerando cómo empezó el año), desde entonces las noticias no fueron las mejores. La final de la Europa League fue una decepción, la final de la Champions League fue un bajón, el clásico no terminó muy bien, que digamos, y mañana es la final de la Copa del Rey, que está complicada para los Leones.
Pero bueno, lo que me llevó al fútbol fue esta foto en la portada de hoy en The Guardian:
Me pareció curioso que para ilustrar a los 50 targets de este verano, hayan usado a dos uruguayos y a un vasco. Estamos en todo.
Y bueno, me despido como arranqué, saludando a Lorenzo.
Weekly pints count: 0
Esta semana no hubo ales pero sí visita al pub, adonde fui con Anna (una compañera de la biblioteca que acaba de pasar de Whitechapel a Mile End) a hacer un poco de catch-up, y de paso tomarme unas copas de vino blanco, cosa que hace tiempo no hacía.
jueves, 24 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
Sunday ramblings IX: efectos literarios
A veces pienso que el tiempo que dedico a leer ficción bien podría ser mejor aprovechado en otras cosas. Pero más a menudo pienso que ese tiempo es poco, y que me gustaría leer mucho más aún.
No soy ni pretendo ser un crítico literario. No leo para recomendar ni para describir. Tampoco, necesariamente, para aprender.
Una de las cosas que me interesa de la lectura de ficción es cómo interactúa la historia con nuestro mundo interior, y también cómo se relaciona con lo que pasa a nuestro alrededor. Muchas veces lo que me queda de un libro es, más que la anécdota o los personajes, las asociaciones de ideas con gente, momentos, o aún canciones o películas que confluyeron al mismo tiempo y quedaron ligadas para la posteridad.
Por ejemplo:
Firewall, Henning Mankell. Típicamente reflexivo, opresivo, denso y deprimente. Tal vez no sea la mejor lectura para las vacaciones, pero mejor leerlo en vacaciones que cuando el entorno se aproxima a la anécdota. Probablemente en unos meses recuerde que lo leí de apuro porque estaba reservado por alguien más, y que como siempre con las novelas de Wallander, no fue una lectura cómoda.
The potters field, Andrea Camilleri. Al igual que con Mankell, esta saga va de un detective y tiene mucho de costumbrismo local, pero es probable que las similitudes terminen por allí. El tono es siempre mucho más liviano, y no debe ser casualidad cuando se pasa del invierno sueco al verano siciliano. Si Mankell utiliza a Wallander para cavilar sobre los cambios (para peor) en la sociedad, Camilleri usa a Montalbano para reflexionar sobre el paso del tiempo y las relaciones humanas. Eso sí, en ambos personajes el envejecer y la cercanía de la jubilación es un tema recurrente. Si me cuesta leer a Mankell, Camilleri siempre se me termina muy rápido.
Brand new friend, Mike Gayle. Fue una suerte que me cruzara con este libro, gracias a Lore, unos meses luego de llegar a Londres, y no unos meses después de llegar al País Vasco. Cuenta la historia de un chico que por seguir a su novia se muda de ciudad, y de cómo luego extraña a sus amigos, y de cómo le resulta casi imposible hacer nuevos. Este libro ticks so many boxes que un par de años antes casi me hubiera dolido leerlo. Por otra parte, está escrito con una gran cercanía, y genera una nostalgia dulce y una gran complicidad, como si los amigos de Rob fueran tus amigos, como si sus pubs fueran tus ramblas, y sus pintas tus mates. Por otra parte, cuando los libros se leen tan fácil, hay veces que hasta resulta sospechoso. ¿Es bueno porque es simple? ¿O es simplemente simple? La eterna pregunta, el dilema Dan Brown. Por lo pronto estoy leyendo un segundo libro de Gayle a ver para qué lado se decanta esa balanza.
As I walked out one midsummer morning, Laurie Lee, y Homage to Catalonia, George Orwell. La biblioteca donde trabajo ha cambiado mucho (y mayormente para mal) en los últimos 18 meses. Los dos compañeros con los que he tenido más feeling literario ya no trabajan conmigo, pero a tiempo llegué en su momento de pedirles una recomendación. Andy y Mike no se conocían en ese entonces, ya que estaban en áreas diferentes, lo que hace más curioso que ambos me hayan recomendado libros sobre la guerra civil española. Tampoco me los recomendaron por mi proveniencia. Mike me dijo claramente que el de Orwell era su favorito, y cuando se fue de la biblioteca, cansado de los cambios que veía tan injustos como injustificados, no pude menos que pensar que Orwell hubiera aprobado, discretamente y con pocas palabras. La de Andy, como la de Lee, es una historia más amable. Si bien todavía está en la biblioteca, de los 5 días de la semana yo trabajo 3 y él los otros dos. Ya no hay por allí quien me llame chap, y a decir verdad hoy por hoy tampoco tendría mucho tiempo para comparar la suerte del Arsenal con la del Bristol City. Todo tiempo pasado, que le dicen.
Weekly pints count:1
Homenajeando a Igor, el viernes nos fuimos a por una cena temprana en un pub al estilo Wetherspoons, y me tomé una John Smith's.
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