sábado, 21 de marzo de 2009

Ilustres visitantes

Hoy empieza la primavera, y yo desde pleno invierno vengo masticando esta entrada… puedo y debo atestiguar que papá estuvo de visita en el País Vasco, justo cuando los primeros almendros bilbaínos hacían esperar una primavera aún lejana en el calendario, y a mí me recordaban a aquellos que vimos en Girona, con Quima, hace poco más de un año. Señalan que la primavera está cerca, nos dijo, así que no es raro que ilusionen.

Mientras Nella celebra por allá el comienzo del otoño (hay gustos para todos!) yo recuerdo que el primer día de papá en Bilbao fue sorprendentemente gentil, y aproveché para empezar a cansarlo bien (!!!) con un tour intensivísimo por la geografía del Botxo. No teníamos la cámara con nosotros, pero no creo que se haya olvidado de la subida a Begoña, de las vistas de Artxanda, de la gran huella, o del ZubiZuri.

Habría tiempo para volver a ver todo eso más adelante, pero al día siguiente nos fuimos a Andalucía, donde la primavera se refugia del calendario y se instala, tranquila y suave, mucho antes que en el recio y lluvioso norte.

Allí recorrimos Sevilla, Granada y Córdoba en poco más de 4 días… turismo express que le dicen, del que nos quedamos con algo más que las muchas vistas y los huesos cansados gracias a Inma y Paqui, las guías de La Alhambra y la zona patrimonial de Córdoba que nos iluminaron con su gran solvencia y capacidad de desasne.

Los recuerdos recién se acomodan, como me dijo papá hace unos días (y aunque el blog viene con el atraso de siempre, también se están empezando a acomodar recién ahora para mí), pero habrá más novedades para este boletín.

Entretanto, pasen y vean las fotos de Sevilla, Granada, y Córdoba.

martes, 10 de marzo de 2009

Hola amigo!

Había prometido una curiosidad, y aquí está: ahora que nuevamente trabajo con niños (virtualmente, sí, pero son tantos que se hacen notar) hay dos frases que me ha tocado leer mucho más que antes: "I love your name" y "Go Diego Go!!!".

Dicen que dos son coincidencia pero tres son multitud, así que cuando fueron más de tres veces sospeché. Como se trataba de niños pensé que podría deberse a alguna secuela de "La era del hielo" que no hubiera visto (el tigre se llama Diego, para quien no lo sepa). La realidad era mucho más infantil aún, como verán:



Qué duro es ser famoso...

sábado, 7 de febrero de 2009

All work and no play…

Superado el trigésimo sexto día de trabajo consecutivo, disfruto mi merecido día libre con poca agenda y menos apuros. Qué placer levantarse a la una y media, sólo para tirarse en el sofá a ver un poco de fóbal mientras se levanta la vaskita, que tiene mucho más sueño atrasado que yo.

Siempre me acuerdo de Laura cuando me contaba su fascinación (o tal vez otra sensación parecida) con la capacidad onomatopéyica del inglés, manifestada cabalmente en palabras como shit, fuck, blurp, y tantas otras. Suenan exactamente a lo que significan, verdad? También lo dice Manning, en el sorprendente y excelente Las malas palabras bilingües, cuando habla de la historia del inglés y su proceso histórico que tomó del francés y el alemán lo que necesitaba, pero manteniendo siempre su practicidad.

Todo esto porque All work and no play makes Jack a dull boy siempre me pareció de lo más dull del refranero inglés, y sin embargo, al final de estos 36 días se me venía constantemente a la cabeza, y era yo el que me sentía dull, tanto o más que el propio refrán… raro, no? O simplemente consistente.

Pero bueno, ya está, ahora a recargar las pilas y a aprovechar los vaivenes de este laburo que me va a obligar a un respiro en las próximas semanas, parece.

De momento, les dejo otra curiosidad, especial para los que siguen CSI Las Vegas: ¿sabían que Grissom vivió en el País Vasco? Vean sino:



Hasta la próxima curiosidad.

sábado, 24 de enero de 2009

Empiria de difícil constrastación

Luego de una interesante noche por el Casco Viejo ayer, desafiando al ciclón, y sufriendo la fuerza de la gravedad en carne propia, puedo afirmar sin miedo a equivocarme una verdad científica que pocos se habrían animado a experimentar: el kalimotxo en los ojos, ARDE.

