Grande fue mi sorpresa cuando al terminar mi turno matutino me asomé a la ventana y brillaba el sol. Agarré la cámara y mi abrigo polar tan pronto como pude (al punto que olvidé mis lentes de sol, y por un rato lo lamenté) y bajé a la calle procurando acercarme a las vistas del Pagasarri desde la ría camino a Bilbao.
Para cuando llegué al puente Rontegi seguía teniendo el sol de frente, pero a mis espaldas la cosa pintaba fulera, con arcoíris incluido. Poco después, sobre el puente de la ría de Lutxana, el panorama ya pasaba de gris oscuro hacia un lado, mientras que el sol todavía generaba contrastes de luz muy interesantes.
Apuré bastante el paso, porque las perspectivas de chaparrón eran más que ciertas. Yo no sólo me había olvidado los lentes, también había salido sin paraguas (como si nunca me hubiera sorprendido la lluvia…).
Para cuando llegué a la altura de la siguiente parada de metro y saqué la última foto ya estaba lloviznando.
Me quedaban un par de cuadras hacia adentro, que caminé y casi corrí bajo el chaparrón… en definitiva, y como suele suceder, en media hora escasa pasamos de cielo despejado a completamente cubierto.
El resto de las fotos del día, por acá.
1 comentario:
no deja de ser muuy interesante el contraste de sol y nubes grises, más el arcoiris.
Realmente las estadísticas de sol y lluvia son bastante contundentes.Y por ahi, hacen que Bilbao recuerde a Londres.
Solo falta cambiar a los leones por el Arsenal, y reíte de las corridas para escapar de los chaparrones...
Ma.
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