domingo, 9 de septiembre de 2012

Reconciliación olímpica, take 3

A veces me gustaría pensar que mi "blogueo" es como el contrato de algunos de mis compañeros de laburo: term-time only. Así se justificarían mejor estas 10 semanas de "vacaciones". Claro que si ese fuera el caso a partir de ahora no tendría "licencias" hasta el próximo mayo... not gonna happen. Lo que además no podría justificar son los dos intentos fallidos de entrada que se quedaron en meras introducciones. Pero bueno, en honor a "lo que pudo haber sido", aquí van:
 
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Julio 2012.
 
It's like ra-i-ain- on your wedding day, it's a free ride...
 
El miércoles fue un día para viajar al pasado, para revivir otros tiempos. Teníamos planes para la tarde, así que me pedí el día en la biblioteca. Aún así, al mediodía fui a la Universidad ya que había arreglado para almorzar con algunos compañeros.
 
Pero como no tenía laburo, cambié camisa por t-shirt, botas por championes, y dejé los lentes en casa. Look "pendex" según diría Carlín Calvo. Y tan es así que al llegar a la biblioteca uno de mis compañeros me dijo que parecía "de 18". Se ve que la crema antiarrugas está funcionando...
 
Pero bueno, si yo tuviera 18 estaríamos en 1996, lo cual es apropiado porque en esos tiempos estaba de moda Alanis Morisette, y a la tarde teníamos entradas para verla en concierto.
 
Hicimos un rato de cola hasta que abrieron las puertas del Brixton Academy, pero en un periquete estábamos dentro, expectantes, mientras la sala se llenaba poco a poco. Con el escenario a oscuras continuamos con el viaje al pasado, ya que de música ambiente sonaban Bjork, Beck, Air, y Sigur Ros.
 
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Agosto 2012.
 
Empieza la liga, empieza el sufrimiento.
 
And so it goes on...
 
Otra vez en la vía. Literalmente, en la vía de un tren que se aleja de Londres en dirección sureste, es un buen momento y lugar para recapitular sobre lo que va del verano. Hoy es un día bastante excepcional porque hasta ahora este verano, de verano tuvo muy poco.
 
A principios de julio nos visitó Liliana y recién al décimo día la lluvia le dio una tregua y el sol se dejó ver por un rato. Claro que para entonces Liliana ya estaba en el aeropuerto. Le tocó vivir un Londres muy auténtico, muy fiel a lo que han sido estos últimos meses.
 
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El viaje al pasado con Alanis valió mucho la pena. En su momento pensé en explayarme sobre su comportamiento sobre el escenario, y cómo parecía por momentos que tenía una especie de trastorno obsesivo-compulsivo. Pero ahora, con un par de meses de perspectiva parece un detalle básicamente menor e irrelevante. Por suerte en el recuerdo quedan con mucha más fuerza las buenas sensaciones del concierto.
 
En cuanto al verano... ése sí que ya casi parece una cosa del pasado, y este fin de semana soleado y caluroso tiene un cierto feeling de "esto es lo último que tengo para ofrecer por este año", pero al menos estoy tratando de sacarle el jugo. Esta mañana me fui a jugar al tenis con un compañero de laburo, y a la tarde me vine al río a ver qué tenía para ofrecer el Thames Festival.
 
Ahora estoy en la cafetería del sexto piso de la Tate Modern, con buenas vistas al río y a St. Paul's, y una copita de Cabernet por compañía.
 
 
 
Por supuesto preferiría la compañía de Lore, pero ella estará ahora mismo a la vera de otro río, degustando otros vinos, e falando Portugués.
 
Por suerte nos queda más verano por delante, aunque no será en esta isla sino en otra mucho más al sur. Y por suerte también el verano que pasó nos deja muy buenos recuerdos, felices rencuentros con amigos, visitas a nuevos destinos, muchos kilómetros de carretera y más sol.
 
Con un guiño al term-time only, y en honor al "lo bueno, si breve, dos veces bueno", lo dejo por acá. Con suerte y viento a favor, la próxima entrada no será en otoño.

lunes, 25 de junio de 2012

Sunday ramblings XI: Bloody Bank Station

Hoy en día es tan raro que me tome el metro para ir a Central London... cada vez que lo hago veo en las caras de la gente los trazos de historias imaginadas que me atraviesan y se van, cada uno con su secreto inexpugnable.

Es algo que por lo general disfruto inmensamente. Sin embargo, si el periplo requiere cambiar en Bank la situación cambia radicalmente.



Cada estación tiene su personalidad, se podría decir; sus cualidades definitorias y singulares. Angel tiene la escalera mecánica más larga, Bethnal Green su pasado trágico, Whitechapel su cercanía al subcontinente Indio, and so on.

Si detesto Bank no es por su connotación como centro del centro de la cuna del capitalismo, sino por su sistema de ventilación y por su olor. Otra particularidad de las estaciones de metro es que algunas tienen su propio olor, y el de Bank es el peor de todos. Y el cambio de línea, de la Central a la Northern, o viceversa, toma unos fétidos 10 minutos.

Así que hoy otra vez, durante 10 largos minutos, subo el volumen, aprieto el paso, y veo pasar historias por escribir.

Weekly pints count: 0
Después de la semana pasada, y ante la semana que se avecina, éste iba a ser sin dudas un periodo de descanso etílico.

domingo, 17 de junio de 2012

Sunday ramblings X: El primer Oriental en las Highlands

Necesitábamos vacaciones. 

La Reina estaba festejando cumpleaños, y como buena doña generosa que es nos regaló a nosotros, simples plebeyos, un feriado extra.

Nosotros aprovechamos la ocasión para mandarnos mudar a Edimburgo, ciudad que Lore conocía de pasada y que me quería mostrar hace tiempo. Y ya que estábamos por allí, aprovechamos para hacer un tour por las Highlands escocesas.

