jueves, 14 de agosto de 2008

Los días se hacen cortos

A cada rato, el País Vasco nos demuestra que (es pero) no es parte de España, de muy diversas maneras. Durante los últimos días, en los telediarios (el viejo y querido informativo) abundan las noticias sobre incendios forestales, alertas naranjas y la ola de calor cercana (o superior) a los 40 grados. Mientras tanto, en Erandio llevamos 5 días (casi) sin ver el sol, con temperaturas otoñales y algún que otro sirimiri.

Pero no es sólo eso. Ya les dije que el tiempo escasea ahora que estamos a cargo del hogar, y encima esta semana viene con laburo intensivo. Cuestión que mis escasas salidas a la intemperie están siendo para comprar el pan o sacar la basura. Verdaderamente emocionante, como se podrán imaginar.

Pero bueno, mañana nos vamos de vacaciones y por una semana estaremos, finalmente, en pleno verano español. ¿O lloverá también en Hinojal?

lunes, 4 de agosto de 2008

Más paseos

Vengo con gran atraso en esto de contar las “movidas” de todos los días, o de todos los fines de semana. Debo fotos de traje y corbata, y también fotos playeras. El verano nos trae a las corridas, y ahora que estamos de amos de casa (increíble lo que uno puede llegar a malacostumbrarse en seis meses…) el tiempo escasea.

Ayer sábado nos fuimos (por segunda vez para mí) a Vitoria-Gasteiz, esta vez a conocer el nuevo apartamento (acá le dicen piso) que Ana y su novio Asier están alquilando, a la espera de que les entreguen el piso que están pagando en hipoteca desde hace quién sabe cuánto y vaya uno a saber por cuánto tiempo más.

Las hipotecas aquí son un poco como el llegar a fin de mes allá: problema de muchos, y especialmente de jóvenes con aspiraciones de independencia. Por acá el alquiler no se estila, y a mí no me termina de cerrar del todo por qué. Mi muy parcial conocimiento de esta realidad me dice que tiene que tener que ver con la facilidad de acceso a las hipotecas que había al menos hasta hace un tiempo (que no pedían altísimas entregas iniciales, como en Uruguay), lo que desestimula los alquileres como “gasto inútil”, y también un poco de comodidad de los jóvenes, que pueden darse muchos más gustos mientras viven, hasta los 30 y más, bajo el techo paterno. Tengo la sensación que por aquí, joven de clase media equivale a tener auto (acá le dicen coche), viajar al exterior en vacaciones, tener mucha ropa y celular con todos los chiches (acá le dicen móvil).

Pero me fui de tema; o más bien, me fui al carajo. El punto es que una serie de circunstancias no muy favorables (que la empresa constructora que hace tu casa quiebre, o problemas familiares de considerable magnitud) devinieron (me parece a mí) en una realidad bastante “festejable”, esto es, que una pareja con 6 años de historia pueda independizarse, aunque sea un poco obligada por los acontecimientos.

Ana es amiga de Lore desde los tiempos en que cursaron juntas la Universidad, pero da la casualidad que viajaron a Uruguay casi al mismo tiempo, aunque en el caso de Ana fue por menos de un mes, de voluntaria, a trabajar con unas monjas que trabajan con niños de “contexto crítico” en Pando. Su amor y nostalgia por Uruguay es bastante sorprendente para el poco tiempo que estuvo, y las duras realidades que tiene que haber visto. Un poco por eso, no me extrañó demasiado encontrar un par de mates como adornos centrales en la sala, y varios otros objetos made in Uruguay por aquí y allá.

La noche estaba muy agradable en Vitoria, una ciudad donde la situación geográfica se traduce en más frío que en Bilbao cuando hace frío, y más calor cuando el día está caluroso. Será por su lejanía con el mar, por su altura, o porque sí. El tema es que luego de un buen rato en casa, comiendo unas pizzas, unas masitas (que acá se llaman pastas) y tomando brebajes varios, jugando pictionary, kinitos (otro tema que da para explayarse) y otros juegos, salimos a recorrer la noche patatera (a los vitorianos les llaman patateros).

