jueves, 8 de marzo de 2012

Sunday ramblings IV: ¿vale más tarde?

Se termina una semana muy sociable y afortunada, y a bordo de la District Line nos disponemos a desandar los 23km que llevan de Richmond hasta casa, en el East End.

Estuvo bien sobreponerse a nuestra habitual pereza y hacer el viaje para estar en el festejo de cumple de Tom, que se mostró tan sorprendido como agradecido por nuestro "esfuerzo".

Siempre nos genera un poco de trepidation el ir a estos lugares donde habrán unos cuantos desconocidos, pero suelen ser buenas experiencias all things considered, y hoy no fue una excepción.

De lo más interesante fue conocer a una muchacha que nació y vivió toda su vida en Richmond. A mi me sorprendió que ella no se considerara una "Londoner", tanto como a ella que nosotros hubiéramos decidido mudarnos a vivir aquí. Pero bueno, no es la primera persona con que nos cruzamos que piensa que España equivale a verano permanente, y que cualquier lugar es mejor que éste desde un punto de vista meteorológico.

Hablando de "Londoners" y de lugares comunes, el otro día salió un artículo bastante interesante sobre "nosotros" (ejem!) en el New York Times, en el que se discuten cosas tan variadas como si todos aquí chupan tanto como Winston Churchill (en resumen, sí), si la gente está ilusionada por tener los Juegos Olímpicos (no, salvo que tengan una pieza o un apartamento para alquilar), o si Kate Middleton está embarazada. Hablando de Kate, refieren a la afición de esta gente por las apuestas presentando los nombres más probables de su futura prole, y cuánto pagarán a quien lo acierte.

Otra sección interesante fue la descripción, en una frase, del perfil del lector de cada uno de los diarios de circulación masiva. Yo creía que a mi me pegaría The Guardian, pero como no practico yoga ni me armo mis propios cigarrillos, parece que me calza mejor The Independent: persona sobrecalificada que no rinde al nivel de su capacidad, ligeramente deprimida y que está realmente preocupada por el medio ambiente. Voy a tener que leerlo de vez en cuando a ver si de verdad somos el uno para el otro!

- o - o -

Antes, el viernes, aproveché mi gentil horario laboral para "culturizarme" en la Courtauld Gallery, donde había una exposición de cuadros de Piet Mondrian junto a Ben Nicholson (mucho gusto), y donde está en exposición uno de mis cuadros favoritos:


La visita tuvo gusto a poco, supongo que porque esperaba encontrarme con más variedad y cantidad. En los últimos años me acostumbré a los museos que te ganan por cansancio, y ésta fue una experiencia mucho más manejable, con sólo 2 salas y algo más de una docena de cuadros que se podían ver rápidamente. Por otra parte había también una sección con fotos y cartas que intercambiaron Mondrian y Nicholson antes y durante la 2da Guerra Mundial, lo que tenía su interés... ahora que lo pienso puede que no me haya decepcionado tanto.

Y bueno, al día siguiente estaba paseando por nuestro glamoroso Roman Road Market, de vuelta de la biblioteca, y hete aquí que me encuentro con un mural en el medio de la calle que me hizo acordar al amigo Nicholson: 


¿Va a ser que vivimos en un barrio cool, después de todo? Quién lo diría...

Weekly pints count: 2
En Richmond, con Tom, Michelle, y sus amigos raros pero simpáticos incluida Leticia la mejicana, y el tipo de las rastas que no sabíamos si estaba más fumado que borracho o viceversa.

domingo, 19 de febrero de 2012

Sunday ramblings III: no sólo de fútbol...

Lo malo de estar emocionalmente ligado a once tipos corriendo atrás de una pelota es que cuando tienen una semana como la última, de un pechofriísmo o una incapacidad insuperables, la verdad es que no te dejan en un muy buen lugar anímico. Claro que ya estoy acostumbrado a colapsos de febrero... hace años que viene siendo la misma historia.

Mi adicción a Twitter no ayuda en la materia, pero como every cloud has a silver lining, también de Twitter saco esta reflexión a modo de consuelo: Well. I'm stuck with em. I know I am. I'm happy to be too. Ultimately, that means it's useless to be upset. Muy cierto, aunque si bien inútil yo no puedo evitar estar upset. 

En todo caso, entre una decepción y otra la semana tuvo unas cuantas cosas buenas, que creo se pueden presentar con imágenes: 

El jueves fuimos a cenar a casa de Ben y Jenny, que son de lo mejor que nos ha dado Londres hasta ahora. Ben es, creo, la única persona que hasta ahora ha sido capaz de desmentir la noción de que la comida inglesa es inferior a la del continente. O bueno, para ser un poco menos drástico: cada vez que nos ha cocinado, nos hemos chupado los dedos. 

 Por supuesto, como cada vez que nos juntamos con ellos, el fin de la reunión está dictado por los horarios del metro ya que nunca nos alcanza el tiempo para que se acaben los temas de conversación (o la buena bebida). Mención aparte merece el metro de esta ciudad, que se va a dormir temprano como buen inglés, y desmiente las credenciales de city that never sleeps que uno podría imaginar dado su número de habitantes. 
 