Las Highlands ocupan el 75% del territorio escocés, pero allí sólo vive un 20% de la población. Los paisajes de montañas, lagos y castillos son tan impresionantes que no creo poder hacerles justicia con palabras.


Durante el tour de 3 días Carole, nuestra guía, fue mezclando clases de historia con humor escocés y muchos dardos hacia los ingleses. Los quieren tanto como nosotros a los argentinos, o los vascos a los españoles.

Entretanto, aprendíamos el significado de varias palabras frecuentes en el gaélico escocés, como Loch, Glen Ben, Failte, o Aye (lago, valle, montaña, bienvenido, sí). Y también datos curiosos y sorprendentes, como que el Irn-Bru, un refresco que es "la segunda bebida nacional", tiene más ventas en Escocia que la coca-cola. Aparentemente sólo en Escocia y en Perú la coke no es namberguán en ventas. Yo me auto-excluí de probar whisky cuando pasamos por una destilería, pero no me iba a quedar sin catar Irn-Bru... a todo aquél que haya probado alguna vez un chicle Doble Globo de frutilla el sabor le resultaría familiar.

Nuestra base en las Highlands fue Fort Augustus, un pueblo minúsculo a orillas de Loch Ness. Allí, la primera tarde, fuimos al Clansman Centre donde Ken, un true Highlander al decir de Carole, nos hizo una demostración de cómo era la vida en las Highlands hasta mediados del Siglo XVIII, incluyendo cómo plegar y vestir la kilt, qué tipo de armas se usaban en batalla, y la dinámica de la vida cotidiana en las típicas moradas escocesas de la época.

Fue una experiencia de lo más interesante y al finalizar me demoré un poco para felicitar a Ken. Nos pusimos a conversar y, lógicamente, me preguntó de dónde venía. Resultó que yo era el primer uruguayo que había visto por allí (no era el primero en decírmelo ese día; aparentemente también fui el primer uruguayo al que Carole guiaba en el tour), pero Ken, a pesar de su aspecto highlander con kilt y espada resultó que había vivido durante años en Valencia, trabajando para la Jaguar, y había visitado Bilbao en varias ocasiones, en tiempos en que la amenaza de ETA era mucho mayor.

Por desgracia, mientras me contaba todo esto y charlábamos sobre lo bien que se come en el País Vasco, Ken no tuvo mejor idea que cambiarse de ropa... se quitó la kilt y se puso unos vaqueros de lo más normales. Dejó el escudo y la espada y se puso una camisa (que ni siquiera era a cuadros!). En un momento, Ken the Highlander se convirtió en Ken el de la Jaguar, lo que le quitó un poco de impacto a la historia precedente, pero fue de todas formas una situación curiosa de principio a fin.

Fort Augustus... un pueblito casi de ensueño en el que si uno tuviera que vivir, seguramente se volvería loco. Estábamos aún a 20 días del solsticio de verano, pero a las "11 de la noche" todavía era de día. Y lógicamente, en invierno la situación es inversamente dramática. Sumado al frío del lugar, un combo que no es para cualquiera. Pero ante los 5 locks del Caledonian Canal que unen Loch Ness con Loch Oich, con las montañas de fondo, uno se podía distender en un momento de contemplación satisfecha, o satisfacción contemplativa.


El segundo día partimos en dirección oeste hacia la Isla de Skye y en cierto modo, otra vez, fue como haber cambiado de país. Luego de una parada intermedia en un pequeño pueblo que iba a ser nuestro último contacto con "la civilización" (un supermercado donde comprar algo para el almuerzo, y baños públicos) por un buen rato, nos metimos en una carretera vecinal (por ser generoso) hacia el extremo sur de la Isla, para ir a un pueblo llamado Elgol.

Elgol me hizo acordar un poco al Cantábrico, por la proximidad de las montañas al mar, pero también a ciertas zonas de la costa de Rocha por los paisajes despojados y el olor a mar. Claro que ver ovejas caminando entre las rocas al lado del mar, con las montañas de fondo... eso es algo que no había visto nunca hasta ahora...


Más fotos del viaje, aquí.

Weekly pints count: 4.5 + 1 riojita
El final de esta semana estuvo un poco más sociable que de costumbre, con reuniones con los compañeros de laburo de Lore el jueves, con los míos el viernes, y con mis ex-compañeros el sábado. Se siente como un diciembre cualquiera en Montevideo! Claro que de sol y/o verano mejor no hablamos...

jueves, 24 de mayo de 2012

Here comes the sun (du ru du du!)

Bueno!

Luego de un par de semanas complicadas en el laburo, de esas que te dejan desganado, parece que finalmente se está dando vuelta la tortilla.

A menos de un mes del verano, como estaba previsto la primavera sigue brillando por su ausencia. Pasamos de escasos 10 grados al bochorno sin transición. Esta mañana me encontré con esto en BBC Weather:


No son las mejores condiciones para trabajar, pero no me quejo (especialmente porque no vuelvo al laburo por otros 3 días!).

Durante el único atisbo primaveral que tuvimos, un día en que entre tanta miseria consecutiva pronosticaron un día de sol, nos fuimos en tren a Salisbury y de allí a Stonehenge. Estuvo bien el paseo, si bien la experiencia de estar frente a los menhires fue un poco underwhelming, tal vez porque el lugar estaba atiborrado de turistas (como nosotros). De todas formas fue interesante y nos lo tomamos con humor.


Y cambiando de tema, aunque de fútbol no quiero hablar mucho... si bien el Arsenal se aseguró el tercer puesto en la Liga (una hazaña considerando cómo empezó el año), desde entonces las noticias no fueron las mejores. La final de la Europa League fue una decepción, la final de la Champions League fue un bajón, el clásico no terminó muy bien, que digamos, y mañana es la final de la Copa del Rey, que está complicada para los Leones.