No hubo tiempo para mucho ya que los boliches cerraban sobre las 4.30, y nosotros salimos pasadas las 2.30. Luego de ver un par de lugares y tomar otros tantos kalimotxos se nos vino el cierre encima, no sin que antes nos pusieran la canción favorita de Asier (un tema cañero de Sabina). Yo me esperaba que prendieran las luces y pusieran el “Se me hacía tarde, ya me iba” de Fito Páez (un clásico en las pocas veces que me quedé hasta el cierre en un boliche), pero instead las apagaron casi por completo, y pararon la música en seco. Vaya invitación a la retirada.

Al final, los 9 (más el perro) nos acomodamos para tratar de dormir 5 o 6 horas. Algunos tuvimos más suerte pero a otros la bebida les pasó factura, y al perro fue la pizza la que lo condenó. Resultó que el chicho, de dimensiones minúsculas y escasos 3 kilos de peso, se quedó sólo en casa y por un error de cálculo una silla quedó colocada de tal forma que le daba acceso a la mesa, donde estaba una de las pizzas familiares. Parece que el pobre se tragó su peso en harinas, o casi, y a la noche fue a vomitar a uno de los dormitorios (por suerte no el nuestro).

Hoy a la mañana todos estábamos un poco lentos y con distintos grados de deterioro, pero en definitiva lo pasamos bastante bien. Poco después del mediodía emprendimos el camino hacia la terminal, y encaramos el viajecito de una hora de vuelta hasta Bilbao. Nos esperaba un Erandio somnoliento y desierto.

jueves, 24 de julio de 2008

Una de las tantas maneras de pasar el tiempo



(tal vez sea una buena idea dar play antes de empezar…)

Llevo casi cuatro horas de trabajo, y como casi todos los días me sorprendo de cómo pasó el tiempo, y lo poco que hice. Pero hice algunas cosas…

Para empezar, tuve bastante trabajo, buscando el Código Penal del Estado de Nevada, artículos a favor de la manipulación genética, una biografía de Cleopatra y algunas otras cosas que ya olvidé y no intentaré recordar…

También me puse al día con las novedades del Arsenal, por supuesto…

E hice la cama…

Y también una traducción (todo sea por la amistá y la promesa de futuras riquezas…)

Y leí algo de la prensa de hoy, para variar…

Y leyendo algunas cosas sueltas por ahí, esas que me llevan de un lado a otro sin mucha coherencia aparente, me encontré con una canción de Coldplay que no conocía, aparentemente no editada hasta ahora. Si fuera un fanático seguramente la conocería de sobra, como conozco tantas inéditas de PJ o conocía (yo y miles más) Zafar de la Vela mucho antes de que la grabaran. Son cosas normales para los fans, pero tiene un cierto disfrute vindicativo encontrar, casi de casualidad, algo que otherwise podría haber pasado de largo.

No sé… a veces una canción es casi mágica cuando se la escucha por primera vez y te pide otra, y otra, y te transporta o te cambia el humor…

Así que a todos (y en especial a los que dedican un minutito para dejar un comentario!), I’ll be doing my best and I’ll see you soon.

martes, 22 de julio de 2008

Imágenes de San Sebastián

En uno de los tan disfrutables como erráticos días de verano en el País Vasco, hace algunas semanas, Lore y yo nos fuimos a pasar el día a Donostia-San Sebastián. Es un viaje de poco más de una hora en ómnibus, siguiendo la costa cantábrica hacia Francia.

San Sebastián me pareció una ciudad pequeña, preciosa, y muy paseable para el turista. La proximidad con Francia, y los vínculos históricos con éste país se notan bastante en su arquitectura, por lo menos para un ojo poco avezado como el mío.


Les dejo las fotos que sacamos, que pueden ver aquí.

También una serie de videos que hablan de la ciudad y la muestran de una forma muy original y sorprendente.



La segunda parte la encuentran aquí, y la tercera parte, aquí.

