Una cortita y al pie.
La semana pasada hablábamos con nuestros amigos Ibai y Maritxu sobre cómo el sentido del olfato es el que más directamente te conecta con recuerdos y vivencias... Esta tarde estaba revisando un libro publicado en 1964, y su olor me transportó directamente a mi infancia. Primero a los libros de Monteiro Lobato con los que me deleitaba en casa; seguidamente a los de Verne, Salgari o Asimov que tomaba en préstamo de la Cátedra Alicia Goyena.
Pero tan sólo un instante más tarde (¡gracias, corteza prefrontal!) me vi a mi mismo olisqueando el libro (¡ups!) y me acordé de aquel candidato que se presentó a un puesto de bibliotecario en Londres, en aquellas épocas en que a mí me tocaba evaluar y filtrar las applications, y decidir a quién íbamos a entrevistar. El personaje en cuestión había escrito que se sentía positively excited con el olor que emanaba al hojear los libros. Mi compañera Mandy y yo nos reímos durante años con el párrafo del susodicho (un héroe, a mi modo de ver). Por cierto, no pasó el filtro...
1 comentario:
Fabuloso lo que escribes hoy cortito y al pie. x supuesto que la memoria olfativa no falla y siempre se ha escrito cosas relacionadas a ella. Más aún la de la infancia.
Publicar un comentario