Pero bueno, lo que me llevó al fútbol fue esta foto en la portada de hoy en The Guardian:






Me pareció curioso que para ilustrar a los 50 targets de este verano, hayan usado a dos uruguayos y a un vasco. Estamos en todo.

Y bueno, me despido como arranqué, saludando a Lorenzo.





Weekly pints count: 0
Esta semana no hubo ales pero sí visita al pub, adonde fui con Anna (una compañera de la biblioteca que acaba de pasar de Whitechapel a Mile End) a hacer un poco de catch-up, y de paso tomarme unas copas de vino blanco, cosa que hace tiempo no hacía.

domingo, 6 de mayo de 2012

Sunday ramblings IX: efectos literarios

A veces pienso que el tiempo que dedico a leer ficción bien podría ser mejor aprovechado en otras cosas. Pero más a menudo pienso que ese tiempo es poco, y que me gustaría leer mucho más aún.

No soy ni pretendo ser un crítico literario. No leo para recomendar ni para describir. Tampoco, necesariamente, para aprender.

Una de las cosas que me interesa de la lectura de ficción es cómo interactúa la historia con nuestro mundo interior, y también cómo se relaciona con lo que pasa a nuestro alrededor. Muchas veces lo que me queda de un libro es, más que la anécdota o los personajes, las asociaciones de ideas con gente, momentos, o aún canciones o películas que confluyeron al mismo tiempo y quedaron ligadas para la posteridad.

Por ejemplo:

Firewall, Henning Mankell. Típicamente reflexivo, opresivo, denso y deprimente. Tal vez no sea la mejor lectura para las vacaciones, pero mejor leerlo en vacaciones que cuando el entorno se aproxima a la anécdota. Probablemente en unos meses recuerde que lo leí de apuro porque estaba reservado por alguien más, y que como siempre con las novelas de Wallander, no fue una lectura cómoda.

The potters field, Andrea Camilleri. Al igual que con Mankell, esta saga va de un detective y tiene mucho de costumbrismo local, pero es probable que las similitudes terminen por allí. El tono es siempre mucho más liviano, y no debe ser casualidad cuando se pasa del invierno sueco al verano siciliano. Si Mankell utiliza a Wallander para cavilar sobre los cambios (para peor) en la sociedad, Camilleri usa a Montalbano para reflexionar sobre el paso del tiempo y las relaciones humanas. Eso sí, en ambos personajes el envejecer y la cercanía de la jubilación es un tema recurrente. Si me cuesta leer a Mankell, Camilleri siempre se me termina muy rápido.

Brand new friend, Mike Gayle. Fue una suerte que me cruzara con este libro, gracias a Lore, unos meses luego de llegar a Londres, y no unos meses después de llegar al País Vasco. Cuenta la historia de un chico que por seguir a su novia se muda de ciudad, y de cómo luego extraña a sus amigos, y de cómo le resulta casi imposible hacer nuevos. Este libro ticks so many boxes que un par de años antes casi me hubiera dolido leerlo. Por otra parte, está escrito con una gran cercanía, y genera una nostalgia dulce y una gran complicidad, como si los amigos de Rob fueran tus amigos, como si sus pubs fueran tus ramblas, y sus pintas tus mates. Por otra parte, cuando los libros se leen tan fácil, hay veces que hasta resulta sospechoso. ¿Es bueno porque es simple? ¿O es simplemente simple? La eterna pregunta, el dilema Dan Brown. Por lo pronto estoy leyendo un segundo libro de Gayle a ver para qué lado se decanta esa balanza.

As I walked out one midsummer morning, Laurie Lee, y Homage to Catalonia, George Orwell. La biblioteca donde trabajo ha cambiado mucho (y mayormente para mal) en los últimos 18 meses. Los dos compañeros con los que he tenido más feeling literario ya no trabajan conmigo, pero a tiempo llegué en su momento de pedirles una recomendación. Andy y Mike no se conocían en ese entonces, ya que estaban en áreas diferentes, lo que hace más curioso que ambos me hayan recomendado libros sobre la guerra civil española. Tampoco me los recomendaron por mi proveniencia. Mike me dijo claramente que el de Orwell era su favorito, y cuando se fue de la biblioteca, cansado de los cambios que veía tan injustos como injustificados, no pude menos que pensar que Orwell hubiera aprobado, discretamente y con pocas palabras. La de Andy, como la de Lee, es una historia más amable. Si bien todavía está en la biblioteca, de los 5 días de la semana yo trabajo 3 y él los otros dos. Ya no hay por allí quien me llame chap, y a decir verdad hoy por hoy tampoco tendría mucho tiempo para comparar la suerte del Arsenal con la del Bristol City. Todo tiempo pasado, que le dicen.




Weekly pints count:1
Homenajeando a Igor, el viernes nos fuimos a por una cena temprana en un pub al estilo Wetherspoons, y me tomé una John Smith's.


jueves, 19 de abril de 2012

Sunday ramblings VIII: making amends

El domingo pasado, de Pascuas, estábamos de vacaciones y me tomé licencia de los Sunday ramblings. No tenía una compu cerca, ni tiempo entre manos a pesar de estar de vacaciones (aunque suene a contradicción, ¿cuántas veces necesitamos un descanso luego de las vacaciones?).

Hace unos días que estamos de vuelta por aquí, y yo le daba vueltas a la entrada de hoy ya que Londres no fue gentil con nuestro retorno (¿o tal vez sea viceversa?). Es duro volver cuando se lo pasa muy bien en casa, aunque sea una segunda casa, y por acá te reciben con todo, como si nunca te hubieras ido, sin tiempo a transiciones ni adaptaciones. Como dicen, you've got to hit the ground running, pero está difícil después de 6 días de desconexión total.

