London Fields, el libro de Martin Amis, tiene que estar ligado a uno de mis primeros vínculos con Londres. Para cuando lo leí, a esa altura del partido ya era anglófilo hace rato, pero London Fields fue uno de los primeros libros que leí en inglés, cuando todavía estaba muy lejos de tener el nivel suficiente para entenderlo.
Al día de hoy, mi teoría es que Martin Amis escribe rebuscadamente a propósito, como un elaborado ejercicio de ofuscamiento, un mecanismo que lo hace de muy difícil acceso a los pobres no-nativos como yo. Aunque también hay que decir que al único de sus libros que leí traducido tampoco le encontré mucho sentido.
Pero bueno, London Fields. Un poco por novedad, y seguramente también un poco como efecto de una limitada comprensión, este libro y en particular algunos de sus personajes se quedaron guardados en mi memoria. Con el paso de los años me plantee releerlo más de una vez, pero cada nuevo libro de Martin Amis me fue alejando más y más de su estilo, y así me fui haciendo a la idea que un buen recuerdo tal vez sea mejor que un mal reencuentro.
Por otra parte, llevo tres años acá y muy poco de lo que he visto me hizo acordar a este libro.
Esta tarde en la biblioteca, en una de esas raras ocasiones en que estoy trabajando en el mostrador, vino una persona que manifestó trabajar en Three Mills Studio (productora de TV y cine en el barrio), a consultar si tendríamos libros y revistas viejas de las que nos fuéramos a deshacer, ya que estaban en la fase de preproducción para la filmación de London Fields, y necesitaban props que pudieran simular los diarios de Nicola Six.
Fue un extraño momento de comunión entre dos Londons muy diferentes.

1 comentario:
Desde que leí, hace muchos días esta entrada le doy vueltas en la cabeza a eso de que un buen recuerdo tal vez sea mejor que un mal reencuentro.
Esos momentos que seguramente merezcan un nombre mejor que "casualidades" son muy especiales realmente.
Quizá removedores sea más adecuado
Ma.
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