El cielo estaba medio gris y medio celeste, o sea, como tantas otras veces. Al llegar al metro, un poco porque era el mejor pretexto, tomé hacia donde se vaía más celeste. Como argumento no era el mejor, tal y como probó el chaparrón que me esperaba al bajar en destino. Pero también había más por descubrir para este lado.
Parece que de a poco me voy haciendo más vasco… no sé si porque no me importaba mojarme un poco, o porque me estoy volviendo tozudo (donde fueres…) opté por no llevar euritako, otra vez. Así que cuando arreció la lluvia (conmigo caminando hacia la playa, nada menos) hube de refugiarme bajo un techo. Como ya dijo el Enano, “Va a escampar”.
Cuando efectivamente amainó retomé el plan inicial. Tan pronto emergí de mi techo protector me di cuenta que más de la mitad del cielo ya estaba celeste, y por un rato estuve caminando con capucha y lentes de sol.
Me propuse preguntarle a Fermina, que sabe muchos más refranes que la mayoría de nosotros, si aquí se estila eso de “lluvia con sol, se casa una vieja” pues en ese caso la población de solteronas de Euskadi será ínfima.
Busqué el arcoíris y traté de sacarle una foto (que no salió).
Dejé la avenida y me interné en un camino vecinal. Luego de 10 minutos las casas desaparecieron, y si no fuera por el asfalto y las montañas alrededor (siempre presentes), podría haber creído que estaba en algún balneario de la Costa de Oro, o en algún lugar del interior… por un rato sólo se escucharon los pájaros, y al final de una cuesta apareció el mar.
1 comentario:
Tozudez: dicese del empecinamiento cuando no se llega a buen término.
Perceverancia: dícese del empecinamiento cuando se llega a buen término.
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