domingo, 25 de marzo de 2012

Sunday ramblings VI: semana multicultural

Esta semana finalmente llegó ese día que inevitablemente me complica y estresa cada 2 o 3 meses: había que ir a la peluquería. Si bien ya tengo una peluquería de confianza, no estamos aún al nivel de llegar y que me pregunten "¿Como siempre?", algo que haría todo el trámite mucho más sencillo.

Cuando cerraron por reformas el verano pasado tuve que buscarme la vida y terminé en la Barbería "Giuseppe" en Stratford, a la que sólo le faltaba el cartel de "Atendida por su propio dueño desde 1961". Y por supuesto, con el mismo equipamiento desde entonces. No me quejo, fue una experiencia de lo más interesante con quejas de Giuseppe sobre "esos que se llaman peluqueros", que sólo usan máquina y "no saben lo que es agarrar un par de tijeras". Claro que al salir de allí yo me parecía un poco a un galán de película de otra época (con tupé incluido), y otro poco a Scott Parker...

Giuseppe me contó que hacía años que estaban tratando de echarlo de allí (por la renovación de Stratford a raíz de las Olimpíadas) y una semana después de aquel podado infame la peluquería estaba cerrada. Por un tiempo pensé que había sido su último cliente, pero por suerte hace unos pocos meses volvió a abrir, al lado de donde estaba antes.

Volviendo a mis peluqueros, ese día fui temprano en la mañana, para en lo posible ser de los primeros clientes y no tener que esperar a que me atiendan (esperar en la peluquería es lo segundo en mi ranking de momentos desagradables del periplo peluqueril, luego de explicarle al peluquero qué cornos querés que haga).

Resultó ser que quien me había cortado el pelo las últimas veces no había llegado todavía. Como allí los peluqueros se hablan en chino entre sí (aunque el dueño es canadiense) yo afectuosamente le llamo Silent Chinaka, ya que luego del breve intercambio inicial él se dedica a lo suyo con tremendo esmero, un detallismo inquietante, y un silencio de lo más tranquilizador (su inglés y el mío no son del todo compatibles).

Como Silent Chinaka aún no había llegado me atendió el dueño, Chatty Chinaka, que no me cortaba el pelo desde la primera vez en que fui. Al poco tiempo me di cuenta que algo no iba bien, Chatty no estaba del mejor humor... le llegaron un par de mensajes mientras me cortaba (con el iPhone siempre a mano) que no parecieron convencerlo.

Al rato, ya pasadas las 10.30, entró Silent Chinaka como una exhalación y pasó para el fondo del salón... ahí me di cuenta que su impuntualidad era el problema! Cuando ya me estaba dando los finishing touches, Chatty se alejó un par de pasos para verme desde más lejos, y mencionó que estaba buscando una nueva perspectiva ya que él era un perfeccionista. Yo, tratando de hacerle un favor al otro, le dije que ya había notado que tanto él como su compañero eran muy detallistas. "¿Mi compañero?", "Sí, el que acaba de entrar"... para qué! Su cara de culo fue un poema! Yo me dije mejor me callo y los dejo que se arreglen, pero esa noche, cuando salí de la biblioteca a las 9 y media, Silent Chinaka estaba parado en la esquina con la mirada perdida, y la peluquería cierra a las 6... temí por su futuro laboral.
 
Así no es como me dejaron, sino como me levanté a la mañana siguiente...

Esa tarde finalmente llevé el mate a la biblioteca. Jack, uno de mis compañeros, tenía ganas de probarlo hace tiempo, y llevé todo el kit para armar un mate en su presencia. Se quedó fascinado, y al poco rato habíamos armado en la biblioteca una ronda que eso parecía un salón de la Facultad de Ciencias Sociales, yo cebando para 6 o 7 a mi alrededor, y explicando todo el ritual que acompaña al mate en mi país. Claro que tuve que "tolerar" que me movieran la bombilla, que trataran de revolverlo, que me lo devolvieran medio lleno, y que me lo compararan con estar chupando pasto, pero de todas maneras fue un momento muy especial para mí, y sé que para algunos de ellos también. Ya le pasé a Jack la dirección de una página web donde puede comprar yerba, mate y bombillas acá en Inglaterra así que me imagino que en cualquier momento lo veré yendo a laburar con la matera colgada al hombro!

