martes, 30 de diciembre de 2008

Parece mentira las cosas que veo / por las calles de…

Para aquel que pueda remontar su memoria a Telecataplum, a mediados de los 80, esta entrada va con banda sonora:



¿Se acuerdan?

En esta canción, y más precisamente en esta sección del programa pensé al sacar algunas fotos que me parecieron curiosas, extrañas, o excepcionales, y aquí les muestro:


Este cartel está a pocos minutos de casa. Las Tres Cruces en realidad son algunas más, tal vez 7, al costado de un camino muy poco transitado entre Erandio y Astrabudua.

La que sigue también apela a la nostalgia, un poco friki tal vez, porque tendrá más sentido si vieron alguna vez Transformers, ya sea la vieja serie o la nueva peli.


¿No parece la cabeza de un robot a punto de despertarse y despegar?

Las últimas dos entran sin dudas en el top-three de calles con los mejores nombres en toda la ciudad (y dejo margen para una más, porque nunca se sabe…):





Creo que no precisan explicación, ¿no?

Coman y beban rico. Zorionak eta urte berri on!

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Bendito anticiclón

Dos días antes de la llegada del invierno se instaló entre nosotros el anticiclón, el viejo y querido sistema de alta presión de toda la vida, y parece que vamos a llegar a la increíble marca de una semana completa de sol.

Para el sábado pasado se adelantó la feria de Santo Tomás, que usualmente se hace el 21 de diciembre. Es una fiesta tradicional en la que los productores agropecuarios se instalan en unos puestos en el Casco Viejo desde la mañana y venden sus productos.

Por su descripción y al ver algunos de los puestos me hizo acordar a la feria de Tristán Narvaja, pero al rato de llegar el ambiente era más parecido al del Mercado del Puerto un fin de semana de diciembre (y no digo el 24 o el 31 porque no nos quedamos tanto como para que el alcohol haga mella en los miles de asistentes, cosa que según me contaron también es moneda corriente).

Por lo que pude leer, la asistencia a Santo Tomás ronda entre 200.000 y 300.000 personas cada año (les recuerdo que la ciudad de Bilbao tiene poco más de 350.000 habitantes, y el Gran Bilbao no llega al millón).

La estrella del día es el talo con chorizo, una particular versión de choripán tan tradicional como demandada en esta fecha. Las bebidas oficiales son la sidra y el txakoli (vino blanco local).

Al llegar estuvimos haciendo cola un buen rato en uno de los puestos para conseguir vituallas. Conseguir unas pocas botellas no fue muy difícil, pero Lore hizo casi media hora de cola para conseguir un talo con chorizo para que yo lo probara. Una vez pertrechados, nos fuimos a buscar un lugarcito al lado de la ría donde sentarnos de cara al sol y pasar el rato.


Los dejo con una de las mejores imágenes del día (si hacen click se puede ver más grande). No se trata del cielo celeste, ni de la extraña estatua. Sobre la derecha hay un reloj que marca que a las 5 menos diez de la tarde aún teníamos 17 grados de temperatura!

jueves, 11 de diciembre de 2008

4 décadas, 4 días

Este blog se está volviendo más y más atemporal, por culpa de mi incapacidad para reseñar en fecha.

Pero bueno, no quería dejar pasar la peculiar casualidad de haber festejado la entrada en la cuarta década con cuatro días de festejos consecutivos, y aquí se las ilustro.

El jueves, en casa:


El viernes, festejando con la peñis:


El sábado, festejando con Mikel y Silvia los cumpleaños de noviembre, y echando un kinito:


Y el domingo, en casa de la madre de Lore festejando también los 18 de Víctor:


Como suele suceder, si quieren pueden ver más fotos en Picasa. Y como suele suceder, volveré pronto (?) a reseñar más eventos pretéritos.

martes, 2 de diciembre de 2008

Cosas del clima

Esta mañana, la tapa del diario decía que "En noviembre llovió 25 días y sólo lució el sol durante 42 horas". Gran panorama gran, pero bueno, al menos sé que pude sobrevivir al segundo noviembre más lluvioso en los últimos 60 años vizcaínos.