El correr para llegar al último metro tiene sus inesperadas recompensas, como viajar en un vagón vacío, algo inusitado y muy infrecuente. Nosotros tratamos de sacarle el jugo y en mi caso me dediqué a practicar por si algún día tengo que ganarme la vida como vendedor en el transporte público: Señoras y señores que hacen uso de este medio de transporte, tengan uds. muy, pero que muy, buenas noches...

Cómo es que no estuve resacoso el viernes por la mañana es algo que todavía no me explico.


El sábado amaneció gris y lluvioso, pero juntamos fuerzas y salimos a enfrentar los elementos. Estuvo bueno ver la ciudad desde otro ángulo: 

La city vista desde Hoxton
Ya de vuelta hacia casa, las nubes se levantaron un poco por el oeste, y nos dejaron unas vistas del atardecer bastante espectaculares:



Luego se vino la noche literal y metafóricamente con el partido del Arsenal. Pero no queremos volver a ese tema, no?

En el Bow Bells, sufriendo, y con Lore haciéndome el aguante.
Bonus drinks: buena parte de 3 botellas de vino tinto con Ben, Jenny y Lore.

lunes, 13 de febrero de 2012

Sunday ramblings II

Una semana más en este año que galopa. Otra semana de transición en la que de a poco me fui despidiendo de la Iglesia y de  los compañeros que seguirán siendo tales, pero a los que ahora voy a ver muy de vez en cuando.

Hay que decir que son bastante sencillas las despedidas que son sólo a medias, que te quitan un poco de cotidianeidad pero nada mucho más drástico. Son casi disfrutables por comparación con otras que han sido tan duras.

The Bow Bells
El viernes pasado, mi compañera Anna, que tenía motivos para celebrar luego de haber defendido con éxito su tesis de doctorado, me invitó a unas drinks de despedida junto a Graham, su esposo (quien, a su vez, trabajó por unos meses en el Bow Bells, el pub donde voy por lo general a ver los partidos).

El alcohol no impidió que al volver a casa casi no sintiera las piernas, del frío que hacía. Al poco rato comenzó a caer la tercera nevada de este invierno, la primera que pudimos ver en vivo y en directo, ya que durante las dos anteriores habíamos estado en Montevideo y Bilbao, respectivamente.

El sábado por la mañana amaneció soleado y aprovechamos para ir hasta Victoria Park a disfrutar de los paisajes blancos, y alucinar con los que estaban corriendo en manga corta o jugando al fútbol.

Volviendo al Bow Bells, y por ende al fútbol, dos semanas de victorias consecutivas nos han lanzado a un inesperado cuarto puesto, con lo que también han sido días apacibles y disfrutables por esa causa. No cuento con que dure, por cierto.

Desde mañana, se supone, me espera la locura (bring it on I say) y jornadas de 8 horas que no hago desde hace más de un lustro. Creo que va a estar bueno porque me deja mucho margen de acción con mis weekends de 4 días, a los que espero sacarles jugo. También, en cierto modo, se siente como volver a casa. De una casa a otra, caminando.

Weekly pints count: 1, en el pub con la gente de Queen Mary, en la primera salida 'post-restructure'.
Bonus drinks: 1 botella de Rioja compartida con Anna, para celebrar su PhD, y 1 copita de Grappamiel antes de la cena del domingo.

lunes, 6 de febrero de 2012

Sunday ramblings I: Retorno

Esta noche vamos en el easyJet de vuelta a casa. Salimos de Bilbo con dos horas de retraso y yo me siento como un niño castigado, al que lo mandaron al rincón "a pensar".

No tengo ganas de pensar en las escasas 3 horas de sueño que voy a tener esta noche (si todo va bien y ya no hay percances; sabemos que London nos recibirá con mucha nieve, por fin). De hecho, a pesar del cansancio me voy con el corazón contento y eso pesa mucho más.

No llegamos a estar 48 horas en Bilbo... tal vez sea mejor así, porque me parece que cuanto más nos quedáramos, más nos iba a costar volver. La verdad es que los amigos y los aitites nos tratan muy bien, y el tiempo se pasa volando. Siempre gusto a poco... pero bueno, de momento, hurrengora arte!

Mañana también retorno a mi trabajo en la iglesia, sólo que esta vez sé que será mi última semana allí. Finalmente tengo fecha de traslado para empezar mi nuevo puesto, y aunque tengo ganas de volver a la locura y afrontar nuevos desafíos, sé que me va a dar pena despedirme de unos cuantos buenos compañeros que dejo allí.

Iniciamos el descenso. La Capitana (!!!) nos informa la situación del tiempo: 0 grados, niebla, y nieve. Pero salvo por eso, dice, lovely. ¿Típico humor inglés?

Mi poli me pide que deje constancia de que El Correo de hoy no hace ni una breve mención al conciertazo que vimos ayer y que fue la excusa para nuestro viaje. Yo aprovecho la ocasión para dedicarle, un poco en broma pero muy en serio, esta canción que escuchamos ayer: 



Bonus drinks: dos tintorros y un zurito con Felipe y los amigos durante el finde.