Por supuesto me podría explayar sobre los días que pasamos en el País Vasco y alrededores, sobre los manjares de Fermina, o las patatas riojanas en La Rioja, las calles empedradas de Santillana del Mar, los tiburones y tortugas del acuario de Donostia, o las vistas de Zumaia, donde desde un mismo punto se puede ver monte, playa, puerto y mar, de un verde increíble.


Y luego están los amigos, claro. Y los momentos de complicidad, y el relax de no tener que traducir mentalmente lo que se oye o lo que se va a decir. Un poco de todo eso se puede ver en este link.

Pero bueno, me tomó unos días reconciliarme con London. De a poco lo fui logrando, creo. En el laburo ya marcha todo más encaminado, y eso es fundamental. También nos dimos (y nos daremos) algunos gustos en estos días, justamente a sabiendas de que hay que ayudar a esta experiencia a que se deje querer.

En el medio de esta coyuntura, creo que lo que mejor me vino fue ir el domingo a encontrarme con Owen y George en el pub. Son dos ex-compañeros de la biblioteca (víctimas de la reestructura), fanáticos del Chelsea y el Tottenham respectivamente, y ese día sus equipos se enfrentaban por las semifinales de la FA Cup. Si me hubiera quedado en casa hubiera deseado que los dos perdieran, o que el resultado se contara en lesiones en vez de en goles, y como eso no iba a ocurrir, al menos me fui a verlos sufrir un rato (a uno más que al otro, ya que el partido terminó 5-1), mientras les contaba lo bien que se come en el norte de la península ibérica y lo mal que están las cosas en la biblioteca (sea cierto o no, no esperarían escuchar otra cosa de mi, y yo no estaba para decepcionarlos).

Entre goles y pintas sonó la campana y nos cantaron last orders. Ellos se fueron a por la última en algún otro pub, y yo me volví para casa, un poco mareado y otro poco contento, aunque sin ser capaz de explicar muy bien por qué.

Es lo que pasa cuando te apuran...
Y hay que sumarle un poco de Riojita, aprovechando que Lore pasó por la Charity y me regaló una copa, para tomarlo al estilo poteo por Erandio.

lunes, 2 de abril de 2012

Sunday ramblings VII: the situation is very fluid

Versión en castellano


It beggars belief to think that we're already in April. Not long ago we were making plans for things to be done in the first month of 2012, and where did that one go? And the other two?

Anyway, here we are, and as a colleague from the Library said, "the situation is very fluid". She was trying, I think, to help me make up my mind and go for a new job within the Library, one that in slightly different circumstances would have been close to ideal. I'm not convinced, though, that the time is right. Nor that I'm ready to move into the office full time and relinquish the hustle and bustle that's been keeping me awake at night, and entertained no end during the day. It's like a tide... it comes and goes, and right now it looks like it's time to swim, not to let oneself go.

This fluid situation will see me meeting again with an old acquaintance. A tie. Yes, tomorrow I'll have job interviews, but this time I'll be on the other side of the table. We'll see how that goes, but it should be interesting.

In the meantime, Spring has come in full force and for the last 10 days we've almost constantly had the sun keeping us company. The only one day Lorenzo deserted us was on Saturday, when I  had tickets to go to see Fulham vs. Norwich City at Craven Cottage. Not the best day to be in a stadium right next to the river, but what can you do.



I was planning on cheering Fulham, but we ended up in the away end, and I enjoyed massively the chants of "Come on you Yellows!", "Come on City!" and "We'll sing on our own, we'll sing on our own, we're Norwich City, we'll sing on our own". Fulham's supporters, as seems to be the case with most home supporters in this country, were largely anonymous, but their team still won 2-1 on the day.

And of course, I couldn't leave the stadium without first finding the most weird of homages in sports grounds in these parts: Michael Jackson's statue! This is really bizarre.


Weekly pints count: 0
Another abstemious week, except for the red wine I used for cooking.

Sunday ramblings VII: the situation is very fluid, viste?

Es de no creer que ya estemos en abril. No hace mucho estábamos haciendo planes para el primer mes del 2012... ¿a dónde se fue? ¿y los otros dos?

Pero bueno, acá estamos, y como me dijo una colega de la biblioteca, "the situation is very fluid". Creo que estaba intentando ayudarme a que me decidiera a presentarme a un nuevo puesto en la biblioteca, que en circunstancias ligeramente diferentes habría sido casi ideal. Sin embargo, no estoy convencido de que sea el momento más adecuado. Y tampoco estoy convencido de mudarme a tiempo completo a la oficina y abandonar el ajetreo que me mantiene despierto por las noches, y entretenido durante el día. Es como una marea... viene y va, y ahora mismo parece que es momento de nadar, no de dejarse llevar.

Esta situación fluida va a hacer que me reencuentre con una vieja conocida, la corbata. Es así, mañana tendré entrevistas de trabajo, pero esta vez voy a estar del otro lado de la mesa. Veremos cómo va, pero debería ser interesante. 

Mientras tanto, la primavera se vino con todo y durante los últimos 10 días el sol nos ha hecho compañía casi constantemente. El único día que Lorenzo nos abandonó fue el sábado, cuando yo tenía entradas para ir a ver al Fulham contra el Norwich City en Craven Cottage. No fue el mejor día para estar en un estadio pegado al río, pero qué le vas a hacer.




Estaba decidido a alentar al Fulham, pero terminamos en la tribuna visitante, y disfruté un montón con los gritos de la hinchada: "Come on you Yellows!", "Come on City!" y "We'll sing on our own, we'll sing on our own, we're Norwich City, we'll sing on our own". La hinchada del Fulham, tal y como parece ser el caso con casi todas las hinchadas locatarias en este país, estuvo bastante callada durante el partido, pero aún así ganaron 2-1.