Esta semana no hubo visitas al pub, pero sí nos dejamos tentar por una oferta de Casillero del Diablo en el super... va contra mis principios comprarle a un sponsor del Manchester United, pero en este caso hicimos una excepción.


domingo, 18 de marzo de 2012

Sunday ramblings V: caminando

Las relaciones afectivas con la gente y sobre todo con los lugares tienen vaivenes que a veces son sorprendentes... recién termino de escuchar la entrevista que le hicieron en No Toquen Nada al Enano Teysera, y por un momento estuve a punto de querer mandarles un mensaje para contarles de las 2 veces que los vi en vivo en Bilbao, cuando los tuve caminando al lado mio entre la gente porque, al menos la primera vez, en Rekalde, éramos un grupito de unos 50 y los músicos andaban por ahí, como si nada... claro que no estaba escuchando en vivo, y mis anécdotas posiblemente no se comparan con un niño de 5 años prefiriendo La Vela a unos payasos en su cumpleaños... pero bueno, quería decir que me sentí más cerca del paisito que de costumbre.

El jueves, y la semana pasada también, me pasó lo mismo con Bilbao... qué momento el Athletic ganándole (y dándole un baile, de paso) al Manchester United! El partido de la semana pasada, en Old Trafford, lo viví "a full" desde casa, viéndolo por la tele mientras comentaba en el Facebook a diestra y siniestra, y le ponía "likes" a todo lo que apareciera por ahí. Y mientras tanto lo seguía también por Twitter, y me regodeaba leyendo a los periodistas y bloggers ingleses sorprendidos con la calidad de los Leones. Qué deleite. Haber estado en Manchester ese día hubiera sido increíble, como tiene que haber sido increíble estar en Bilbao este jueves para la revancha, cuando se completó la gesta.

Cómo habrá estado La Catedral, qué locura que tiene que haber sido Pozas antes y después del partido... pero como no estaba allí, mejor aprovechar el estar aquí, y así es que aproveché a juntarme con 3 compañeros de la biblioteca e ir al pub, ya que el jueves era Curry Night.



El viernes aproveché mi día libre para llevarme a Lore al shopping, donde Getty Images Gallery tenía una exposición de fotos antiguas del East End. Muchas de las fotos tenían que ver con la 2da Guerra Mundial y el Blitz, ya que el Este de Londres fue la zona más bombardeada por los nazis. 

Y siguiendo la vena histórica, el sábado a la tarde aprovechamos que una amiga de una amiga es guía turística y nos sumamos a un tour de la City que arranca en Covent Garden y termina en la Tower of London, con unos cuantos datos históricos que no teníamos presentes. También tienen un tour sobre el Londres de Jack el Destripador... es posible que lo hagamos pronto.

Con tanta historia y tanta caminata, no me dio la energía para sumarme a la locura de St. Patrick's Day... me di una vueltita por el Soho y aquello era casi como un 24 de diciembre en el Mercado del Puerto... no sé si es que salieron todos los irlandeses de debajo de las piedras, o como dijo un conocido, los ingleses aprovecharon porque festejar a San Jorge no tiene gracia. El caso es que el ambiente estaba insufrible y yo estaba agotado después de 3 horas de tour a la intemperie. No me quedó otra que ir a celebrar San Sofá en casa. No me quejo.

En The Goldengrove pub en Stratford, comiendo un curry y poniéndome al día con 2 de mis ex-compañeros de la Biblioteca

jueves, 8 de marzo de 2012

Sunday ramblings IV: ¿vale más tarde?

Se termina una semana muy sociable y afortunada, y a bordo de la District Line nos disponemos a desandar los 23km que llevan de Richmond hasta casa, en el East End.

Estuvo bien sobreponerse a nuestra habitual pereza y hacer el viaje para estar en el festejo de cumple de Tom, que se mostró tan sorprendido como agradecido por nuestro "esfuerzo".

Siempre nos genera un poco de trepidation el ir a estos lugares donde habrán unos cuantos desconocidos, pero suelen ser buenas experiencias all things considered, y hoy no fue una excepción.