Posdatas de madrugada:
- Si habremos llegado tarde, que la azafata del avión se despidió con un Good Morning.
- Tuvimos suerte en Stansted y llegamos al bondi por los pelos. Tener que esperar media hora más  a la intemperie, y pasadas la 1.30AM, ya hubiera sido demasiado.
- Llegando a casa nos cruzamos con un zorro, que por supuesto no se quedó a saludar. Al que sí saludamos a pesar de la hora fue a nuestro nuevo vecino. Muy simpático y musculoso.


domingo, 29 de enero de 2012

Sunday ramblings - piloto

Es interesante el proceso por el que una canción queda asociada a un momento o un lugar. Esta semana iba en el metro a trabajar, por una vez escuchando música y no un podcast, y al salir a la superficie en Whitechapel High Street puse el tema Zizou, de Supervielle:


Era uno de estos muy infrecuentes días de cielo completamente celeste, y me soprendió lo bien que se amoldaba el ambiente a la banda sonora. Whitechapel es el centro del Londres musulmán; la calle principal está plagada de comercios y de puestos callejeros, como una feria vecinal o una vía blanca permanente. Frente a la salida del metro está el Royal London Hospital, viejo, grande, y gris. Nueve días de cada diez el panorama hace juego con el hospital y no es un lugar especialmente edificante. Pero este día la música y el sol invitaban a levantar la vista, ver los edificios de la City iluminados por el sol, unos pocos cientos de metros más allá, y ver el barrio con otros ojos.

Desde allí, atravesar el hospital de norte a sur, para llegar a la Iglesia/Biblioteca. Es mi cuarta semana de trabajo allí, y creo que fue el primer día en que no tuve que correr para llegar en hora. Finalmente me estoy empezando a adaptar, a encontrar mis ritmos, y gracias a que dos compañeros de trabajo están de licencia, por primera vez tengo trabajo suficiente como para mantenerme entretenido por casi todo el turno. La semana termina bien.

Para rematar, este fin de semana nos invitaron al cumpleaños del esposo de una compañera de trabajo. La fiesta era a priori una incógnita, pero nuestro afán de socializar un poco más con los parroquianos este año pudo más que el frío, y allá nos fuimos a la flamenco night, cumpliendo con el único requisito que se nos había pedido.


Nos encontramos un panorama bastante multicolor: un típico pub inglés, con un promedio de edad de alrededor de 50 años (típico también), una dosis inesperadamente alta de búlgaros, y un grupo de música flamenca liderado por el guitarrista Jorge Bravo, que para nuestra sorpresa era chileno.

Fue todo un poco extraño pero lo pasamos muy bien, pude presentarle a Lore a otros tres de mis compañeros de trabajo, y ver música en vivo en espacios reducidos siempre es una experiencia gratificante.


Hoy, finalmente, el Arsenal me regaló una alegría. Augura que la semana va a empezar bien, aunque seguro va a terminar aún mejor.

-- o --

1. El jueves, en la reunión pseudo-sindical por la restructura de la Biblioteca.
2. El viernes, cuando conocí a Cat (la jefa de Lore) en los festejos por la exitosa mudanza de oficina.
3. El sábado, en el cumple/flamenco night.
4. El domingo en el Bow Bells, viendo la increíble remontada del Arsenal contra el Aston Villa.


martes, 17 de enero de 2012

Fugaz

A veces, muy de vez en cuando, me sobrevienen cuasi-epifanías en que se me revelan las maravillas de estar viviendo en esta ciudad.

Como cuando veo esta foto:
http://www.willpearson.co.uk/virtual-tour/shard-360-dusk/

miércoles, 4 de enero de 2012

De vuelta

A veces me quedo mirando a la gente pasar como si fueran a darme la respuesta a una pregunta que todavía no fui capaz de formular. Otras veces es sólo curiosidad, de esa imposible de saciar.

Hoy voy de vuelta a Londres, y se siente como una segunda etapa que empieza; tal vez la última, aunque esto no indique mucho sobre su duración. Un nuevo laburo comienza pero, sobretodo, nuevas expectativas en cuanto al manejo y disfrute del tiempo libre. Es hora de que London empiece a darnos más de lo que vinimos a buscar.

Puesto así suena como si nos debiera algo, cuando en realidad es más que la adaptación tomó más tiempo y energía que la que habíamos previsto.

Creo que no habíamos anticipado que vivir en inglés supondría un esfuerzo tan grande. No es que no tengamos un nivel superior al de la mera suficiencia, pero la capacidad de relajarse y disfrutar de una charla informal con amigos son conceptos que todavía son casi contradictorios cuando una siemple mesa de café requiere concentración total.

Tal vez esté exagerando en mi recredo exacerbado por 3 semanas de verano en castellano mientras le huyo al frío y gris del hemisferio norte. Al fin y al cabo han habido muchos momentos memorables como cuando fuimos a ver el stand-up de Jim Campbell (foto cholula incluida) o 3 de los 5 partidos del Arsenal que fui a ver (de los otros 2 mejor no hablamos).

En todo caso, la vamos llevando. Como dicen por acá: Keep Calm and Carry On