sábado, 16 de febrero de 2008

Aviones, azafatas, capitanes… y Zapatero

Al llegar a Bilbao, una de las primeras cosas que hicimos fue irnos de viaje a Catalunya. Puede no sonar muy bien, pero fue por una muy buena causa: el cumpleaños de nuestra amiga Quima. En pocos días casi que dupliqué mi experiencia en vuelos, y con Lore nos preguntamos ¿para qué les piden saber inglés a las azafatas y capitanes? O acaso es una idea que nosotros teníamos (que es imprescindible tener un buen inglés para trabajar como azafata/capitán) pero no se condice con la realidad…

En estos viajes pasamos sucesivamente del asombro a la carcajada, y de allí rozamos la indignación al escuchar el inglés cavernícola de esta gente. Sólo uno de ellos llegó a niveles decentes pero por los demás… mi abuelo hablando en alemán tenía mejor inglés que ellos.

El retorno de Barcelona tuvo como peculiaridad que nos tocó en la primera fila, delante del todo. Fue un viaje bastante interesante, y se hizo corto. Al principio me preocupé de si el avión se movería más allí adelante que del ala para atrás, donde siempre me había tocado hasta ahora, pero resultó ser todo lo contrario. Además, delante nuestro estaban las azafatas (deleitándonos con su inglés en primer plano) y podía verlas y quedarme tan tranquilo de que todo iba bien: parecían estar charlando de las boludeces más grandes que uno se pudiera imaginar.

El viaje largo, el cruce del Atlántico, comenzó bien cuando un flaco nos cedió su asiento para que Lore y yo pudiéramos viajar juntos (gesto doblemente gentil cuando vimos a quien fue su acompañante durante el viaje…) pero a partir de allí lo más notable fueron los adolescentes que estaban delante nuestro (entre 15 y 20, viajando en grupo), que se coordinaron y hasta coreografiaron para no pasar desapercibidos en ningún momento. Bastaba que uno se sentara para que otros dos se pararan, y si uno se callaba, eran dos los que le gritaban. Sweet.

Como signo de los tiempos que vendrían, tal vez, el Capitán de la nave, un tal Eduardo Paz (de cuyo inglés no quiero acordarme) tenía la voz igual (pero igual igual, eh?) a la de Rodríguez Zapatero… como para darme la bienvenida a España tal vez, o para prepararme para la campaña que está aquí en pleno rodaje (y sí, te embolan y te paspan igual que allá… y eso que aún no empezaron los spots televisivos).

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si, tal cual. Siempre ha sido así. Azafatas eran las de las líneas aéreas escandinavas añetes atrás. ]Tenían un perfecto inglés y joyas, unas barbies.
Estoy probando. la marlenuchis