Es interesante el proceso por el que una canción queda asociada a un momento o un lugar. Esta semana iba en el metro a trabajar, por una vez escuchando música y no un podcast, y al salir a la superficie en Whitechapel High Street puse el tema Zizou, de Supervielle:
Era uno de estos muy infrecuentes días de cielo completamente celeste, y me soprendió lo bien que se amoldaba el ambiente a la banda sonora. Whitechapel es el centro del Londres musulmán; la calle principal está plagada de comercios y de puestos callejeros, como una feria vecinal o una vía blanca permanente. Frente a la salida del metro está el Royal London Hospital, viejo, grande, y gris. Nueve días de cada diez el panorama hace juego con el hospital y no es un lugar especialmente edificante. Pero este día la música y el sol invitaban a levantar la vista, ver los edificios de la City iluminados por el sol, unos pocos cientos de metros más allá, y ver el barrio con otros ojos.
Desde allí, atravesar el hospital de norte a sur, para llegar a la Iglesia/Biblioteca. Es mi cuarta semana de trabajo allí, y creo que fue el primer día en que no tuve que correr para llegar en hora. Finalmente me estoy empezando a adaptar, a encontrar mis ritmos, y gracias a que dos compañeros de trabajo están de licencia, por primera vez tengo trabajo suficiente como para mantenerme entretenido por casi todo el turno. La semana termina bien.
Para rematar, este fin de semana nos invitaron al cumpleaños del esposo de una compañera de trabajo. La fiesta era a priori una incógnita, pero nuestro afán de socializar un poco más con los parroquianos este año pudo más que el frío, y allá nos fuimos a la flamenco night, cumpliendo con el único requisito que se nos había pedido.
Nos encontramos un panorama bastante multicolor: un típico pub inglés, con un promedio de edad de alrededor de 50 años (típico también), una dosis inesperadamente alta de búlgaros, y un grupo de música flamenca liderado por el guitarrista Jorge Bravo, que para nuestra sorpresa era chileno.
Fue todo un poco extraño pero lo pasamos muy bien, pude presentarle a Lore a otros tres de mis compañeros de trabajo, y ver música en vivo en espacios reducidos siempre es una experiencia gratificante.
Hoy, finalmente, el Arsenal me regaló una alegría. Augura que la semana va a empezar bien, aunque seguro va a terminar aún mejor.
-- o --
1. El jueves, en la reunión pseudo-sindical por la restructura de la Biblioteca.
2. El viernes, cuando conocí a Cat (la jefa de Lore) en los festejos por la exitosa mudanza de oficina.
3. El sábado, en el cumple/flamenco night.
4. El domingo en el Bow Bells, viendo la increíble remontada del Arsenal contra el Aston Villa.
2 comentarios:
Me encantó! Nueva filosofía de disfrutar de las pequeñas grandes cosas de la city como las múltiples zonas multiculturales y las distintas experiencias que gracias a ello estamos viviendo!!! Loved the pints count too! Very British like!!! Lore
Sí señor, pequeñas cosas que nos alegran el día. Lore F.
Publicar un comentario