En unos días subo las fotos de la boda de este sábado.

jueves, 17 de julio de 2008

Pequeñas proezas cotidianas

Hoy decidí volver a la piscina, luego de aproximadamente dos semanas. Creo que no les había comentado sobre mi pequeño compromiso desde el primer día de piscina, cuando vi mi paupérrima forma física y limitada stamina: resolví que cada vez haría, al menos, la misma cantidad de piletas que la vez anterior, y a poder ser alguna más.

Para hoy el listón estaba un poco alto dada la prolongada ausencia: 26 largos. Como ha sucedido las veces anteriores, al llegar al sexto u octavo largo el objetivo se ve como una proeza inalcanzable, pero luego poco a poco me voy convenciendo de su viabilidad. Hoy no fue la excepción y la próxima vez el mínimo serán 28.

Hablando de proezas, Fermina podría vanagloriarse (si quisiera) de mi ya inocultable aumento de peso. No los voy a torturar con una foto de mi curvilíneo abdomen (…), pero ayer me pesé y ya estoy en unos asombrosos 68 kilos. Y eso que no estoy tan sedentario como podría presumirse. Aquí les dejo una foto de uno de nuestros últimos paseos por el Puerto Viejo de Algorta.

lunes, 14 de julio de 2008

Euskaldunización (me estoy haciendo vasco…)

Los vascos, muchos de ellos, son un tanto hoscos, secos, y poco demostrativos. A veces, sobre todo al principio, me costó entender esto y me caía mal, me confundía, me molestaba. Es una de las diferencias culturales más notables entre nosotros y ellos. Tienen una economía de gestos, usualmente considerados como muestras de afecto, que sorprende. Como decía, al principio y durante mucho tiempo me costó interpretar correctamente esta economía de demostraciones. Hoy estoy mucho más habituado y adaptado a esta forma de ser, y se me ocurrió pensar, con cierta alarma, si cuando vuelva a Uruguay más de uno me encontrará más / muy seco, y no interpretará correctamente lo que eso significa.

jueves, 3 de julio de 2008

Espainia gana la Eurocopa

Noticia vieja para todos, supongo, no pienso explayarme sobre el campeonato y el suplicio asombrado que supuso soportar, casi siempre, a los periodistas deportivos del canal que compró los derechos. baste decir que eran bastante peores que Gorzy, Scelza, Romano y Crosa juntos y eufóricos, y además eran muchos más. La parte de mí que quería que España perdiera había sido alimentada por esta gente, y por el deseo frustrado de verlos morder el polvo.

Yo no era el único que quería verlos perder, sin dudas. Antes de las semifinales, Íñigo Urkullu, presidente del Partido Nacionalista Vasco (que aquí está en el gobierno) afirmó en una entrevista ampliamente difundida que ya que Euskadi no estaba representada en el campeonato, él deseaba que el campeón fuera Rusia (que curiosamente, era el próximo rival de España).

Luego de ese partido que España ganó con autoridad hubo festejos en Vitoria-Gazteiz, la capital de Álava. Los festejantes fueron agredidos por miembros de la izquierda abertzale (separatista). Y es que en el País Vasco no se vivía la euforia del "podemos", ni se veían banderas siquiera.

La final la vimos con 4 amigos de Lore, y al final del partido, al igual que con todos los anteriores, no se escuchó ni un sólo cuete de festejo. Un poco en broma, les dije a los chiquilines de salir "a festejar" a la plaza del metro, y casi se me ríen en la cara (y eso que aunque vascos, todos iban por España; y eso que en Madrid y otras ciudades eran miles frente a las pantallas gigantes en las plazas).

El día después fue noticia que casi 1000 personas se juntaron an la Plaza Moyúa de Bilbao a festejar (y claro, 1000 personas no es nada...) También fue noticia que a los pocos que salieron a festejar en San Sebastián los dispersó la policía, sin que los motivos quedaran del todo claros.

En definitiva, que cuando el lunes me preguntaron '¿qué tal se siente estar en un país que gana la Eurocopa?', sólo pude responder que no siento para nada estar en ese país. Aquí todo es un poco más complejo.