Hoy empieza la primavera, y yo desde pleno invierno vengo masticando esta entrada… puedo y debo atestiguar que papá estuvo de visita en el País Vasco, justo cuando los primeros almendros bilbaínos hacían esperar una primavera aún lejana en el calendario, y a mí me recordaban a aquellos que vimos en Girona, con Quima, hace poco más de un año. Señalan que la primavera está cerca, nos dijo, así que no es raro que ilusionen.
Mientras Nella celebra por allá el comienzo del otoño (hay gustos para todos!) yo recuerdo que el primer día de papá en Bilbao fue sorprendentemente gentil, y aproveché para empezar a cansarlo bien (!!!) con un tour intensivísimo por la geografía del Botxo. No teníamos la cámara con nosotros, pero no creo que se haya olvidado de la subida a Begoña, de las vistas de Artxanda, de la gran huella, o del ZubiZuri.
Habría tiempo para volver a ver todo eso más adelante, pero al día siguiente nos fuimos a Andalucía, donde la primavera se refugia del calendario y se instala, tranquila y suave, mucho antes que en el recio y lluvioso norte.
Allí recorrimos Sevilla, Granada y Córdoba en poco más de 4 días… turismo express que le dicen, del que nos quedamos con algo más que las muchas vistas y los huesos cansados gracias a Inma y Paqui, las guías de La Alhambra y la zona patrimonial de Córdoba que nos iluminaron con su gran solvencia y capacidad de desasne.
Los recuerdos recién se acomodan, como me dijo papá hace unos días (y aunque el blog viene con el atraso de siempre, también se están empezando a acomodar recién ahora para mí), pero habrá más novedades para este boletín.
Entretanto, pasen y vean las fotos de Sevilla, Granada, y Córdoba.
3 comentarios:
Aviso a los visinavegantes: el capitán de este viaje, Don Diego Javier Lesino Kampf de Vega, puso en el programa de visitas y recorridos (fondo de nuestro reencuentro) todo su corazón en forma de afecto, entusiasmo (¿qué raro, no?), y preocupación de que en relación al lado “turístico” del mismo, nada de lo que lo maravilló, dejara de ser visto por mi. Como todo el viaje, no solo la subida a Begoña, fue un “electro de esfuerzo” donde el corazón aguantaba para poder seguir subiendo y seguir sintiendo la enorme alegría de estar juntos.
Sin duda, habrá impresiones de lo visto.
si algo faltaba para comprobar que el hijo conserva sin dudas el entusiasmo que lo acompaña desde que nació, y el padre un gran amor por sus vástagos que poco se compadece con la ausencia, pasen y vean..., como dice Diego (que cada día escribe mejor para mi gusto)
¡¡Que emoción poder ver esas fotos tan hermosas! No solo por el paisaje sino porque registran el emotivo encuentro familiar.
Me gustó todo pero que ganas de visitar la Alhambra por Dios.
Abro paréntis para contarte que fui a ver Vicky, Cristina, Barcelona y me acordaba tanto de vos estos días.. y tus viajes por el exterior.
Un beso grande a toda la family!
pd: ¿te parece raro que me guste el otoño? Dale, decime que no tiene su encanto (siempre que no venga con frío por Dioossss, jejeje)
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