De lo más interesante fue conocer a una muchacha que nació y vivió toda su vida en Richmond. A mi me sorprendió que ella no se considerara una "Londoner", tanto como a ella que nosotros hubiéramos decidido mudarnos a vivir aquí. Pero bueno, no es la primera persona con que nos cruzamos que piensa que España equivale a verano permanente, y que cualquier lugar es mejor que éste desde un punto de vista meteorológico.

Hablando de "Londoners" y de lugares comunes, el otro día salió un artículo bastante interesante sobre "nosotros" (ejem!) en el New York Times, en el que se discuten cosas tan variadas como si todos aquí chupan tanto como Winston Churchill (en resumen, sí), si la gente está ilusionada por tener los Juegos Olímpicos (no, salvo que tengan una pieza o un apartamento para alquilar), o si Kate Middleton está embarazada. Hablando de Kate, refieren a la afición de esta gente por las apuestas presentando los nombres más probables de su futura prole, y cuánto pagarán a quien lo acierte.

Otra sección interesante fue la descripción, en una frase, del perfil del lector de cada uno de los diarios de circulación masiva. Yo creía que a mi me pegaría The Guardian, pero como no practico yoga ni me armo mis propios cigarrillos, parece que me calza mejor The Independent: persona sobrecalificada que no rinde al nivel de su capacidad, ligeramente deprimida y que está realmente preocupada por el medio ambiente. Voy a tener que leerlo de vez en cuando a ver si de verdad somos el uno para el otro!

- o - o -

Antes, el viernes, aproveché mi gentil horario laboral para "culturizarme" en la Courtauld Gallery, donde había una exposición de cuadros de Piet Mondrian junto a Ben Nicholson (mucho gusto), y donde está en exposición uno de mis cuadros favoritos:


La visita tuvo gusto a poco, supongo que porque esperaba encontrarme con más variedad y cantidad. En los últimos años me acostumbré a los museos que te ganan por cansancio, y ésta fue una experiencia mucho más manejable, con sólo 2 salas y algo más de una docena de cuadros que se podían ver rápidamente. Por otra parte había también una sección con fotos y cartas que intercambiaron Mondrian y Nicholson antes y durante la 2da Guerra Mundial, lo que tenía su interés... ahora que lo pienso puede que no me haya decepcionado tanto.

Y bueno, al día siguiente estaba paseando por nuestro glamoroso Roman Road Market, de vuelta de la biblioteca, y hete aquí que me encuentro con un mural en el medio de la calle que me hizo acordar al amigo Nicholson: 


¿Va a ser que vivimos en un barrio cool, después de todo? Quién lo diría...

Weekly pints count: 2
En Richmond, con Tom, Michelle, y sus amigos raros pero simpáticos incluida Leticia la mejicana, y el tipo de las rastas que no sabíamos si estaba más fumado que borracho o viceversa.

domingo, 19 de febrero de 2012

Sunday ramblings III: no sólo de fútbol...

Lo malo de estar emocionalmente ligado a once tipos corriendo atrás de una pelota es que cuando tienen una semana como la última, de un pechofriísmo o una incapacidad insuperables, la verdad es que no te dejan en un muy buen lugar anímico. Claro que ya estoy acostumbrado a colapsos de febrero... hace años que viene siendo la misma historia.

Mi adicción a Twitter no ayuda en la materia, pero como every cloud has a silver lining, también de Twitter saco esta reflexión a modo de consuelo: Well. I'm stuck with em. I know I am. I'm happy to be too. Ultimately, that means it's useless to be upset. Muy cierto, aunque si bien inútil yo no puedo evitar estar upset. 

En todo caso, entre una decepción y otra la semana tuvo unas cuantas cosas buenas, que creo se pueden presentar con imágenes: 

El jueves fuimos a cenar a casa de Ben y Jenny, que son de lo mejor que nos ha dado Londres hasta ahora. Ben es, creo, la única persona que hasta ahora ha sido capaz de desmentir la noción de que la comida inglesa es inferior a la del continente. O bueno, para ser un poco menos drástico: cada vez que nos ha cocinado, nos hemos chupado los dedos. 

 Por supuesto, como cada vez que nos juntamos con ellos, el fin de la reunión está dictado por los horarios del metro ya que nunca nos alcanza el tiempo para que se acaben los temas de conversación (o la buena bebida). Mención aparte merece el metro de esta ciudad, que se va a dormir temprano como buen inglés, y desmiente las credenciales de city that never sleeps que uno podría imaginar dado su número de habitantes. 
 