Grande fue mi sorpresa cuando al terminar mi turno matutino me asomé a la ventana y brillaba el sol. Agarré la cámara y mi abrigo polar tan pronto como pude (al punto que olvidé mis lentes de sol, y por un rato lo lamenté) y bajé a la calle procurando acercarme a las vistas del Pagasarri desde la ría camino a Bilbao.

Para cuando llegué al puente Rontegi seguía teniendo el sol de frente, pero a mis espaldas la cosa pintaba fulera, con arcoíris incluido. Poco después, sobre el puente de la ría de Lutxana, el panorama ya pasaba de gris oscuro hacia un lado, mientras que el sol todavía generaba contrastes de luz muy interesantes.

Apuré bastante el paso, porque las perspectivas de chaparrón eran más que ciertas. Yo no sólo me había olvidado los lentes, también había salido sin paraguas (como si nunca me hubiera sorprendido la lluvia…).

Para cuando llegué a la altura de la siguiente parada de metro y saqué la última foto ya estaba lloviznando.

Me quedaban un par de cuadras hacia adentro, que caminé y casi corrí bajo el chaparrón… en definitiva, y como suele suceder, en media hora escasa pasamos de cielo despejado a completamente cubierto.

El resto de las fotos del día, por acá.

jueves, 27 de noviembre de 2008

30 primaveras en otoño

Qué raro se hace esto... y encima con noticias de una ola de calor del otro lado. Pues nosotros pa'no ser menos nos desquitamos con una ola de frío, y la primera nevada del año.

Esta mañana me fui hasta el monte de Arriaga para sacarle la primera foto a la nieve, y aquí se las dejo (estaba bastante nublado y por eso no se aprecia del todo... me hubiera quedado hasta que abriera, pero era mucho más probable que me agarrara un chaparrón).


Ya la tendremos más cerca, pero a lo que quedan tres largos meses de invierno por delante, la verdad es que no me urge para nada...

jueves, 20 de noviembre de 2008

En la Catedral con los Leones

Como tantas otras ciudades que se cotizan desde un punto de vista turístico, Bilbao tiene un ícono internacional que la hace reconocible: el Guggenheim. Viene a ser como el Big Ben, la Torre Eiffel, la Sagrada Familia o la Estatua de la Libertad. Aunque tal vez, a diferencia de estas otras ciudades, puede parecer a simple vista que Bilbao no tiene mucho más para ofrecer.

Esto es una falacia, por supuesto, tan simple como creer (como muchos por aquí) que Argentina se reduce al tango, la Patagonia y las Cataratas, o que Uruguay no tiene nada que ofrecer (sigo hablando de turismo, eh? Por las dudas…).

Hace unos meses vi en Vaya Semanita (un programa semanal de humor vasco, con un estilo comparable al de Telecataplum o Plop!) un sketch al respecto, en que unos turistas preguntaban qué podían hacer en Bilbao luego de haber visto el Guggenheim, y los mandaban al hotel a ver la tele, ya que no les quedaba nada más. Estos tipos se mofan de todo, especialmente de sí mismos, y aquí está la otra cara de la moneda:

(si no lo encuentran gracioso, es probable que yo ya esté muy habituado al humor vasco y se me haya “deformado” el gusto…)

Pero bueno, como introducción fue un poco larga para llegar a lo que iba. Poco tiempo en Bilbao se precisa para ver que el Guggen representa a la ciudad pero sólo marginalmente. Hay muchas otras cosas que la definen, como los txikiteros, por ejemplo. O la ría, los montes y el xirimiri. O el bilbaíno medio, por lo general bastante agrandado, muy pagado de sí mismo, socarrón, y fanático hasta la enfermedad del Athletic de Bilbao.

Todos los fines de semana, cuando juega el Athletic, todos los bares (que ya saben que son muuuchos) cuelgan en la puerta una bandera rojiblanca, señalando que allí se pasa el partido. Muchísimos bilbaínos lo siguen, y casi todos aquellos con quienes he podido hablar del tema tienen una visión totalmente deformada de la realidad de su equipo, que al día de hoy es bastante patética. Un poco como pasa con la historia del fútbol uruguayo (de clubes, pero también y fundamentalmente de la selección) se recurre a glorias pasadas para pretender una dimensión que notoriamente no se tiene.

