martes, 22 de abril de 2008

La mañana del día después del día después

Y estamos de vuelta, luego de recorrer Londres tanto como nos fue posible en esas horas escasas. La verdad es que fue una experiencia agotadora, pero muy disfrutable. Ayer, una mezcla de extenuación y melancolía me impidieron escribir esto, pero no quería dejar pasar los días sin contarles parte del viaje y mostrarles algunas fotos.

La partida estuvo muy bien, y disfrutamos el viaje hasta sobrevolar las islas británicas. Tan pronto comenzó el descenso vimos lo que nos esperaba… el celeste y blanco del cielo y las nubes se convirtió en un gris plomizo y denso. Con la probabilidad de lluvia en 50% para ese sábado, parecía claro qué nos esperaba, pero afortunadamente no llovió gran cosa en el correr del día.

De Gatwick nos tomamos el tren a Victoria Station, y de allí teníamos que combinar vía Tube hacia East Acton, donde vive Vicky, la amiga de Lore que está trabajando en Londres hace algo más de un mes.

Desde allí comenzó la pateada, y comenzamos por Oxford Street, para una de las vistas más típicas de la ciudad. Double-deckers, edificios señoriales, tiendas de todo tipo y color, y sobre todo la gente, mucha gente de procedencia diversa.

Nos guarecimos del frío con un café de Starbucks, y de Soho fuimos hacia Leicester Square pasando por Chinatown. Menudo espectáculo, otra que microcosmos. La vista, el oído y el olfato se transportan por completo durante escasos trescientos metros.

De allí bajamos vía National Gallery hacia Trafalgar Square, con Nelson, los leones y el Big Ben que se deja ver a lo lejos. Aquí empezó a llover y el frío se hizo más intenso, pero por cierto eso no nos detuvo. El día aún estaba comenzando.

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