sábado, 29 de marzo de 2008

Cosas que no cambian con el cambio

En este viaje me acompaña una obsesión rojiblanca y cañonera.

Cuando llegué a Bilbao en enero el Arsenal iba primero en la Liga, cosa que no ocurría probablemente desde el año 2004. Precisamente el principio de esa temporada había coincidido con mi primer viaje, y yo estuve en las afueras del hoy reconvertido Highbury cuando el primer partido de la temporada de Los Invencibles, un 2-0 contra el Aston Villa que no pude ver.

Mi cercanía con Londres y las coincidentes circunstancias me hicieron reforzar la esperanza de un nuevo campeonato, pero desde hace un mes el Arsenal se ha caído literalmente de la punta, y completó 5 partidos consecutivos sin ganar (cosa que no ocurría desde hace 10 años).

Hoy, por tercera vez, creo, tenía un partido del Arsenal para ver aquí por TV. Y comenzó igual que los otros que vi, y de acuerdo con las expectativas. A los 15 minutos íbamos un gol abajo a pesar de estar jugando supuestamente mejor. Para los 30 nos expulsaron a un jugador y 5 minutos después nos volvieron a vacunar. El relator comentó que el Arsenal no tenía una racha de 6 partidos consecutivos sin ganar desde 1994 y yo ya estaba calculando a cuántos puntos estábamos de caer al cuarto puesto, y me preguntaba si se podría jugar peor (hace mucho que no veo a Peñarol… jeje).

Pasados los 20 del segundo tiempo y sin merecerlo para nada vino el descuento. Yo me puse a lavar los platos por hacer algo, pues no me bancaba mi ansiedad. 5 minutos después cayó el empate, éste un poco más previsible por el momento psicológico del partido, y mi histeria fue total. Quedaban aún 20 minutos…

Luego de varias chances desaprovechadas y cuando ya parecía que el partido terminaría en un doloroso empate, gol en la hora. Un gol increíble, por otra parte. Un tirito de mierda que rebotó en 3 defensas antes de meterse como sin ganas en el fondo de la red… casi que no podía ser de otra manera.

Con un gol así, en Montevideo, creo que habría saltado del sillón (o la cama de Rolo, donde solía ver los partidos) y corrido por toda la casa aullando desaforadamente y dando patadas al aire y piñazos a las puertas. Aquí todavía me queda algo de recato, y nuestro pésimo juego de las últimas semanas también me tenía un poco desinflado. De todas maneras, parece que a Fermina le pareció muy gracioso mi despliegue contenido pero eufórico.

Hoy, a ver quién me quita la sonrisa de la boca.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Pequeñas lecciones cotidianas de la vida en el País Vasco

Esta mañana el mal tiempo pareció ceder al sol, finalmente. La vereda de la calle Obieta se veía seca desde la ventana, y el cielo celeste. Al terminar de trabajar me apresté a ir a almorzar a la casa de la madre de Lore, pues íbamos a darle a Julen su regalo de cumpleaños (cumplió 13, y le encargamos por Internet una camiseta de su luchador de pressing catch favorito). La idea de llevar paraguas pasó por mi mente, pero fui un poco optimista y muy ingenuo, y preferí salir sin él.

Error.

No llovió en las dos cuadras hasta el metro de Erandio, pero a la salida en Barakaldo (escasos 15 minutos después) parecía que se venía el mundo abajo. Para peor el viento venía soplando desde la ría, con lo que me mojé más aún.

No era la primera vez que me pasaba. Aquí el tiempo cambia sorprendentemente rápido. En pocas palabras, no hay garantías, salvo la de una buena mojadura de vez en cuando. Yo me dije que ya había sido suficiente, y que no me volvería a ocurrir (era al menos la segunda vez que me pasaba).

Al poco rato de llegar, de hecho antes de sentarnos a almorzar, el sol brillaba nuevamente. Pasaron un par de horas y me tuve que volver a casa, pues tenía laburo programado. No llovía aún, pero el cielo no presagiaba nada bueno tampoco.

Las dos cuadras del metro a casa, las hice bajo agua, por supuesto. No me volvería a ocurrir???

Seguro.

domingo, 23 de marzo de 2008

De Erandio a La Mongie... a conocer la nieve

Buenas... hoy, ya en primavera, fuimos finalmente a los Pirineos a hacer snowboarding y, en mi caso, a conocer la nieve. Nos levantamos a las 4.30 AM para emprender el viaje que aquí les detallo:


Ver mapa más grande

Retornamos a Erandio a las 8 de la noche aprox., y hoy sí que puedo decir con propiedad: I can't with my life.