El Athletic, aquí, es un equipo GRANDE, aunque hace ya casi 25 años de su última Copa. Cierto es que al igual que los dos grandes, nunca descendió de categoría (un poco como Cerro en Uruguay hasta hace muy pocos años, si no recuerdo mal. La verdad es que yo no iba mucho por el cerro ni conocía muchos de sus hinchas, pero espero que no vivieran tan auto-engañados como la gente de aquí).

Y es que el bilbaíno a veces parece un poco porteño en su agrande (con perdón de los porteños, claro! Jeje). Aún este año cuando comenzaron con pretensiones de copas europeas, y de arranque se encontraron en posiciones de descenso, de las que todavía no han podido salir.

In any case, a lo que iba, es que el Athletic es parte orgánica de la ciudad y de la forma de ser de esta gente, y como tal yo me estaba debiendo un poco más de investigación de campo, léase, ir a La Catedral a ver un partido de Los Leones en vivo y en directo. Con dos amigos de Lore nos compramos entradas para el fondo norte, algo así como lo que sería el Talud Colombes en el Centenario. Para ser las más baratas, sin dudas son muy caras (si Bilbao es de por sí una ciudad cara, un equipo que responde a las características que intenté describir no podía nunca tener entradas a precios populares, no? Al fin y al cabo, y como dirían por aquí como si eso lo explicara todo… somos de Bilbao).

Antes de llegar, la fiesta por la calle. El estadio está metido dentro de la ciudad (al menos 3 de sus tribunas) y claro, hay un montón de bares alrededor, y todos estaban llenos de gente haciendo “la previa”. Buen ambiente de jolgorio, a pesar de que jugaban el último (Osasuna) contra el penúltimo.

Nosotros llegábamos con el tiempo un poco justo así que no hicimos la obligada previa en el bar, y nos mandamos p’adentro antes que se llenara mucho. San Mamés es un estadio para unas 40 o 45.000 personas, bastante cuadrado, pequeño, y por ende muy cercano. Un poco como se ve la Bombonera por la tele (tengo un debe ahí…).

Estábamos apostados en la fila 11, es decir, muy cerquita de la cancha. Y al igual que en Inglaterra, no hay alambrados. En cada córner los teníamos casi al alcance de la mano.

El partido, según dijeron los comentaristas, fue muy malo. Es verdad que vimos poco futbol, pero la perspectiva y el ambiente lo amortiguaban bastante. Yo quería escuchar a la hinchada del Athletic, y me quedé un poco decepcionado porque pensé que iban a alentar un poco más. Hubo algunos cánticos “interesantes” pidiendo la independentzia y la repatriación de los presos políticos, y por supuesto bastante apoyo al equipo, pero tampoco nada del otro mundo… me parece que en Uruguay se canta bastante más.

Eso sí, aunque no se nota en estas fotos el estadio estaba casi lleno, lo que no es poca cosa dadas las circunstancias deportivas del equipo. El partido terminó 2-0, para alegría y alivio de los locatarios. Nosotros nos fuimos a tomar una para dar tiempo a que los primeros miles se tomaran el metro y nos lo dejaran algo más transitable, que viajar apretado es un embole.

En definitiva, prueba superada!, para ellos, y para mí.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Son aquellas pequeñas cosas...

- Hoy llueve con ganas, otra vez... Mejor, porque tengo la tarde libre y me voy a echar una siesta de campeonato!

- Hablando de campeonatos, luego de 3 semanas miserables, el Arsenal se redimió ganándole al Manchester United por la Liga, y goleando al Wigan por la Copa (como es habitual, además, jugando con todos los pibes de la reserva). En lo que a mí concierne, no existe un mejor antidepresivo que ése.

- Es una pena que la cámara de fotos siga en el taller... hace unos días vi lo diferentes que son por aquí las empresas de mudanza, y la verdad es que ameritaba foto. Creo que aquí, hacer mudanzas no tendría ni la mitad del encanto y disfrute que siempre tuvo en Uruguay.

