jueves, 17 de julio de 2008

Pequeñas proezas cotidianas

Hoy decidí volver a la piscina, luego de aproximadamente dos semanas. Creo que no les había comentado sobre mi pequeño compromiso desde el primer día de piscina, cuando vi mi paupérrima forma física y limitada stamina: resolví que cada vez haría, al menos, la misma cantidad de piletas que la vez anterior, y a poder ser alguna más.

Para hoy el listón estaba un poco alto dada la prolongada ausencia: 26 largos. Como ha sucedido las veces anteriores, al llegar al sexto u octavo largo el objetivo se ve como una proeza inalcanzable, pero luego poco a poco me voy convenciendo de su viabilidad. Hoy no fue la excepción y la próxima vez el mínimo serán 28.

Hablando de proezas, Fermina podría vanagloriarse (si quisiera) de mi ya inocultable aumento de peso. No los voy a torturar con una foto de mi curvilíneo abdomen (…), pero ayer me pesé y ya estoy en unos asombrosos 68 kilos. Y eso que no estoy tan sedentario como podría presumirse. Aquí les dejo una foto de uno de nuestros últimos paseos por el Puerto Viejo de Algorta.

1 comentario:

Marlene dijo...

Se te ve muy bien. Estabas demasiaaaaado flaquito. Sos solidario conmigo haciendo piscinas. A su vez por acá somos todos solidarios contigo porque tenemos una temperatura casi veraniega en lo que va de julio y junio también. Disfrute el verano y se te ve muy bien en la foto.