Pero estuvo bueno! Aquí hay unas pocas fotos del viaje y de algunos de nosotros con las tablas y todo el equipamiento asociado. No paró de nevar en todo el día, lo cual dificultó un poco las cosas (desde un punto de vista meramente deportivo), y al final pegamos la vuelta más temprano.

Lo más loco de todo, es que a pesar que no salió el sol en ningún momento me quemé la nariz y sobre todo la pera (!!!) ya que cuando bajaba rápido el aire frío (y la nieve cuando bajaba sentado) golpeaba duramente en las pocas zonas no cubiertas. Es increíble, pero necesito aloe en la pera!

Bueno, habrá más para contar pero lo dicho, ahora me voy al sobre.

martes, 18 de marzo de 2008

Impensable...

No voy a comenzar cada post con una mención a mi pereza e inconstancia... aquí estoy.

Creo que necesitaba una motivación extra para volver a escribir, y qué mejor que el menú de ayer para lograrlo. Ni yo lo podía creer, pero bueno.

Acelgas loco, así como suena. Ayer comí acelgas... y me terminé el plato!

(y yo que pensé que sólo los paisajes me harían sufrir por no tener cámara de fotos...)

jueves, 6 de marzo de 2008

El hombre de la bata

CuantoCambio venía germinando hace tiempo, pero seguramente se terminó de definir, en mi mente, en los primeros 3 días en España... perdón, en País Vasco y Catalunya, que distan de ser lo mismo.

Entre curvas y más curvas, atravesando valles, rodeado por los montes de Vizcaya en el taxi desde el aeropuerto hasta mi nueva casa.

En Palamós, Vullpellac, la Bisbal d'Empordà, y otros pequeños y preciosos pueblos de Girona.

Tras probar gambas, cocidos, lubinas, garbanzos, alioli y tantos otros platos y brebajes cuyos nombres ya olvidé (y la mayoría de ellos mucho más interesantes que lo que esta foto puede sugerir...). El último y sublime ejemplo, ayer, fue leche con miel...

Es que también hay cosas que no cambian, y una de ellas es el resfrío atroz que me aqueja. Mirar la pantalla me molesta, ya me bajé un rollo y medio de papel higiénico y dos paquetes de pañuelos, y ahora estoy aprovechando el 'momentum' posterior al té con miel que me acabo de tomar. Se me destapó la nariz por primera vez en 30 horas, creo.

Es un día para agradecer que se puede trabajar desde casa, con 2 pares de medias, pijama, y una larga bata.

miércoles, 5 de marzo de 2008

De paseo...

Buenas... tanto tiempo.

La constancia nunca fue lo mío, y el blog no iba a ser una excepción. Pero aquí sigo, aquí estoy.

En el País Vasco, al igual que en toda España, parece, se nos terminó la primavera. Desde nuestro arribo hasta el pasado domingo, habíamos tenido un invierno verdaderamente inusual (el más cálido y seco en décadas, según varios periódicos) pero todo eso se vino abajo el lunes por la mañana.

Hoy los informativos están poblados de imágenes de nieve en Catalunya, Pamplona, Cantabria, La Rioja, Alava... aunque no así en Bilbao. Mi encuentro con la nieve, parece, se verá postergado al menos hasta el fin de semana.

El descenso de 20 grados en pocas horas tuvo el efecto usual en mí, y ahora soy un proyecto de despojo humano... con el papel higiénico que he usado en estas 48 horas para sonarme la nariz podría empapelar toda una casa (aunque no me puedo imaginar quién querría vivir en esa casa).

Pero bueno, el período primaveral fue aprovechado con unos cuantos paseos de reconocimiento que valieron la pena, y mucho.

Hace un par de semanas nos fuimos con Ainhoa (la hermana de Lore) y Biarki a San Juan de Gaztelugatxe, una ermita sobre un peñón que se mete en el mar.


La verdad es que es todo un espectáculo, ideal para ir a pasar un rato tranquilo, rodeado de mucho mar, aves y rocas. Hay algunas otras fotos del lugar aquí, y de paso pueden empezar a conocer a la parentela. ;)

El domingo pasado, último y más glorioso día de esta extraoficial y extemporánea primavera, nos fuimos de excursión mendizale con La Peña (las amigas de Lore de aquí de Erandio) a Urkiola. Estuvimos toda la tarde de senderismo, y entre otras cosas subimos al monte Saibi, a unos 950 metros de altura (los primeros 700 se hacen en auto). La vista es excelente. Tengo unas pocas fotos aquí, y espero tener más en unos días.

Bueno, por aquí lo dejo. En unos días, más o menos, vendré con más historias.