viernes, 22 de febrero de 2008

Tóquese otra, vecino!

La vida cotidiana tiene esas pequeñas minucias que marcan el día a día… algunas muy buenas (como unas tostadas con manteca al comenzar cada día), y otras no tanto.

El edificio en que vivimos está en obra. Hace meses. De hecho, creo que hace años ya. Es que la obra en cuestión no es ‘moco de pavo’: están poniendo un ascensor. Es un edificio de 5 pisos, y originalmente no tenía ascensor, así que un buen día una reunión de propietarios resolvió que esto era deseable o necesario, y bueno, en el hueco de la escalera están poniendo un asensorcito. Menuda tarea… parece que falta poco, pero los obreros arrancan a martillazo limpio todos los días a las 9am, y hace un par de días que están en nuestro piso.

Pero en realidad no quería hablar de los obreros. Los recordé porque iba a hablar de ruidos molestos y ellos son un buen prólogo. Pero hay algo peor: tenemos un vecino que nos mata con una peculiar terapia de ‘gota-que-horada-la-piedra’ musical: cada mañana, desde el primer día, pone un disco de música, y la música se deja sentir, grave, desde las paredes. Está dentro de mi cuarto y no sé si viene de arriba o abajo, simplemente está.

El primer día me alegré cuando escuché a Madonna y Radiohead, No Doubt y Motor Oil. Me dije: ‘podría ser mucho peor’.

El segundo día me sorprendí cuando volví a escuchar a Robbie Williams, y más aún cuando la canción volvió a empezar cuando iba por la mitad.

El tercer día vislumbré el suplicio. Estoy frente a algún fanático que tiene su selección de menos de 10 temas y los escucha hasta el hartazgo (¿o tal vez un enamorado despechado que escucha el disco que alguna vez le regaló su novia?).

Serán buenos temas, pero luego de 20 días de escucharlos, over and over again, puedo asegurar que los detesto.

Aquí está el ranking de las más escuchadas/odiadas:

Robbie Williams, Feel;

Madonna, Like a Virgin;

Sinnead O'Connor, Nothing compares to you;

Midnight Oil, Beds are burning;

Radiohead, Creep;

Mr. Big, To be with you;

No Doubt, Don’t speak;

Little Eva (?), The locomotion

Les puse los links para que puedan disfrutarlas y coincidir conmigo en que, en realidad, no están tan mal, ¿verdad?

Bueno, ahora les propongo que mañana las vuelvan a escuchar, y pasado mañana otra vez, y así sucesivamente. No me queda más que decirles (como en cierto aviso de jabón en polvo de la tele) “en una semana hablamos”.

Las odio.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

yo digo que hay que combatir fuego con fuego.
pensá que tenés en tu poder un arma de destrucción masiva llamada cumbia vishera que el enemigo no conoce. seguro que después de un par de días de "todo lo negro haciendo palmas palmas palmas" lo tenés en tu puerta con la banderita blanca.

Anónimo dijo...

El riesgo de la salsa es que le guste, yo que vos averiguo su buzón y le pongo 10 de cada, por ahí agarra, sinó llamá a algún colega de tu viejo que lo interne porque está más rayado que disco de pasta

Marlene dijo...

Está loco de tomate tu vecino RAYADO. Los copropietarios no lo mutilan?. Voy a concentrarme desde acá para que se le rayen los discos......