miércoles, 30 de abril de 2008

Traslación de tradiciones

El domingo pasado volví a Unbe, de barbacoa/parrillada. Esta vez no estaba May, mi aliada/salvavidas cuando el fuego languideció y amenazó morir en nuestra anterior excursión, por lo que sentía más responsabilidad sobre mis espaldas. Igual el día estaba primaveral e invitaba al optimismo.

Yo estaba contento con mi fuego modesto y mi estrategia de cocción lenta hasta que vino un grupo de rumanos y se instaló en el parrillero de al lado. En cinco minutos levantaron un fuego colosal, que me hizo sentir desgraciado. Bueno, para ser exactos, me hizo sentir desgraciadito.

Pero comimos, y estuvo bueno.

Se me ocurrió llevar el mate; el día y la actividad invitaban. De mis cuatro compañeros, sólo a una le gustó, lo cual de todas maneras superó mis expectativas. Grande Gema, que también me secundó con los choclos asados!

Tengo que confesar que el mate no ha sido una tradición que haya mantenido aquí en Erandio. Me vine con medio kilo de La Selva para nerviosos y aún me queda. El domingo fue una buena ocurrencia, disfrutable, pero por lo general el cuerpo no me lo pide (como sí me pide un partido de futbol, a gritos).

Una tradición que sí he mantenido (aunque ahora que lo pienso no sé si es uruguaya, rioplatense u occidental) es la de los ñoquis cada 29. Hoy fue mi tercer 29 aquí, y la tercera vez que colocamos el billetito bajo el plato. Es también la única oportunidad que tengo de que Fermina me deje cocinar, y me encargo de hacer un tuquito con vino para Felipe, Lore y para mí, y un tuquito sin sal ni panceta para la Fermi (que de a ratos, a los ñoquis les dice chukis, cosa que yo encuentro muy graciosa).

Esta semana promete más uruguayeces, pero de eso les hablaré más adelante.

jueves, 24 de abril de 2008

Poco inglés en la capital del Reino

Tras un día y medio en Londres escuchamos muchos pero muchos idiomas, y el inglés no se destacó particularmente sobre los otros. Percibimos francés e italiano, alemán y mucho, pero mucho español. El colmo fue cuando durante el desayuno en el hostel, dos muchachas al lado nuestro estaban conversando plácidamente en euskera… muy fuerte. No puedo decir que mi inglés haya salido muy fortalecido de la experiencia, y más bien todo lo contrario luego de un frustrante intento por conseguir un Muffin el domingo por la mañana a la entrada de Regent’s Park.

Mi conversación más prolongada del fin de semana fue, obviamente, con el funcionario de inmigración, que se lo pensó un buen rato antes de dejarme pasar (aunque sin llegar a los absurdos extremos del viaje anterior). En el aeropuerto compramos la primera Travelcard y el funcionario que nos atendió nos regaló, yo creo, la única cuota de ‘inglés de la Reina’ de todo el finde.

Aquí les dejo el link a unas cuantas de las fotos del sábado. Espero que sean de su agrado!

martes, 22 de abril de 2008

La mañana del día después del día después

Y estamos de vuelta, luego de recorrer Londres tanto como nos fue posible en esas horas escasas. La verdad es que fue una experiencia agotadora, pero muy disfrutable. Ayer, una mezcla de extenuación y melancolía me impidieron escribir esto, pero no quería dejar pasar los días sin contarles parte del viaje y mostrarles algunas fotos.

La partida estuvo muy bien, y disfrutamos el viaje hasta sobrevolar las islas británicas. Tan pronto comenzó el descenso vimos lo que nos esperaba… el celeste y blanco del cielo y las nubes se convirtió en un gris plomizo y denso. Con la probabilidad de lluvia en 50% para ese sábado, parecía claro qué nos esperaba, pero afortunadamente no llovió gran cosa en el correr del día.

De Gatwick nos tomamos el tren a Victoria Station, y de allí teníamos que combinar vía Tube hacia East Acton, donde vive Vicky, la amiga de Lore que está trabajando en Londres hace algo más de un mes.

Desde allí comenzó la pateada, y comenzamos por Oxford Street, para una de las vistas más típicas de la ciudad. Double-deckers, edificios señoriales, tiendas de todo tipo y color, y sobre todo la gente, mucha gente de procedencia diversa.

Nos guarecimos del frío con un café de Starbucks, y de Soho fuimos hacia Leicester Square pasando por Chinatown. Menudo espectáculo, otra que microcosmos. La vista, el oído y el olfato se transportan por completo durante escasos trescientos metros.