Y por supuesto, no me podía ir del estadio sin antes encontrar al más extraño de los homenajes que se pueda ver en recintos deportivos por estos lares: la estatua de Michael Jackson! Todo muy raro...



Otra semana abstemia, salvo por el tinto que le eché al tuco.

domingo, 25 de marzo de 2012

Sunday ramblings VI: semana multicultural

Esta semana finalmente llegó ese día que inevitablemente me complica y estresa cada 2 o 3 meses: había que ir a la peluquería. Si bien ya tengo una peluquería de confianza, no estamos aún al nivel de llegar y que me pregunten "¿Como siempre?", algo que haría todo el trámite mucho más sencillo.

Cuando cerraron por reformas el verano pasado tuve que buscarme la vida y terminé en la Barbería "Giuseppe" en Stratford, a la que sólo le faltaba el cartel de "Atendida por su propio dueño desde 1961". Y por supuesto, con el mismo equipamiento desde entonces. No me quejo, fue una experiencia de lo más interesante con quejas de Giuseppe sobre "esos que se llaman peluqueros", que sólo usan máquina y "no saben lo que es agarrar un par de tijeras". Claro que al salir de allí yo me parecía un poco a un galán de película de otra época (con tupé incluido), y otro poco a Scott Parker...

Giuseppe me contó que hacía años que estaban tratando de echarlo de allí (por la renovación de Stratford a raíz de las Olimpíadas) y una semana después de aquel podado infame la peluquería estaba cerrada. Por un tiempo pensé que había sido su último cliente, pero por suerte hace unos pocos meses volvió a abrir, al lado de donde estaba antes.

Volviendo a mis peluqueros, ese día fui temprano en la mañana, para en lo posible ser de los primeros clientes y no tener que esperar a que me atiendan (esperar en la peluquería es lo segundo en mi ranking de momentos desagradables del periplo peluqueril, luego de explicarle al peluquero qué cornos querés que haga).

Resultó ser que quien me había cortado el pelo las últimas veces no había llegado todavía. Como allí los peluqueros se hablan en chino entre sí (aunque el dueño es canadiense) yo afectuosamente le llamo Silent Chinaka, ya que luego del breve intercambio inicial él se dedica a lo suyo con tremendo esmero, un detallismo inquietante, y un silencio de lo más tranquilizador (su inglés y el mío no son del todo compatibles).

Como Silent Chinaka aún no había llegado me atendió el dueño, Chatty Chinaka, que no me cortaba el pelo desde la primera vez en que fui. Al poco tiempo me di cuenta que algo no iba bien, Chatty no estaba del mejor humor... le llegaron un par de mensajes mientras me cortaba (con el iPhone siempre a mano) que no parecieron convencerlo.

Al rato, ya pasadas las 10.30, entró Silent Chinaka como una exhalación y pasó para el fondo del salón... ahí me di cuenta que su impuntualidad era el problema! Cuando ya me estaba dando los finishing touches, Chatty se alejó un par de pasos para verme desde más lejos, y mencionó que estaba buscando una nueva perspectiva ya que él era un perfeccionista. Yo, tratando de hacerle un favor al otro, le dije que ya había notado que tanto él como su compañero eran muy detallistas. "¿Mi compañero?", "Sí, el que acaba de entrar"... para qué! Su cara de culo fue un poema! Yo me dije mejor me callo y los dejo que se arreglen, pero esa noche, cuando salí de la biblioteca a las 9 y media, Silent Chinaka estaba parado en la esquina con la mirada perdida, y la peluquería cierra a las 6... temí por su futuro laboral.
 
Así no es como me dejaron, sino como me levanté a la mañana siguiente...

Esa tarde finalmente llevé el mate a la biblioteca. Jack, uno de mis compañeros, tenía ganas de probarlo hace tiempo, y llevé todo el kit para armar un mate en su presencia. Se quedó fascinado, y al poco rato habíamos armado en la biblioteca una ronda que eso parecía un salón de la Facultad de Ciencias Sociales, yo cebando para 6 o 7 a mi alrededor, y explicando todo el ritual que acompaña al mate en mi país. Claro que tuve que "tolerar" que me movieran la bombilla, que trataran de revolverlo, que me lo devolvieran medio lleno, y que me lo compararan con estar chupando pasto, pero de todas maneras fue un momento muy especial para mí, y sé que para algunos de ellos también. Ya le pasé a Jack la dirección de una página web donde puede comprar yerba, mate y bombillas acá en Inglaterra así que me imagino que en cualquier momento lo veré yendo a laburar con la matera colgada al hombro!

Esta semana no hubo visitas al pub, pero sí nos dejamos tentar por una oferta de Casillero del Diablo en el super... va contra mis principios comprarle a un sponsor del Manchester United, pero en este caso hicimos una excepción.


domingo, 18 de marzo de 2012

Sunday ramblings V: caminando

Las relaciones afectivas con la gente y sobre todo con los lugares tienen vaivenes que a veces son sorprendentes... recién termino de escuchar la entrevista que le hicieron en No Toquen Nada al Enano Teysera, y por un momento estuve a punto de querer mandarles un mensaje para contarles de las 2 veces que los vi en vivo en Bilbao, cuando los tuve caminando al lado mio entre la gente porque, al menos la primera vez, en Rekalde, éramos un grupito de unos 50 y los músicos andaban por ahí, como si nada... claro que no estaba escuchando en vivo, y mis anécdotas posiblemente no se comparan con un niño de 5 años prefiriendo La Vela a unos payasos en su cumpleaños... pero bueno, quería decir que me sentí más cerca del paisito que de costumbre.

