domingo, 3 de abril de 2016

De Oderitz a Londres, vía Bilbao

Son éstos días de transición extraña; volvimos de las vacaciones el martes pero yo no vuelvo a trabajar hasta el lunes, y estos días en Bilbao se me está haciendo difícil descansar y desconectar cuando pienso en lo que fueron nuestros cuatro días de tranquilidad total en Navarra, lejos del bullicio citadino.

En Oderitz, un pueblo de 12 caseríos, un frontón y poco más, donde para ir al supermercado o la farmacia hay que subirse al auto e irse, literalmente, "tres pueblos más allá" para encontrarlos, nos quedamos en una casa rural con historia y chimenea. Todo allí invitaba al descanso, a la actitud contemplativa, a pasar las horas sin prisas. Para los días de excursión,  a tiro de piedra están el nacedero del río Larraun, la Sierra de Aralar o una antigua vía de tren reconvertida en vía verde para recorrer a pie o en bicicleta. A la tarde, de vuelta "en casa", nos sentábamos junto a la chimenea a leer o rever las fotos del día, o a charlar un rato con Amaia o Jerome, los peculiares regentes del establecimiento.

 
 
Pero estamos otra vez en Bilbo y aquí, junto a la gente y el ruido (que tampoco es tanta ni tanto) parece que también están más cerca las malas noticias, las tragedias cotidianas, masivas o de pequeña escala, que parecen haberse instalado como tónica de los últimos meses. 

Sin dejar de lado todo lo demás, estos días leía sobre la muerte de Zaha Hadid y recordaba que uno de nuestros últimos paseos en Londres fue al parque olímpico, donde ella diseñó el centro acuático. Tenemos que tener alguna foto, algún selfie de ese día en ese sitio. 


Ahora que por fin volveremos a Londres como turistas, casi dos años después, no sé si la agenda nos dejará llegar más allá del East End y hasta Stratford, para ver el centro acuático y de paso reencontrarnos con Westfield, el Black Bull o los preachers que prometen Apocalipsis a las puertas de la estación. Creo que podremos prescindir de esa experiencia.

1 comentario:

Marlene dijo...

Una pérdida lamentable la de la arquitecta. Dejó mucho y eso es infinitud.
Un descanso total tuvieron. Irse del mundo unos días dentro del mismo mundo es una necesidad vital y hermosa. Depende de quien sea la compañía obvio. La pareja o sola!!!!
Como cualquier pueblito en el mundo tener q.hacer camino p.comprar la leche o un ajo. Aunque no es lo mio. Siempre necesito un 18 de julio y oferta cultural a corta distancia. Y las Mellis a mano!.
Salud amigos. Muy lindas crónicas