De allí bajamos vía National Gallery hacia Trafalgar Square, con Nelson, los leones y el Big Ben que se deja ver a lo lejos. Aquí empezó a llover y el frío se hizo más intenso, pero por cierto eso no nos detuvo. El día aún estaba comenzando.

viernes, 18 de abril de 2008

London calling!


No creo que pudiera decirlo mejor que ellos:



El lunes les cuento.

jueves, 17 de abril de 2008

Vistas cotidianas

Ya han pasado dos meses y medio, y de a poco uno se acostumbra al paisaje. La geografía por aquí es muy diferente, y desde el día en que llegué quería compartir estas vistas con ustedes. No son las más espectaculares que se pueden conseguir, por cierto, pero están buenas por cotidianas. Tienen de “especial” que son todas desde la esquina de casa.

Aquí está lo que veo mirando al Sur:

Aquí la vista al Este (mi favorita), donde el monte está más cerca. De los balcones que están más sobre la derecha, el segundo piso es nuestra casa:

Aquí la vista al Norte:

Y finalmente al Oeste. Esta es la más distante, pero tanto el edificio que se ve al fondo como el monte detrás de él están cruzando la ría:


Como ven, el monte está a un paso. Es un monte pequeño para la geografía que nos rodea, pero desde arriba hay una buena vista de Erandio, la ría y las localidades vecinas (Barakaldo, Sestao, y Astrabudua son las que se ven en la foto si no estoy equivocado). Siguiendo la ría, a unos cuántos kilómetros está la desembocadura al Cantábrico.

martes, 15 de abril de 2008

Euskera práctico y visual

Por las calles de Bilbao hay infinidad de carteles bilingües, que ayudan con algunas nociones básicas de Euskera. Aquí les dejo los que se cruzaron en nuestro camino el pasado sábado, uno de los pocos días primaverales (desde una perspectiva montevideana, claro) desde que comenzó la primavera.

Estoy seguro que en los próximos días tendré más fotos para agregar a la colección. Por lo pronto, el resto de las que tomamos el sábado están disponibles aquí.

Que las disfruten, gero arte!

viernes, 11 de abril de 2008

Techos de chapa, techos de lona

Pasó hace un rato la medianoche, y aquí llueve con ganas. Uno de los primeros recuerdos que tengo de la casa de mis abuelos es de cuando me quedaba por dos o tres días. Recuerdo las noches en que me costaba dormir, usualmente por uno de tres motivos: el tic-tac del despertador de mi abuelo, que era muy ruidoso… segundo, mis abuelos, si bien no vivían en el campo, estaban en un barrio de casas con fondos, en los que habían muchos animales, desde perros a gallinas. Los sonidos eran siempre nuevos, siempre difíciles de precisar. Finalmente, el techo era de chapa, y cuando llovía se sentía y mucho. Ese sonido que hoy adoro tanto como añoro, en su momento no me dejaba dormir.

Ahora, en este segundo piso de un apartamento en Erandio, la lluvia cae con fuerza sobre el techo de lona que cubre los voladores (¿o tendederos?).

No es el mismo sonido pero comparte su magia, y sin el más mínimo problema me transporta a la casa de mis abuelos, unos 20 años atrás.

lunes, 7 de abril de 2008

Unbe... liebable? Not quite

Esta mañana nos fuimos de domingueros a Unbe, un monte cercano donde hay bancos, mesas y parrillas para que la gente vaya a hacer sus "barbacoas".


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Yo sentía certo peso de responsabilidad sobre mis hombros pero por suerte tuve mucha ayuda para la gestión del fuego (cn carbón, por supuesto; aquí la leña es poco frecuente para estos fines). Mi primera experiencia asando cerdo no estuvo mal (la carne de vaca es 4 veces más cara y los cortes no se prestan para la parrilla) y además hicimos salchichas, morrones, panceta, txistorra, choclos y setas. Una bestialidad de comida, y como dicen por aquí, "nos pusimos las botas".
Ayer había hecho un día precioso y nosotros contábamos con que repitiera, pero no; cielo cubierto y bastante rasca acturon duramente sobre nuestros ya debilitados metabolismos (Lore por el frío que tomó en su primera semana de trabajo, yo por el humo de cigarrillos de los boliches de ayer que me laceró la garganta) y esta noche estamos para juntar con palita.

Yo me he encontrado con mi gran amigo el rollo de PH, y aunque demore 3 veces más escribo esto en un papel hasta el momento en que me afecte menos el mirar a la pantalla, o se vuelva algo necesario. Pero valió la pena y tras unos pocos días, varios vasos de leche caliente con miel y unos cuantos rollos de PH, todo volverá a la normalidad.