Otras partes de mi anatomía y vestimenta también sufrieron el embate, como puedo documentar.


Seguiremos informando.

viernes, 9 de enero de 2009

Coges a quien quieras!

Con la llegada de los Reyes se terminó el periodo festivo, aunque ahora ya estamos en plena temporada de rebajas, que parece también ser un hito de importancia para muchos (incluidos todos los informativos que lo pusieron como nota de portada el 7 de enero).

Fueron interesantes las fiestas, hay que decirlo. Y peculiares, como no podía ser de otra manera.

En Nochebuena, en el País Vasco se festeja la llegada del Olentzero, un carbonero viejo, gordo, un poco mugriento y borrachín que baja del monte a la ciudad en Nochebuena (antiguamente era durante el solsticio de invierno). En Astrabudua, donde estábamos, estaba personificado por un hombre que iba lanzando caramelos y confeti a los niños, sentado en una carreta tirada por bueyes, y precedido de un grupo de ovejas. También iban desfilando un grupo de niños tocando música tradicional. Felipe, Lore y yo llevamos a Irati a ver al Olentzero, y más tarde, durante la cena, el Olentzero tocó el timbre en casa para dejarle a Irati unos cuantos regalitos.

Me imagino que la historia habrá sido bastante similar en muchos hogares del País Vasco, y que a pesar de la tele, la decoración navideña y el bombardeo generalizado, Papá Noel no lo tiene tan fácil por estas tierras.

En fin de año (aquí por todos llamado Nochevieja) la tradición de la noche son las uvas. Una uva por cada una de las 12 campanadas de medianoche. Hay tradiciones tristemente asociadas a ésta, como soportar a Ramón “Qué apostamos” García transmitiendo en directo desde la Puerta del Sol.

Nosotros estábamos en plena charla y no nos enteramos que se nos venían las uvas… yo arranqué por la cuarta campanada aprox., y sólo llegué a las 8 uvas. No tengo claro si tendré suerte solamente hasta agosto, o si por el contrario mi prosperidad comenzará recién a partir de abril. Lo voy a tener que llamar a Ramón para preguntarle.

Finalmente Reyes, que es una celebración más extendida por aquí que lo que se estila por allá. Para empezar, el 5 de enero se hace la cabalgata de Reyes, un desfile de carrozas algo parecido al desfile de Carnaval, pero que en Erandio era un poco más modesto, como es natural. Para peor esa tarde estaba particularmente frío y lluvioso, y los pobres pibes de las carrozas (los niños iban disfrazados de duendes, hadas, gnomos, y hasta pitufos) se deben haber ensopado. Luego de la cabalgata el Ayuntamiento (o tal vez el Colegio, no sé) sirve chocolate caliente para todos los parroquianos que quieran acercarse a tomar una tacita. Por supuesto el lugar es un hervidero de abuelos (lo digo en una buena…) y nosotros ni nos acercamos. En lugar de ello nos fuimos de poteo por los bares, que estaban todos a reventar (y esto en el 5 por la tarde, que supuestamente no es feriado… pero acá ya saben que nunca se rechaza una buena fiesta).

Lo mejor de la noche para nosotros venía más tarde, pues los amigos de Lore de Erandio (la peñis) tienen la tradición de jugar al amigo invisible la noche del 5 de enero. Luego de la cena entregamos los regalos “de verdad”, y un rato más tarde empezamos a jugar por los regalos “de coña”. La consigna era sencilla: además de los regalos de verdad había que comprar tres regalos extra, lo más baratos e inútiles que fuera posible, y éstos nos los jugábamos en un bingo u otro juego de azar.

Arrancábamos cada uno con sus tres regalos, y nos los jugábamos con un dado y reglas sencillas. Con el 1, pasas uno de tus regalos al que está a tu derecha; con el 2, lo pasas a tu izquierda; con el 3, coges un regalo de tu derecha; con el 4, coges a tu izquierda; con el 5, das uno de tus regalos a quien quieras; y por supuesto, con el 6, coges a quien quieras (cómo me divierte el idioma español!!!).

