Esta semana finalmente llegó ese día que inevitablemente me complica y estresa cada 2 o 3 meses: había que ir a la peluquería. Si bien ya tengo una peluquería de confianza, no estamos aún al nivel de llegar y que me pregunten "¿Como siempre?", algo que haría todo el trámite mucho más sencillo.
Cuando cerraron por reformas el verano pasado tuve que buscarme la vida y terminé en la Barbería "Giuseppe" en Stratford, a la que sólo le faltaba el cartel de "Atendida por su propio dueño desde 1961". Y por supuesto, con el mismo equipamiento desde entonces. No me quejo, fue una experiencia de lo más interesante con quejas de Giuseppe sobre "esos que se llaman peluqueros", que sólo usan máquina y "no saben lo que es agarrar un par de tijeras". Claro que al salir de allí yo me parecía un poco a un galán de película de otra época (con tupé incluido), y otro poco a Scott Parker...
Giuseppe me contó que hacía años que estaban tratando de echarlo de allí (por la renovación de Stratford a raíz de las Olimpíadas) y una semana después de aquel podado infame la peluquería estaba cerrada. Por un tiempo pensé que había sido su último cliente, pero por suerte hace unos pocos meses volvió a abrir, al lado de donde estaba antes.
Volviendo a mis peluqueros, ese día fui temprano en la mañana, para en lo posible ser de los primeros clientes y no tener que esperar a que me atiendan (esperar en la peluquería es lo segundo en mi ranking de momentos desagradables del periplo peluqueril, luego de explicarle al peluquero qué cornos querés que haga).
Resultó ser que quien me había cortado el pelo las últimas veces no había llegado todavía. Como allí los peluqueros se hablan en chino entre sí (aunque el dueño es canadiense) yo afectuosamente le llamo Silent Chinaka, ya que luego del breve intercambio inicial él se dedica a lo suyo con tremendo esmero, un detallismo inquietante, y un silencio de lo más tranquilizador (su inglés y el mío no son del todo compatibles).
Como Silent Chinaka aún no había llegado me atendió el dueño, Chatty Chinaka, que no me cortaba el pelo desde la primera vez en que fui. Al poco tiempo me di cuenta que algo no iba bien, Chatty no estaba del mejor humor... le llegaron un par de mensajes mientras me cortaba (con el iPhone siempre a mano) que no parecieron convencerlo.
Al rato, ya pasadas las 10.30, entró Silent Chinaka como una exhalación y pasó para el fondo del salón... ahí me di cuenta que su impuntualidad era el problema! Cuando ya me estaba dando los finishing touches, Chatty se alejó un par de pasos para verme desde más lejos, y mencionó que estaba buscando una nueva perspectiva ya que él era un perfeccionista. Yo, tratando de hacerle un favor al otro, le dije que ya había notado que tanto él como su compañero eran muy detallistas. "¿Mi compañero?", "Sí, el que acaba de entrar"... para qué! Su cara de culo fue un poema! Yo me dije mejor me callo y los dejo que se arreglen, pero esa noche, cuando salí de la biblioteca a las 9 y media, Silent Chinaka estaba parado en la esquina con la mirada perdida, y la peluquería cierra a las 6... temí por su futuro laboral.
| Así no es como me dejaron, sino como me levanté a la mañana siguiente... |
Esa tarde finalmente llevé el mate a la biblioteca. Jack, uno de mis compañeros, tenía ganas de probarlo hace tiempo, y llevé todo el kit para armar un mate en su presencia. Se quedó fascinado, y al poco rato habíamos armado en la biblioteca una ronda que eso parecía un salón de la Facultad de Ciencias Sociales, yo cebando para 6 o 7 a mi alrededor, y explicando todo el ritual que acompaña al mate en mi país. Claro que tuve que "tolerar" que me movieran la bombilla, que trataran de revolverlo, que me lo devolvieran medio lleno, y que me lo compararan con estar chupando pasto, pero de todas maneras fue un momento muy especial para mí, y sé que para algunos de ellos también. Ya le pasé a Jack la dirección de una página web donde puede comprar yerba, mate y bombillas acá en Inglaterra así que me imagino que en cualquier momento lo veré yendo a laburar con la matera colgada al hombro!
Esta semana no hubo visitas al pub, pero sí nos dejamos tentar por una oferta de Casillero del Diablo en el super... va contra mis principios comprarle a un sponsor del Manchester United, pero en este caso hicimos una excepción.

2 comentarios:
Realmente jocoso! No sé si me causan más gracia los "chinakas" (no me queda claro en qué hablan), o las "vueltas" del mate, pero esto realmente me hubiera gustado verlo...(Sólo falta una foto para apreciar la obra del susodicho caracúlico)
Ma.
Diego!! que placer es verte escribir de nuevo en el blog! Me ENCANTAAAA
Me gustó mucho la experiencia peluqueril, cortarse el pelo sin duda es toda una aventura sino preguntale a Pia cuando le quemaron la oreja unos seres muy especiales jej
Y el mate!! realmente inspirador! Quiero conocer al tal Jack y tomarme unos matecitos con él. Vos sabes que hace tiempo estoy por traerme uno y soy una haragana cada vez tomo más mate pero el de los demas! jeje
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