Ya no recuerdo a cuento de qué venía, pero no me extrañaría que fuera a raíz de alguna anécdota autorreferencial de ésas que a él tanto le agradaban (he was so fond of himself).
El profe siguió su camino, probablemente hacia la dirección de alguna Escuela de UTU (creo que ésa era su ambición), y yo seguí el mío hasta esta ciudad donde el vino se cotiza como si las uvas fueran una especie en extinción.
Es así que el txikitero por adopción ha tenido que aparcar de momento una de sus aficiones de los últimos 30 meses, y retomar el camino del lúpulo y la cebada, que había dejado atrás en bares montevideanos, acompañado de amigos y sabrosas muzzarellas.
Pero ya lo dice el dicho, y el turismo gastronómico es fundamental en nuestro proceso de adaptación y aclimatación, por lo que yo me estoy dedicando concienzudamente a la tarea... empecé con botellas de Coronita y ya voy por las half-pints, camino a la pint de rigor en todo lugareño que se precie.

Además, así como en Bilbo tenía varias denominaciones de origen e innumerables variedades y marcas para catar, aquí tengo también una variedad como para explorar a gusto. De momento la Carling me supo parecida a la Pilsen, lo que no es un mal comienzo.
¿Más gastronomía vernácula? Por supuesto. El domingo pasado, de recorrida por Kensington, nos regalamos el almuerzo típico del día: Sunday Carvery. No sé si le llega a los tobillos a una buena tortilla, al jamón ibérico, o a un buen asado. Tampoco sé si la comparación vale la pena. Es vernáculo y tradicional, es parte del proceso de adaptación.
Eso sí, por si algún día se me sale la cadena de este interesante proceso, me compré una botella de Cabernet Sauvignon chileno (Don Pascual no encontré...), y en la heladera tenemos 2 paquetes de chorizo ibérico, esperando para ser degustados cuando la ocasión así lo amerite o requiera. Que está todo bien con la Carling y la Carvery, peeeero...
2 comentarios:
jajajaja! Lo mejor es el final! yo me adapto pero que no me quiten lo bueno! ;p
No era malo el consejo del profe...
Habría que agregarle "y gusta lo que se deguste"...y, aunque probar no esté nada mal, estoy con Lore, una cosa es adaptarse y otra dejar la tortilla o el asado ¿no?
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