El jueves, y la semana pasada también, me pasó lo mismo con Bilbao... qué momento el Athletic ganándole (y dándole un baile, de paso) al Manchester United! El partido de la semana pasada, en Old Trafford, lo viví "a full" desde casa, viéndolo por la tele mientras comentaba en el Facebook a diestra y siniestra, y le ponía "likes" a todo lo que apareciera por ahí. Y mientras tanto lo seguía también por Twitter, y me regodeaba leyendo a los periodistas y bloggers ingleses sorprendidos con la calidad de los Leones. Qué deleite. Haber estado en Manchester ese día hubiera sido increíble, como tiene que haber sido increíble estar en Bilbao este jueves para la revancha, cuando se completó la gesta.

Cómo habrá estado La Catedral, qué locura que tiene que haber sido Pozas antes y después del partido... pero como no estaba allí, mejor aprovechar el estar aquí, y así es que aproveché a juntarme con 3 compañeros de la biblioteca e ir al pub, ya que el jueves era Curry Night.



El viernes aproveché mi día libre para llevarme a Lore al shopping, donde Getty Images Gallery tenía una exposición de fotos antiguas del East End. Muchas de las fotos tenían que ver con la 2da Guerra Mundial y el Blitz, ya que el Este de Londres fue la zona más bombardeada por los nazis. 

Y siguiendo la vena histórica, el sábado a la tarde aprovechamos que una amiga de una amiga es guía turística y nos sumamos a un tour de la City que arranca en Covent Garden y termina en la Tower of London, con unos cuantos datos históricos que no teníamos presentes. También tienen un tour sobre el Londres de Jack el Destripador... es posible que lo hagamos pronto.

Con tanta historia y tanta caminata, no me dio la energía para sumarme a la locura de St. Patrick's Day... me di una vueltita por el Soho y aquello era casi como un 24 de diciembre en el Mercado del Puerto... no sé si es que salieron todos los irlandeses de debajo de las piedras, o como dijo un conocido, los ingleses aprovecharon porque festejar a San Jorge no tiene gracia. El caso es que el ambiente estaba insufrible y yo estaba agotado después de 3 horas de tour a la intemperie. No me quedó otra que ir a celebrar San Sofá en casa. No me quejo.

En The Goldengrove pub en Stratford, comiendo un curry y poniéndome al día con 2 de mis ex-compañeros de la Biblioteca

jueves, 8 de marzo de 2012

Sunday ramblings IV: ¿vale más tarde?

Se termina una semana muy sociable y afortunada, y a bordo de la District Line nos disponemos a desandar los 23km que llevan de Richmond hasta casa, en el East End.

Estuvo bien sobreponerse a nuestra habitual pereza y hacer el viaje para estar en el festejo de cumple de Tom, que se mostró tan sorprendido como agradecido por nuestro "esfuerzo".

Siempre nos genera un poco de trepidation el ir a estos lugares donde habrán unos cuantos desconocidos, pero suelen ser buenas experiencias all things considered, y hoy no fue una excepción.

De lo más interesante fue conocer a una muchacha que nació y vivió toda su vida en Richmond. A mi me sorprendió que ella no se considerara una "Londoner", tanto como a ella que nosotros hubiéramos decidido mudarnos a vivir aquí. Pero bueno, no es la primera persona con que nos cruzamos que piensa que España equivale a verano permanente, y que cualquier lugar es mejor que éste desde un punto de vista meteorológico.

Hablando de "Londoners" y de lugares comunes, el otro día salió un artículo bastante interesante sobre "nosotros" (ejem!) en el New York Times, en el que se discuten cosas tan variadas como si todos aquí chupan tanto como Winston Churchill (en resumen, sí), si la gente está ilusionada por tener los Juegos Olímpicos (no, salvo que tengan una pieza o un apartamento para alquilar), o si Kate Middleton está embarazada. Hablando de Kate, refieren a la afición de esta gente por las apuestas presentando los nombres más probables de su futura prole, y cuánto pagarán a quien lo acierte.

Otra sección interesante fue la descripción, en una frase, del perfil del lector de cada uno de los diarios de circulación masiva. Yo creía que a mi me pegaría The Guardian, pero como no practico yoga ni me armo mis propios cigarrillos, parece que me calza mejor The Independent: persona sobrecalificada que no rinde al nivel de su capacidad, ligeramente deprimida y que está realmente preocupada por el medio ambiente. Voy a tener que leerlo de vez en cuando a ver si de verdad somos el uno para el otro!

- o - o -

Antes, el viernes, aproveché mi gentil horario laboral para "culturizarme" en la Courtauld Gallery, donde había una exposición de cuadros de Piet Mondrian junto a Ben Nicholson (mucho gusto), y donde está en exposición uno de mis cuadros favoritos:


La visita tuvo gusto a poco, supongo que porque esperaba encontrarme con más variedad y cantidad. En los últimos años me acostumbré a los museos que te ganan por cansancio, y ésta fue una experiencia mucho más manejable, con sólo 2 salas y algo más de una docena de cuadros que se podían ver rápidamente. Por otra parte había también una sección con fotos y cartas que intercambiaron Mondrian y Nicholson antes y durante la 2da Guerra Mundial, lo que tenía su interés... ahora que lo pienso puede que no me haya decepcionado tanto.

Y bueno, al día siguiente estaba paseando por nuestro glamoroso Roman Road Market, de vuelta de la biblioteca, y hete aquí que me encuentro con un mural en el medio de la calle que me hizo acordar al amigo Nicholson: 


¿Va a ser que vivimos en un barrio cool, después de todo? Quién lo diría...

Weekly pints count: 2
En Richmond, con Tom, Michelle, y sus amigos raros pero simpáticos incluida Leticia la mejicana, y el tipo de las rastas que no sabíamos si estaba más fumado que borracho o viceversa.

domingo, 19 de febrero de 2012

Sunday ramblings III: no sólo de fútbol...