- Otra foto que me quedé sin sacar, aunque ésta hubiera estado más difícil, fue ayer en el metro. En el asiento de al lado iba una señora mayor, y sus zapatos negros de señora mayor tenían en el empeine un broche plateado con forma de esvástica. Shocking... pero la verdad es que al verla, su cara no contradecía en mucho al broche.

- Si en cuantocambio reseñara periódicamente los progresos de Irati, la prima de Lore de 23 meses que pasa con nosotros los días de semana, la frecuencia de actualización del blog aumentaría exponencialmente. En estos últimos días se está acercando de a poco a dominar la "S", y sus afirmaciones pasaron de un tímido "i" a un sólido "Zí", digno de Felipe, el hermano de Mafalda. Si Anita la viera, ya sé qué calificativo le vendría a la mente: masticable!

jueves, 6 de noviembre de 2008

Un mes intenso / Glad to be back

Del 3 de octubre al 3 de noviembre pasaron unas cuantas cosas, la mayoría muy buenas y también de las otras, al punto que mirando atrás cuesta creer que haya sido sólo un mes.

Tras el casamiento y un fin de semana de vacaciones, vinieron las colas a la intemperie por el bendito papel liberador que al final no fue tal. Sigo pseudo-preso, aunque ahora ya esté dentro de la maquinaria burocrática, y pueda aprovecharlo para abrir una cuenta bancaria, o inscribirme al sistema de salud pública sin mayores inconvenientes.

Los plazos burocráticos obligan a mirar "p'alante", a reformular ilusiones y expectativas, y a cambiar la Pilsen por un Rioja, bronceador por nieve, Felicidades! por Enhorabuena! y "muchachos" por "colegas".

Todo eso mientras me acostumbro a que el jabón se enganche en el anillo al lavarme las manos, y mientras intento no jugar a ser guarda de Cutcsa cuando voy en el metro y siento el irrefrenable impulso de darle anillazos al barrote y gritar "pasando p'al fondo que hay lugaaaaar!!!"

Y mientras tanto, festejos... porque el evento fue familiar (y cojo, pero eso se sobreentiende) y "la peña" quiere festejar también, y por eso nos sacó a pasear un domingo otoñal y soleado por los límites de Vizcaya, para conocer las cuevas de Pozalagua en Karrantza, para ponernos al día en una sidrería, o para aprovechar los últimos solcitos en una playa.

Y dos semanas después, más festejos. Esta vez reservamos un albergue donde poder estar "a nuestra bola", e invitamos a la gente a que se disfrace, preferiblemente de algún dibujito animado, para tener una fiesta larga y divertida.

Larga y divertida fue, además de emocionante por momentos. María y May nos bailaron / dedicaron un agurra, mientras que Tami, con la complicidad de muchos, nos preparó un video con buena parte de nuestra historia de estos 2 años, junto con mensajes y saludos de muchos de "los colegas". Fue conmovedor, y una prueba más de lo mucho que nos quieren por aquí, y lo afortunados que somos por ello.

Y ahora podría terminar diciendo que ya que me puse al día procuraré escribir a menudo... pero como eso es harto improbable, simplemente lo dejo por acá.

jueves, 9 de octubre de 2008

Un español... un amigo...

(con musiquita de fondo y voz de Avdolov...)


Un francés... un amigo.
...
Dos alemanes, dos amigos.
...
Un bilbaíno, un amigo!
...
Un uruguayo...
.
..
...
....
.....
......

TCHAN!

En la Oficina de Pasaportes y DNI, ni los uruguayos ni el resto de los "extracomunitarios" somos amigos. La policía te trata con educación y bastante respeto, pero no hacen nada por mejorar un sistema inoperante y perverso, diseñado para desalentar a la gente.

Gente que por otra parte no protesta, como es de esperar, pues está en una situación delicada y no puede permitirse tener problemas con la Policía Nacional.

