El proceso de habituación a las bebidas del lugar sigue, con grandes avances en estos dos últimos días.
El tema con el café ya se estaba volviendo un tanto insoportable. Me había acostumbrado (y me quedaba muy cómodo) a elegir entre un cortado y un café con leche, y a lo sumo tener que pedir un descafeinado, o que fuera de sobre (instantáneo) en vez del usual de la máquina de café. Pero resulta que por aquí la cultura Starbucks está totalmente instalada, y parecía casi imposible conseguir que te sirvieran un café en un vaso que no fuera a) de plástico, y b) de 250ml, como mínimo. Y está todo bien con querer tomar muuucho café de vez en cuando, pero como regla general, no está bueno.
Hay que sumarle que ahora lo de “cortado” y “con leche” ya no corre, y hay que discernir entre “americano”, “espresso”, “latte”, “mocha” y por supuesto, “capuccino”, a ver cuál se parece un poco más a lo que uno tenía ganas de tomar. Por suerte descubrí que el americano (café sólo) también se vende como “americano white”, o sea, el viejo y querido café con leche. Mejor que el latte, que no tiene gusto a nada, y que el capuccino, que es pura espuma y no se lleva nada bien con el plástico. En realidad, ninguno de ellos se lleva bien con el plástico, pero hay casos en que se nota aún más.
No encuentro razón más factible para tanto plástico que el hecho de que aquí la gente está siempre corriendo de un lado a otro, y comiendo y bebiendo mientras se desplazan. La cantidad de gente que come en los buses y en el metro es impresionante (y desagradable).
Pero bueno, el tema es que ayer tuve un breakthrough cuando fui a un café libanés y vi que vendían “café machiato”. Una opción más para aprender, pensé al principio, pero como sonaba bien lo pedí, y cuál no fue mi sorpresa cuando me lo sirvieron en un pequeño vasito de vidrio! Fue un momento sublime, por fin una luz de esperanza entre tanto café XXL!
A todo esto se preguntarán por qué el título de “ingleses amargos”… y es que entre tanto café tamaño familiar, por el contrario los sobres de azúcar son tamaño mini. Nada de 7,25 gramos, mucho menos 10. Éstos ni siquiera dicen cuánto contienen, pero no creo que pasen de 5, y con mucha suerte. Así que me estoy acostumbrando a echar alrededor de 5 sobrecitos de azúcar, para que el ‘mega vaso’ se acerque un poco al sabor pretendido. Si es que, como decía Felipe, esto es una lucha!
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