domingo, 17 de junio de 2012

Sunday ramblings X: El primer Oriental en las Highlands

Necesitábamos vacaciones. 

La Reina estaba festejando cumpleaños, y como buena doña generosa que es nos regaló a nosotros, simples plebeyos, un feriado extra.

Nosotros aprovechamos la ocasión para mandarnos mudar a Edimburgo, ciudad que Lore conocía de pasada y que me quería mostrar hace tiempo. Y ya que estábamos por allí, aprovechamos para hacer un tour por las Highlands escocesas.

Las Highlands ocupan el 75% del territorio escocés, pero allí sólo vive un 20% de la población. Los paisajes de montañas, lagos y castillos son tan impresionantes que no creo poder hacerles justicia con palabras.


Durante el tour de 3 días Carole, nuestra guía, fue mezclando clases de historia con humor escocés y muchos dardos hacia los ingleses. Los quieren tanto como nosotros a los argentinos, o los vascos a los españoles.

Entretanto, aprendíamos el significado de varias palabras frecuentes en el gaélico escocés, como Loch, Glen Ben, Failte, o Aye (lago, valle, montaña, bienvenido, sí). Y también datos curiosos y sorprendentes, como que el Irn-Bru, un refresco que es "la segunda bebida nacional", tiene más ventas en Escocia que la coca-cola. Aparentemente sólo en Escocia y en Perú la coke no es namberguán en ventas. Yo me auto-excluí de probar whisky cuando pasamos por una destilería, pero no me iba a quedar sin catar Irn-Bru... a todo aquél que haya probado alguna vez un chicle Doble Globo de frutilla el sabor le resultaría familiar.

Nuestra base en las Highlands fue Fort Augustus, un pueblo minúsculo a orillas de Loch Ness. Allí, la primera tarde, fuimos al Clansman Centre donde Ken, un true Highlander al decir de Carole, nos hizo una demostración de cómo era la vida en las Highlands hasta mediados del Siglo XVIII, incluyendo cómo plegar y vestir la kilt, qué tipo de armas se usaban en batalla, y la dinámica de la vida cotidiana en las típicas moradas escocesas de la época.

Fue una experiencia de lo más interesante y al finalizar me demoré un poco para felicitar a Ken. Nos pusimos a conversar y, lógicamente, me preguntó de dónde venía. Resultó que yo era el primer uruguayo que había visto por allí (no era el primero en decírmelo ese día; aparentemente también fui el primer uruguayo al que Carole guiaba en el tour), pero Ken, a pesar de su aspecto highlander con kilt y espada resultó que había vivido durante años en Valencia, trabajando para la Jaguar, y había visitado Bilbao en varias ocasiones, en tiempos en que la amenaza de ETA era mucho mayor.

Por desgracia, mientras me contaba todo esto y charlábamos sobre lo bien que se come en el País Vasco, Ken no tuvo mejor idea que cambiarse de ropa... se quitó la kilt y se puso unos vaqueros de lo más normales. Dejó el escudo y la espada y se puso una camisa (que ni siquiera era a cuadros!). En un momento, Ken the Highlander se convirtió en Ken el de la Jaguar, lo que le quitó un poco de impacto a la historia precedente, pero fue de todas formas una situación curiosa de principio a fin.

Fort Augustus... un pueblito casi de ensueño en el que si uno tuviera que vivir, seguramente se volvería loco. Estábamos aún a 20 días del solsticio de verano, pero a las "11 de la noche" todavía era de día. Y lógicamente, en invierno la situación es inversamente dramática. Sumado al frío del lugar, un combo que no es para cualquiera. Pero ante los 5 locks del Caledonian Canal que unen Loch Ness con Loch Oich, con las montañas de fondo, uno se podía distender en un momento de contemplación satisfecha, o satisfacción contemplativa.


El segundo día partimos en dirección oeste hacia la Isla de Skye y en cierto modo, otra vez, fue como haber cambiado de país. Luego de una parada intermedia en un pequeño pueblo que iba a ser nuestro último contacto con "la civilización" (un supermercado donde comprar algo para el almuerzo, y baños públicos) por un buen rato, nos metimos en una carretera vecinal (por ser generoso) hacia el extremo sur de la Isla, para ir a un pueblo llamado Elgol.

Elgol me hizo acordar un poco al Cantábrico, por la proximidad de las montañas al mar, pero también a ciertas zonas de la costa de Rocha por los paisajes despojados y el olor a mar. Claro que ver ovejas caminando entre las rocas al lado del mar, con las montañas de fondo... eso es algo que no había visto nunca hasta ahora...


Más fotos del viaje, aquí.

Weekly pints count: 4.5 + 1 riojita
El final de esta semana estuvo un poco más sociable que de costumbre, con reuniones con los compañeros de laburo de Lore el jueves, con los míos el viernes, y con mis ex-compañeros el sábado. Se siente como un diciembre cualquiera en Montevideo! Claro que de sol y/o verano mejor no hablamos...

2 comentarios:

Marianella dijo...

Diego!
No se como haces entre tanto trabajo y actividades para darte tiempo de escribir este diario de viaje tan linda. Siempre quise ir a Edimgurgh y todas esas zonas que recorrieron, y ahora mucho más!!
Gracias por compartir todo esto!!!
muchos besos

Anónimo dijo...

Me gustó el relato y la descripción de los paisajes! Aunque te olvidaste de algunas historietas como mi aventura con el tostador en llamas... Quedará para otro post! ;) pero de lo màs chulo del viaje no has hablado! Las hairy coos!!!! Esas sí que molaron! Y los 5 días respirando otro aire, que sirmpre es necesario! Lore