En este viaje me acompaña una obsesión rojiblanca y cañonera.
Cuando llegué a Bilbao en enero el Arsenal iba primero en la Liga, cosa que no ocurría probablemente desde el año 2004. Precisamente el principio de esa temporada había coincidido con mi primer viaje, y yo estuve en las afueras del hoy reconvertido Highbury cuando el primer partido de la temporada de Los Invencibles, un 2-0 contra el Aston Villa que no pude ver.
Mi cercanía con Londres y las coincidentes circunstancias me hicieron reforzar la esperanza de un nuevo campeonato, pero desde hace un mes el Arsenal se ha caído literalmente de la punta, y completó 5 partidos consecutivos sin ganar (cosa que no ocurría desde hace 10 años).
Hoy, por tercera vez, creo, tenía un partido del Arsenal para ver aquí por TV. Y comenzó igual que los otros que vi, y de acuerdo con las expectativas. A los 15 minutos íbamos un gol abajo a pesar de estar jugando supuestamente mejor. Para los 30 nos expulsaron a un jugador y 5 minutos después nos volvieron a vacunar. El relator comentó que el Arsenal no tenía una racha de 6 partidos consecutivos sin ganar desde 1994 y yo ya estaba calculando a cuántos puntos estábamos de caer al cuarto puesto, y me preguntaba si se podría jugar peor (hace mucho que no veo a Peñarol… jeje).
Pasados los 20 del segundo tiempo y sin merecerlo para nada vino el descuento. Yo me puse a lavar los platos por hacer algo, pues no me bancaba mi ansiedad. 5 minutos después cayó el empate, éste un poco más previsible por el momento psicológico del partido, y mi histeria fue total. Quedaban aún 20 minutos…
Luego de varias chances desaprovechadas y cuando ya parecía que el partido terminaría en un doloroso empate, gol en la hora. Un gol increíble, por otra parte. Un tirito de mierda que rebotó en 3 defensas antes de meterse como sin ganas en el fondo de la red… casi que no podía ser de otra manera.
Con un gol así, en Montevideo, creo que habría saltado del sillón (o la cama de Rolo, donde solía ver los partidos) y corrido por toda la casa aullando desaforadamente y dando patadas al aire y piñazos a las puertas. Aquí todavía me queda algo de recato, y nuestro pésimo juego de las últimas semanas también me tenía un poco desinflado. De todas maneras, parece que a Fermina le pareció muy gracioso mi despliegue contenido pero eufórico.
Hoy, a ver quién me quita la sonrisa de la boca.
3 comentarios:
Buenas, debo reconocer que desde hace unos cuantos días cuando escucho los resultados del Arsenal en 13 a 0 estoy por escribirte... esperemos que luego de este partido comience el repunte. Con respecto a tu cuadrito nacional, y aunque no debería ser yo la que hiciera este comentario, te cuento que desde que echaron a Matosas y pusieron al casi Psic. Saralegui por momentos hasta parecen un equipo en la cancha y todo... besos.
¡¡felicitaciones otra vez !!
un beso grande.
diego: soy yo! (el "anonimo") pero me olvide firmar, ahora si entendi!!! Cuasi (nella)
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