El correr para llegar al último metro tiene sus inesperadas recompensas, como viajar en un vagón vacío, algo inusitado y muy infrecuente. Nosotros tratamos de sacarle el jugo y en mi caso me dediqué a practicar por si algún día tengo que ganarme la vida como vendedor en el transporte público: Señoras y señores que hacen uso de este medio de transporte, tengan uds. muy, pero que muy, buenas noches...

Cómo es que no estuve resacoso el viernes por la mañana es algo que todavía no me explico.


El sábado amaneció gris y lluvioso, pero juntamos fuerzas y salimos a enfrentar los elementos. Estuvo bueno ver la ciudad desde otro ángulo: 

La city vista desde Hoxton
Ya de vuelta hacia casa, las nubes se levantaron un poco por el oeste, y nos dejaron unas vistas del atardecer bastante espectaculares:



Luego se vino la noche literal y metafóricamente con el partido del Arsenal. Pero no queremos volver a ese tema, no?

En el Bow Bells, sufriendo, y con Lore haciéndome el aguante.
Bonus drinks: buena parte de 3 botellas de vino tinto con Ben, Jenny y Lore.

lunes, 13 de febrero de 2012

Sunday ramblings II

Una semana más en este año que galopa. Otra semana de transición en la que de a poco me fui despidiendo de la Iglesia y de  los compañeros que seguirán siendo tales, pero a los que ahora voy a ver muy de vez en cuando.

Hay que decir que son bastante sencillas las despedidas que son sólo a medias, que te quitan un poco de cotidianeidad pero nada mucho más drástico. Son casi disfrutables por comparación con otras que han sido tan duras.

The Bow Bells
El viernes pasado, mi compañera Anna, que tenía motivos para celebrar luego de haber defendido con éxito su tesis de doctorado, me invitó a unas drinks de despedida junto a Graham, su esposo (quien, a su vez, trabajó por unos meses en el Bow Bells, el pub donde voy por lo general a ver los partidos).

El alcohol no impidió que al volver a casa casi no sintiera las piernas, del frío que hacía. Al poco rato comenzó a caer la tercera nevada de este invierno, la primera que pudimos ver en vivo y en directo, ya que durante las dos anteriores habíamos estado en Montevideo y Bilbao, respectivamente.

El sábado por la mañana amaneció soleado y aprovechamos para ir hasta Victoria Park a disfrutar de los paisajes blancos, y alucinar con los que estaban corriendo en manga corta o jugando al fútbol.

Volviendo al Bow Bells, y por ende al fútbol, dos semanas de victorias consecutivas nos han lanzado a un inesperado cuarto puesto, con lo que también han sido días apacibles y disfrutables por esa causa. No cuento con que dure, por cierto.

Desde mañana, se supone, me espera la locura (bring it on I say) y jornadas de 8 horas que no hago desde hace más de un lustro. Creo que va a estar bueno porque me deja mucho margen de acción con mis weekends de 4 días, a los que espero sacarles jugo. También, en cierto modo, se siente como volver a casa. De una casa a otra, caminando.

Weekly pints count: 1, en el pub con la gente de Queen Mary, en la primera salida 'post-restructure'.
Bonus drinks: 1 botella de Rioja compartida con Anna, para celebrar su PhD, y 1 copita de Grappamiel antes de la cena del domingo.

lunes, 6 de febrero de 2012

Sunday ramblings I: Retorno

Esta noche vamos en el easyJet de vuelta a casa. Salimos de Bilbo con dos horas de retraso y yo me siento como un niño castigado, al que lo mandaron al rincón "a pensar".

No tengo ganas de pensar en las escasas 3 horas de sueño que voy a tener esta noche (si todo va bien y ya no hay percances; sabemos que London nos recibirá con mucha nieve, por fin). De hecho, a pesar del cansancio me voy con el corazón contento y eso pesa mucho más.

No llegamos a estar 48 horas en Bilbo... tal vez sea mejor así, porque me parece que cuanto más nos quedáramos, más nos iba a costar volver. La verdad es que los amigos y los aitites nos tratan muy bien, y el tiempo se pasa volando. Siempre gusto a poco... pero bueno, de momento, hurrengora arte!