Lo malo de estar emocionalmente ligado a once tipos corriendo atrás de una pelota es que cuando tienen una semana como la última, de un pechofriísmo o una incapacidad insuperables, la verdad es que no te dejan en un muy buen lugar anímico. Claro que ya estoy acostumbrado a colapsos de febrero... hace años que viene siendo la misma historia.

Mi adicción a Twitter no ayuda en la materia, pero como every cloud has a silver lining, también de Twitter saco esta reflexión a modo de consuelo: Well. I'm stuck with em. I know I am. I'm happy to be too. Ultimately, that means it's useless to be upset. Muy cierto, aunque si bien inútil yo no puedo evitar estar upset. 

En todo caso, entre una decepción y otra la semana tuvo unas cuantas cosas buenas, que creo se pueden presentar con imágenes: 

El jueves fuimos a cenar a casa de Ben y Jenny, que son de lo mejor que nos ha dado Londres hasta ahora. Ben es, creo, la única persona que hasta ahora ha sido capaz de desmentir la noción de que la comida inglesa es inferior a la del continente. O bueno, para ser un poco menos drástico: cada vez que nos ha cocinado, nos hemos chupado los dedos. 

 Por supuesto, como cada vez que nos juntamos con ellos, el fin de la reunión está dictado por los horarios del metro ya que nunca nos alcanza el tiempo para que se acaben los temas de conversación (o la buena bebida). Mención aparte merece el metro de esta ciudad, que se va a dormir temprano como buen inglés, y desmiente las credenciales de city that never sleeps que uno podría imaginar dado su número de habitantes. 
 
El correr para llegar al último metro tiene sus inesperadas recompensas, como viajar en un vagón vacío, algo inusitado y muy infrecuente. Nosotros tratamos de sacarle el jugo y en mi caso me dediqué a practicar por si algún día tengo que ganarme la vida como vendedor en el transporte público: Señoras y señores que hacen uso de este medio de transporte, tengan uds. muy, pero que muy, buenas noches...

Cómo es que no estuve resacoso el viernes por la mañana es algo que todavía no me explico.


El sábado amaneció gris y lluvioso, pero juntamos fuerzas y salimos a enfrentar los elementos. Estuvo bueno ver la ciudad desde otro ángulo: 

La city vista desde Hoxton
Ya de vuelta hacia casa, las nubes se levantaron un poco por el oeste, y nos dejaron unas vistas del atardecer bastante espectaculares:



Luego se vino la noche literal y metafóricamente con el partido del Arsenal. Pero no queremos volver a ese tema, no?

En el Bow Bells, sufriendo, y con Lore haciéndome el aguante.
Bonus drinks: buena parte de 3 botellas de vino tinto con Ben, Jenny y Lore.

lunes, 13 de febrero de 2012

Sunday ramblings II

Una semana más en este año que galopa. Otra semana de transición en la que de a poco me fui despidiendo de la Iglesia y de  los compañeros que seguirán siendo tales, pero a los que ahora voy a ver muy de vez en cuando.

Hay que decir que son bastante sencillas las despedidas que son sólo a medias, que te quitan un poco de cotidianeidad pero nada mucho más drástico. Son casi disfrutables por comparación con otras que han sido tan duras.

The Bow Bells
El viernes pasado, mi compañera Anna, que tenía motivos para celebrar luego de haber defendido con éxito su tesis de doctorado, me invitó a unas drinks de despedida junto a Graham, su esposo (quien, a su vez, trabajó por unos meses en el Bow Bells, el pub donde voy por lo general a ver los partidos).

El alcohol no impidió que al volver a casa casi no sintiera las piernas, del frío que hacía. Al poco rato comenzó a caer la tercera nevada de este invierno, la primera que pudimos ver en vivo y en directo, ya que durante las dos anteriores habíamos estado en Montevideo y Bilbao, respectivamente.

El sábado por la mañana amaneció soleado y aprovechamos para ir hasta Victoria Park a disfrutar de los paisajes blancos, y alucinar con los que estaban corriendo en manga corta o jugando al fútbol.

Volviendo al Bow Bells, y por ende al fútbol, dos semanas de victorias consecutivas nos han lanzado a un inesperado cuarto puesto, con lo que también han sido días apacibles y disfrutables por esa causa. No cuento con que dure, por cierto.

Desde mañana, se supone, me espera la locura (bring it on I say) y jornadas de 8 horas que no hago desde hace más de un lustro. Creo que va a estar bueno porque me deja mucho margen de acción con mis weekends de 4 días, a los que espero sacarles jugo. También, en cierto modo, se siente como volver a casa. De una casa a otra, caminando.

Weekly pints count: 1, en el pub con la gente de Queen Mary, en la primera salida 'post-restructure'.
Bonus drinks: 1 botella de Rioja compartida con Anna, para celebrar su PhD, y 1 copita de Grappamiel antes de la cena del domingo.

lunes, 6 de febrero de 2012

Sunday ramblings I: Retorno

Esta noche vamos en el easyJet de vuelta a casa. Salimos de Bilbo con dos horas de retraso y yo me siento como un niño castigado, al que lo mandaron al rincón "a pensar".

No tengo ganas de pensar en las escasas 3 horas de sueño que voy a tener esta noche (si todo va bien y ya no hay percances; sabemos que London nos recibirá con mucha nieve, por fin). De hecho, a pesar del cansancio me voy con el corazón contento y eso pesa mucho más.

No llegamos a estar 48 horas en Bilbo... tal vez sea mejor así, porque me parece que cuanto más nos quedáramos, más nos iba a costar volver. La verdad es que los amigos y los aitites nos tratan muy bien, y el tiempo se pasa volando. Siempre gusto a poco... pero bueno, de momento, hurrengora arte!

Mañana también retorno a mi trabajo en la iglesia, sólo que esta vez sé que será mi última semana allí. Finalmente tengo fecha de traslado para empezar mi nuevo puesto, y aunque tengo ganas de volver a la locura y afrontar nuevos desafíos, sé que me va a dar pena despedirme de unos cuantos buenos compañeros que dejo allí.

