Luego de una interesante noche por el Casco Viejo ayer, desafiando al
ciclón, y sufriendo la fuerza de la gravedad en carne propia, puedo afirmar sin miedo a equivocarme una verdad científica que pocos se habrían animado a experimentar: el kalimotxo en los ojos, ARDE.
Otras partes de mi anatomía y vestimenta también sufrieron el embate, como puedo documentar.

Seguiremos informando.
1 comentario:
justo te puse un mail preguntándote por el clima y recomendándote que no salieras...¿para qué me gasto si sé que sos un loco de la guerra?...
Publicar un comentario