Entre curvas y más curvas, atravesando valles, rodeado por los montes de Vizcaya en el taxi desde el aeropuerto hasta mi nueva casa.
En Palamós, Vullpellac, la Bisbal d'Empordà, y otros pequeños y preciosos pueblos de Girona.
Es que también hay cosas que no cambian, y una de ellas es el resfrío atroz que me aqueja. Mirar la pantalla me molesta, ya me bajé un rollo y medio de papel higiénico y dos paquetes de pañuelos, y ahora estoy aprovechando el 'momentum' posterior al té con miel que me acabo de tomar. Se me destapó la nariz por primera vez en 30 horas, creo.
Es un día para agradecer que se puede trabajar desde casa, con 2 pares de medias, pijama, y una larga bata.
1 comentario:
Mucha fotito, mucha fotito, pero de la bata nada. Vame che, ponele color al refrio vasco.
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