Iniciamos el descenso. La Capitana (!!!) nos informa la situación del tiempo: 0 grados, niebla, y nieve. Pero salvo por eso, dice, lovely. ¿Típico humor inglés?

Mi poli me pide que deje constancia de que El Correo de hoy no hace ni una breve mención al conciertazo que vimos ayer y que fue la excusa para nuestro viaje. Yo aprovecho la ocasión para dedicarle, un poco en broma pero muy en serio, esta canción que escuchamos ayer: 



Bonus drinks: dos tintorros y un zurito con Felipe y los amigos durante el finde.


Posdatas de madrugada:
- Si habremos llegado tarde, que la azafata del avión se despidió con un Good Morning.
- Tuvimos suerte en Stansted y llegamos al bondi por los pelos. Tener que esperar media hora más  a la intemperie, y pasadas la 1.30AM, ya hubiera sido demasiado.
- Llegando a casa nos cruzamos con un zorro, que por supuesto no se quedó a saludar. Al que sí saludamos a pesar de la hora fue a nuestro nuevo vecino. Muy simpático y musculoso.


domingo, 29 de enero de 2012

Sunday ramblings - piloto

Es interesante el proceso por el que una canción queda asociada a un momento o un lugar. Esta semana iba en el metro a trabajar, por una vez escuchando música y no un podcast, y al salir a la superficie en Whitechapel High Street puse el tema Zizou, de Supervielle:


Era uno de estos muy infrecuentes días de cielo completamente celeste, y me soprendió lo bien que se amoldaba el ambiente a la banda sonora. Whitechapel es el centro del Londres musulmán; la calle principal está plagada de comercios y de puestos callejeros, como una feria vecinal o una vía blanca permanente. Frente a la salida del metro está el Royal London Hospital, viejo, grande, y gris. Nueve días de cada diez el panorama hace juego con el hospital y no es un lugar especialmente edificante. Pero este día la música y el sol invitaban a levantar la vista, ver los edificios de la City iluminados por el sol, unos pocos cientos de metros más allá, y ver el barrio con otros ojos.

Desde allí, atravesar el hospital de norte a sur, para llegar a la Iglesia/Biblioteca. Es mi cuarta semana de trabajo allí, y creo que fue el primer día en que no tuve que correr para llegar en hora. Finalmente me estoy empezando a adaptar, a encontrar mis ritmos, y gracias a que dos compañeros de trabajo están de licencia, por primera vez tengo trabajo suficiente como para mantenerme entretenido por casi todo el turno. La semana termina bien.

Para rematar, este fin de semana nos invitaron al cumpleaños del esposo de una compañera de trabajo. La fiesta era a priori una incógnita, pero nuestro afán de socializar un poco más con los parroquianos este año pudo más que el frío, y allá nos fuimos a la flamenco night, cumpliendo con el único requisito que se nos había pedido.


Nos encontramos un panorama bastante multicolor: un típico pub inglés, con un promedio de edad de alrededor de 50 años (típico también), una dosis inesperadamente alta de búlgaros, y un grupo de música flamenca liderado por el guitarrista Jorge Bravo, que para nuestra sorpresa era chileno.

Fue todo un poco extraño pero lo pasamos muy bien, pude presentarle a Lore a otros tres de mis compañeros de trabajo, y ver música en vivo en espacios reducidos siempre es una experiencia gratificante.


Hoy, finalmente, el Arsenal me regaló una alegría. Augura que la semana va a empezar bien, aunque seguro va a terminar aún mejor.

-- o --

1. El jueves, en la reunión pseudo-sindical por la restructura de la Biblioteca.
2. El viernes, cuando conocí a Cat (la jefa de Lore) en los festejos por la exitosa mudanza de oficina.
3. El sábado, en el cumple/flamenco night.
4. El domingo en el Bow Bells, viendo la increíble remontada del Arsenal contra el Aston Villa.


martes, 17 de enero de 2012

Fugaz

A veces, muy de vez en cuando, me sobrevienen cuasi-epifanías en que se me revelan las maravillas de estar viviendo en esta ciudad.

Como cuando veo esta foto:
http://www.willpearson.co.uk/virtual-tour/shard-360-dusk/

miércoles, 4 de enero de 2012

De vuelta

A veces me quedo mirando a la gente pasar como si fueran a darme la respuesta a una pregunta que todavía no fui capaz de formular. Otras veces es sólo curiosidad, de esa imposible de saciar.

Hoy voy de vuelta a Londres, y se siente como una segunda etapa que empieza; tal vez la última, aunque esto no indique mucho sobre su duración. Un nuevo laburo comienza pero, sobretodo, nuevas expectativas en cuanto al manejo y disfrute del tiempo libre. Es hora de que London empiece a darnos más de lo que vinimos a buscar.

Puesto así suena como si nos debiera algo, cuando en realidad es más que la adaptación tomó más tiempo y energía que la que habíamos previsto.

Creo que no habíamos anticipado que vivir en inglés supondría un esfuerzo tan grande. No es que no tengamos un nivel superior al de la mera suficiencia, pero la capacidad de relajarse y disfrutar de una charla informal con amigos son conceptos que todavía son casi contradictorios cuando una siemple mesa de café requiere concentración total.

Tal vez esté exagerando en mi recredo exacerbado por 3 semanas de verano en castellano mientras le huyo al frío y gris del hemisferio norte. Al fin y al cabo han habido muchos momentos memorables como cuando fuimos a ver el stand-up de Jim Campbell (foto cholula incluida) o 3 de los 5 partidos del Arsenal que fui a ver (de los otros 2 mejor no hablamos).

En todo caso, la vamos llevando. Como dicen por acá: Keep Calm and Carry On