Luego de dos o tres rondas de dados, lógicamente ninguno tenía ya ninguno de sus regalos originales, por lo que procedíamos a abrir los que tuviéramos. A mí me tocó una bonita cadena de perro, que no me quedaba del todo mal como colgante, he de decir. Además recibí unas velas aromáticas, y un tarrito con plastilinas que Irati recibió a su vez como regalo de Reyes el día después. Ander tuvo la mala fortuna de abrir uno de mis “mejores” regalos, un paquete de pegotines con las letras del alfabeto… sólo que incluía nada más que las letras hasta la J. Alguien que me diga pa’qué cornos sirve eso…

Igual ése no fue el mejor regalo ni de cerca… había un paquete con forma de jamón que terminó siendo una pala de escoba, y una caja grande de cartón que fue la estrella de la noche. Unos hablaban de un microondas, otros de un conejo despedazado, pero nadie quería quedársela; al final fue Karol quien la abrió y descubrió que dentro había un imán de heladera con forma de langostino. Fue una noche divertida.

martes, 30 de diciembre de 2008

Parece mentira las cosas que veo / por las calles de…

Para aquel que pueda remontar su memoria a Telecataplum, a mediados de los 80, esta entrada va con banda sonora:



¿Se acuerdan?

En esta canción, y más precisamente en esta sección del programa pensé al sacar algunas fotos que me parecieron curiosas, extrañas, o excepcionales, y aquí les muestro:


Este cartel está a pocos minutos de casa. Las Tres Cruces en realidad son algunas más, tal vez 7, al costado de un camino muy poco transitado entre Erandio y Astrabudua.

La que sigue también apela a la nostalgia, un poco friki tal vez, porque tendrá más sentido si vieron alguna vez Transformers, ya sea la vieja serie o la nueva peli.


¿No parece la cabeza de un robot a punto de despertarse y despegar?

Las últimas dos entran sin dudas en el top-three de calles con los mejores nombres en toda la ciudad (y dejo margen para una más, porque nunca se sabe…):





Creo que no precisan explicación, ¿no?

Coman y beban rico. Zorionak eta urte berri on!

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Bendito anticiclón

Dos días antes de la llegada del invierno se instaló entre nosotros el anticiclón, el viejo y querido sistema de alta presión de toda la vida, y parece que vamos a llegar a la increíble marca de una semana completa de sol.

Para el sábado pasado se adelantó la feria de Santo Tomás, que usualmente se hace el 21 de diciembre. Es una fiesta tradicional en la que los productores agropecuarios se instalan en unos puestos en el Casco Viejo desde la mañana y venden sus productos.

Por su descripción y al ver algunos de los puestos me hizo acordar a la feria de Tristán Narvaja, pero al rato de llegar el ambiente era más parecido al del Mercado del Puerto un fin de semana de diciembre (y no digo el 24 o el 31 porque no nos quedamos tanto como para que el alcohol haga mella en los miles de asistentes, cosa que según me contaron también es moneda corriente).

Por lo que pude leer, la asistencia a Santo Tomás ronda entre 200.000 y 300.000 personas cada año (les recuerdo que la ciudad de Bilbao tiene poco más de 350.000 habitantes, y el Gran Bilbao no llega al millón).

La estrella del día es el talo con chorizo, una particular versión de choripán tan tradicional como demandada en esta fecha. Las bebidas oficiales son la sidra y el txakoli (vino blanco local).

Al llegar estuvimos haciendo cola un buen rato en uno de los puestos para conseguir vituallas. Conseguir unas pocas botellas no fue muy difícil, pero Lore hizo casi media hora de cola para conseguir un talo con chorizo para que yo lo probara. Una vez pertrechados, nos fuimos a buscar un lugarcito al lado de la ría donde sentarnos de cara al sol y pasar el rato.


Los dejo con una de las mejores imágenes del día (si hacen click se puede ver más grande). No se trata del cielo celeste, ni de la extraña estatua. Sobre la derecha hay un reloj que marca que a las 5 menos diez de la tarde aún teníamos 17 grados de temperatura!