El año pasado éste fue el día en que terminó nuestro periplo londinense, y volamos a Madrid. Lo que pensamos sería una aventura intensa pero breve terminó prolongándose por cuatro intensos años. Demanding yet rewarding.
Y este año el 6 de agosto también me tocó volar a Madrid, pero esta vez luego de una escapada de 7 días a Montevideo.
La despedida de Londres se dio por etapas y tuvo mucho de lo que llegamos a asociar con nuestra experiencia propia y auténtica de la ciudad. Hubo encuentros en el pub con pintas de por medio; hubo una cena con amigos en un restaurante tailandés (¿o era chino?); y hubo, por supuesto, un picnic. Hubo risas, fotos, y promesas. Hubo siembra, aunque tal vez no fuéramos conscientes de lo que luego cosecharíamos.
Ese 6 de agosto, en la cafetería del aeropuerto (que no por casualidad era el único de los 5 londinenses que nos quedaba por conocer) me regalaron uno de los cafés y una sonrisa. Nunca supe si fue otro ejemplo de excellent customer service, ese que tanto me había sorprendido 4 años atrás en mis primeras interacciones en la ciudad, o un flirteo pasajero. Nunca fui muy bueno interpretando señales.
Luego en el control de seguridad nos confiscaron la raqueta. You win some, you lose some, y siempre se puede confiar en que un funcionario de seguridad de aeropuerto te haga perder. El tenis, de momento, es sólo un recuerdo, así como hoy recuerdo a mi último sparring que estará contento porque una de sus compatriotas ganó el US Open contra todo pronóstico.
Los días pasan, y las semanas. Y al aniversario del viaje le siguió pronto el de la mudanza a Bilbao. Tras un año en el Botxo seguimos con cambios a la vista (siempre) pero contentos con la localía y con poder estar cerca de Male y June, las sobrinas postizas que tenemos cerquita.
2 comentarios:
Diego,
Soy repetitiva pero que le voy a hacer si es así... me encantan tus reflexiones y actualizaciones del blog. Que el tiempo no para es algo que venimos hablando mucho con Pía, parece que se está escapando a gran velocidad y nosotros corriendo atrás. Un beso grande :)
Diego,
Soy repetitiva pero que le voy a hacer si es así... me encantan tus reflexiones y actualizaciones del blog. Que el tiempo no para es algo que venimos hablando mucho con Pía, parece que se está escapando a gran velocidad y nosotros corriendo atrás. Un beso grande :)
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