Mañana también retorno a mi trabajo en la iglesia, sólo que esta vez sé que será mi última semana allí. Finalmente tengo fecha de traslado para empezar mi nuevo puesto, y aunque tengo ganas de volver a la locura y afrontar nuevos desafíos, sé que me va a dar pena despedirme de unos cuantos buenos compañeros que dejo allí.

Iniciamos el descenso. La Capitana (!!!) nos informa la situación del tiempo: 0 grados, niebla, y nieve. Pero salvo por eso, dice, lovely. ¿Típico humor inglés?

Mi poli me pide que deje constancia de que El Correo de hoy no hace ni una breve mención al conciertazo que vimos ayer y que fue la excusa para nuestro viaje. Yo aprovecho la ocasión para dedicarle, un poco en broma pero muy en serio, esta canción que escuchamos ayer: 



Bonus drinks: dos tintorros y un zurito con Felipe y los amigos durante el finde.


Posdatas de madrugada:
- Si habremos llegado tarde, que la azafata del avión se despidió con un Good Morning.
- Tuvimos suerte en Stansted y llegamos al bondi por los pelos. Tener que esperar media hora más  a la intemperie, y pasadas la 1.30AM, ya hubiera sido demasiado.
- Llegando a casa nos cruzamos con un zorro, que por supuesto no se quedó a saludar. Al que sí saludamos a pesar de la hora fue a nuestro nuevo vecino. Muy simpático y musculoso.


domingo, 29 de enero de 2012

Sunday ramblings - piloto

Es interesante el proceso por el que una canción queda asociada a un momento o un lugar. Esta semana iba en el metro a trabajar, por una vez escuchando música y no un podcast, y al salir a la superficie en Whitechapel High Street puse el tema Zizou, de Supervielle:


Era uno de estos muy infrecuentes días de cielo completamente celeste, y me soprendió lo bien que se amoldaba el ambiente a la banda sonora. Whitechapel es el centro del Londres musulmán; la calle principal está plagada de comercios y de puestos callejeros, como una feria vecinal o una vía blanca permanente. Frente a la salida del metro está el Royal London Hospital, viejo, grande, y gris. Nueve días de cada diez el panorama hace juego con el hospital y no es un lugar especialmente edificante. Pero este día la música y el sol invitaban a levantar la vista, ver los edificios de la City iluminados por el sol, unos pocos cientos de metros más allá, y ver el barrio con otros ojos.

Desde allí, atravesar el hospital de norte a sur, para llegar a la Iglesia/Biblioteca. Es mi cuarta semana de trabajo allí, y creo que fue el primer día en que no tuve que correr para llegar en hora. Finalmente me estoy empezando a adaptar, a encontrar mis ritmos, y gracias a que dos compañeros de trabajo están de licencia, por primera vez tengo trabajo suficiente como para mantenerme entretenido por casi todo el turno. La semana termina bien.

Para rematar, este fin de semana nos invitaron al cumpleaños del esposo de una compañera de trabajo. La fiesta era a priori una incógnita, pero nuestro afán de socializar un poco más con los parroquianos este año pudo más que el frío, y allá nos fuimos a la flamenco night, cumpliendo con el único requisito que se nos había pedido.


Nos encontramos un panorama bastante multicolor: un típico pub inglés, con un promedio de edad de alrededor de 50 años (típico también), una dosis inesperadamente alta de búlgaros, y un grupo de música flamenca liderado por el guitarrista Jorge Bravo, que para nuestra sorpresa era chileno.

Fue todo un poco extraño pero lo pasamos muy bien, pude presentarle a Lore a otros tres de mis compañeros de trabajo, y ver música en vivo en espacios reducidos siempre es una experiencia gratificante.


Hoy, finalmente, el Arsenal me regaló una alegría. Augura que la semana va a empezar bien, aunque seguro va a terminar aún mejor.

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1. El jueves, en la reunión pseudo-sindical por la restructura de la Biblioteca.
2. El viernes, cuando conocí a Cat (la jefa de Lore) en los festejos por la exitosa mudanza de oficina.
3. El sábado, en el cumple/flamenco night.
4. El domingo en el Bow Bells, viendo la increíble remontada del Arsenal contra el Aston Villa.