miércoles, 14 de mayo de 2008

Vicisitudes de los paseos vascos

El lunes la primavera volvió a decir presente, y Lore y yo aprovechamos para tomarnos un metro hacia la playa, seguir la margen derecha hasta Bidezabal, un barrio residencial (y muy pijo) con muchas casas, mucho verde y una pequeña playa mansa al pie de un barranco.

En la arena había un chiringuito (¿cómo les decimos en uruguayo? ¿casetas?, ¿boliches?, ¿puestos de venta?) super fashion, con sillitas mirando al poniente y un poco de buena música playera (mientras estuvimos allí sonaron Marley y Calamaro… fue lo más cercano a Punta del Este que he estado en estos 3 meses, y aunque dista de ser mi playa ideal, igual me pegó un poco la nostalgia).

Desde la playa, hacia el barranco se veía un viejo molino y hacia allí nos dirigimos. Nos encontramos con un bonito paseo, un bidegorri (literalmente camino rojo, que generalmente indica una ciclovía) donde Lore demostró que con un poco de imaginación no hace falta un bi-rodado para andar en bicicleta.

Disfrutamos del sol y la larga tarde por un rato más (por aquí ya anochece pasadas las 9) antes de pegar la vuelta.

Ayer llovió todo el día, sin parar, pero hoy amaneció soleado nuevamente. El diario pronosticaba lluvias y yo imaginé que la tarde libre no pintaría para paseos (bueno, en realidad me lo advirtió Felipe). Como era de esperar, para la hora del almuerzo ya estaba cayendo un chaparrón, pero una hora más tarde volvió a brillar el sol. Yo tenía nuevamente la tarde libre, así que agarré la cámara y volví a salir.

Esta vez fui hacia la ría, y decidí cruzarla en el barco que va de Erandio hasta Barakaldo, en la margen de enfrente. Según me han contado era el medio de transporte más frecuente para cruzar de un lado al otro hasta que inauguraron el metro, hace algunos años.

Desde la margen izquierda, exactamente frente a la calle Obieta tomé esta foto que complementa las vistas cotidianas (en particular las vistas este y oeste) que les mostré hace unos días:

Seguí mi paseo alejándome de la ría y avanzando hacia Barakaldo, mientras una densa nube gris se cernía sobre un monte cercano. Me imaginé que la historia volvería a repetirse, pero no había tenido ganas de cargar con el paraguas. El chaparrón parecía inevitable y 10 minutos más tarde cumplió su promesa. Quiso la suerte que yo estuviera pasando justo frente al estadio del Barakaldo Club de Fútbol (nótense sus colores, por favor) que me proveyó un techo durante el breve aguacero. Aquí hay una foto de sus simpáticas instalaciones:

Pocos minutos más tarde había amainado, y yo me dirigí hacia donde supuse que estaba el centro de Barakaldo, procurando estar cerca del metro si la historia volvía a repetirse (y porque, la verdad, ya estaba un poco cansado de la caminata, y no estaba como para echarse en el pastito dado lo que acababa de ocurrir). Me tomó un rato encontrar el camino, pero siguiendo a la gente y los autos fui a parar a una plaza, de allí a una avenida, y el resto fue historia. Creo que me dio el tiempo justo para evitar la hora punta y no viajar como sardina en lata, cosa que habría empañado bastante el final de esta aventura.

Huelga decir que para cuando emergí del metro en Erandio había un sol que rajaba las piedras, otra vez.

Suele ser así.

3 comentarios:

Marlene dijo...

Bienvenida la primavera por allá,donde tú estás Diguito entonces. Acá sigue linda la temperatura aunque los dias son cortos y falta lluvia. Ya es casi alarmante.Manden un poco de agua para acá.Nada de nostalgias Baby, ya les vamos a caer!Ah. viste viejo:qué linda fiesta preparó mamá a nuestros hijos el domingo 11 de mayo en el Centenario!.De todos modos para los bolsos feliz aniversario hoy(creo que 109 añitos).Me encanta que sigan con los relatos.Cada vez me dan más ganas de ir por allí. Bss.

Anónimo dijo...

Sería 1985 u 86 cuando pasaba en el "Tejo", cerca del Centenario, y de reojo vi una bandera del frente con la imagen del Che, pero.. una cuadras más adelante me di cuenta que había visto algo "que no podía ser". Di toda la vuelta y me detuve frenta a las bandera, ERAN DE NACIONAL, no del Frente, Y PEÑAROL Y AMBAS TENIAN LA IMAGEN DEL CHE. Quedé descolocado, no entendía los códigos, o mas bien habían nuevos códigos que me aparecieron de golpe y sin aviso. No llevaría una bandera de Fenix con el Che, pero ya no me molesta que lo hagan. Cuánto Cambio, tenés razón, Cuánto Cambio

Anónimo dijo...

Corrección; el año según el memorioso Chatruc es 1994 aprox. Tiene sentido, antes hubiera sido imposible.