martes, 30 de diciembre de 2008

Parece mentira las cosas que veo / por las calles de…

Para aquel que pueda remontar su memoria a Telecataplum, a mediados de los 80, esta entrada va con banda sonora:



¿Se acuerdan?

En esta canción, y más precisamente en esta sección del programa pensé al sacar algunas fotos que me parecieron curiosas, extrañas, o excepcionales, y aquí les muestro:


Este cartel está a pocos minutos de casa. Las Tres Cruces en realidad son algunas más, tal vez 7, al costado de un camino muy poco transitado entre Erandio y Astrabudua.

La que sigue también apela a la nostalgia, un poco friki tal vez, porque tendrá más sentido si vieron alguna vez Transformers, ya sea la vieja serie o la nueva peli.


¿No parece la cabeza de un robot a punto de despertarse y despegar?

Las últimas dos entran sin dudas en el top-three de calles con los mejores nombres en toda la ciudad (y dejo margen para una más, porque nunca se sabe…):





Creo que no precisan explicación, ¿no?

Coman y beban rico. Zorionak eta urte berri on!

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Bendito anticiclón

Dos días antes de la llegada del invierno se instaló entre nosotros el anticiclón, el viejo y querido sistema de alta presión de toda la vida, y parece que vamos a llegar a la increíble marca de una semana completa de sol.

Para el sábado pasado se adelantó la feria de Santo Tomás, que usualmente se hace el 21 de diciembre. Es una fiesta tradicional en la que los productores agropecuarios se instalan en unos puestos en el Casco Viejo desde la mañana y venden sus productos.

Por su descripción y al ver algunos de los puestos me hizo acordar a la feria de Tristán Narvaja, pero al rato de llegar el ambiente era más parecido al del Mercado del Puerto un fin de semana de diciembre (y no digo el 24 o el 31 porque no nos quedamos tanto como para que el alcohol haga mella en los miles de asistentes, cosa que según me contaron también es moneda corriente).

Por lo que pude leer, la asistencia a Santo Tomás ronda entre 200.000 y 300.000 personas cada año (les recuerdo que la ciudad de Bilbao tiene poco más de 350.000 habitantes, y el Gran Bilbao no llega al millón).

La estrella del día es el talo con chorizo, una particular versión de choripán tan tradicional como demandada en esta fecha. Las bebidas oficiales son la sidra y el txakoli (vino blanco local).

Al llegar estuvimos haciendo cola un buen rato en uno de los puestos para conseguir vituallas. Conseguir unas pocas botellas no fue muy difícil, pero Lore hizo casi media hora de cola para conseguir un talo con chorizo para que yo lo probara. Una vez pertrechados, nos fuimos a buscar un lugarcito al lado de la ría donde sentarnos de cara al sol y pasar el rato.


Los dejo con una de las mejores imágenes del día (si hacen click se puede ver más grande). No se trata del cielo celeste, ni de la extraña estatua. Sobre la derecha hay un reloj que marca que a las 5 menos diez de la tarde aún teníamos 17 grados de temperatura!

jueves, 11 de diciembre de 2008

4 décadas, 4 días

Este blog se está volviendo más y más atemporal, por culpa de mi incapacidad para reseñar en fecha.

Pero bueno, no quería dejar pasar la peculiar casualidad de haber festejado la entrada en la cuarta década con cuatro días de festejos consecutivos, y aquí se las ilustro.

El jueves, en casa:


El viernes, festejando con la peñis:


El sábado, festejando con Mikel y Silvia los cumpleaños de noviembre, y echando un kinito:


Y el domingo, en casa de la madre de Lore festejando también los 18 de Víctor:


Como suele suceder, si quieren pueden ver más fotos en Picasa. Y como suele suceder, volveré pronto (?) a reseñar más eventos pretéritos.

martes, 2 de diciembre de 2008

Cosas del clima

Esta mañana, la tapa del diario decía que "En noviembre llovió 25 días y sólo lució el sol durante 42 horas". Gran panorama gran, pero bueno, al menos sé que pude sobrevivir al segundo noviembre más lluvioso en los últimos 60 años vizcaínos.

Grande fue mi sorpresa cuando al terminar mi turno matutino me asomé a la ventana y brillaba el sol. Agarré la cámara y mi abrigo polar tan pronto como pude (al punto que olvidé mis lentes de sol, y por un rato lo lamenté) y bajé a la calle procurando acercarme a las vistas del Pagasarri desde la ría camino a Bilbao.

Para cuando llegué al puente Rontegi seguía teniendo el sol de frente, pero a mis espaldas la cosa pintaba fulera, con arcoíris incluido. Poco después, sobre el puente de la ría de Lutxana, el panorama ya pasaba de gris oscuro hacia un lado, mientras que el sol todavía generaba contrastes de luz muy interesantes.

Apuré bastante el paso, porque las perspectivas de chaparrón eran más que ciertas. Yo no sólo me había olvidado los lentes, también había salido sin paraguas (como si nunca me hubiera sorprendido la lluvia…).

Para cuando llegué a la altura de la siguiente parada de metro y saqué la última foto ya estaba lloviznando.

Me quedaban un par de cuadras hacia adentro, que caminé y casi corrí bajo el chaparrón… en definitiva, y como suele suceder, en media hora escasa pasamos de cielo despejado a completamente cubierto.

El resto de las fotos del día, por acá.