Tras 12 horas a la intemperie, un par de nuevos "compañeros de desgracia" y muy poca información relevante, no queda más que replegar filas, someter la incipiente gripe, y volver a intentarlo la semana que viene.

Pero, como diría la vaskita: no se van a librar de mi tan fácilmente...


En otro orden de cosas, tengo cosas más agradables que contar y mostrar, aunque por lo pronto quedarán para mejor ocasión.

viernes, 3 de octubre de 2008

martes, 23 de septiembre de 2008

Cantabria infinita

Cantabria infinita es un eslogan, al igual que Uruguay Natural, con el que se promociona el turismo. El fin de semana pasado (el anterior al viajecito a la Villa de Plentzia) nos fuimos a Seña, un pueblo cantábrico que según Wikipedia, en 2004 tenía 264 habitantes.

Uno de ellos es Dani, a quien yo conocí en nuestro viaje a Mundaka. Dani acaba de terminar de construir su propia casa en Seña (era un pajar, y vean cómo la dejó…) y había cumplido años un par de días antes de nuestra llegada. Doble motivo para pegarle una visita, aunque los motivos eran innecesarios, por otra parte, porque es una de esas personas que te invitan a que vayas cuando quieras y que se nota que lo dicen en serio.

Seña es un pueblito minúsculo, y gracias a sus 220 metros de altitud tiene muy buenas vistas al Cantábrico y a Laredo, el balneario costero que está a 5km. Hasta allí sólo se puede llegar en auto, o caminando. No hay transporte público que te lleve a Seña, como nos contaba Dani recordando sus épocas escolares, y comentando que aún los que no tienen auto, se sacan la libreta de conducir al llegar a los 18, sin excepción.

Llegamos el sábado sobre el mediodía y nuestro punto de encuentro fue un Supermercado en las afueras de Laredo. Allí hicimos acopio de vituallas para los dos días siguientes. La casa de Dani estaba en tal estado fundacional que tuvimos que comprar orégano y aceite, entre otras cosas. Mucho mejor así, más novedoso.

Nada más subimos al pueblo e hicimos el reconocimiento del hogar (“que te cagas!”), salimos de poteo por los bares locales. No sé si 4 bares son muchos o pocos para un pueblo de 260 personas… nosotros entramos a tres de ellos, y en todos al pedir algo para tomar nos convidaban con alguna picadita gustosa. En el primero fueron unos champignones calentitos en salsa picante, en el segundo fueron aceitunas y otros pickles, y en el tercero maní (del que vendía el manicero!!!). Nos lo estábamos pasando tan bien que la hora del almuerzo se nos pasó un poco de largo… terminamos de almorzar, creo, sobre las 6 y media de la tarde.

Por la noche bajamos a Laredo a uno de los boliches donde había más amigos de Dani, a festejar. Aunque no estábamos en el País Vasko, kalimotxo y kinito estaban a la orden del día. Se ve que es costumbre nacional. Yo aproveché para jugar un pool, algo que no hacía desde hace meses, y luego nos sumamos al chuping. Sobre las 2am cerraban, así que allí emprendimos la recorrida de bares, que como suele ocurrir estaban en el casco viejo de la ciudad. Aunque no me dio para apreciar mucho, he de decir.

Habremos aguantado hasta las 5am, como mucho. Como suele suceder, Lore y yo fuimos los primeros en emprender el retorno pero al rato llegaron los demás.

El domingo fue un día de relax total, pero igual nos dio la nafta para bajar a potear a Laredo. Verán en las fotos los minúsculos caracolitos negros que comí… una delicia local para muchos, no estaban tan mal para mi sorpresa. Paseamos un rato por la costa y luego volvimos a subir a Seña.

Después del almuerzo (o sea, pasadas las 6 de la tarde otra vez) volvimos a bajar a Laredo, esta vez para hacer un poco de senderismo y apreciar las vistas desde los montes cercanos. Dani, que ha viajado mucho (entre otras cosas hizo varias veces el Camino de Santiago) me comentó que el Cantábrico es su zona favorita de España, por el verdor de la tierra y los contrastes de los montes y montañas que llegan hasta el mar. Yo no he visto tanto, pero cuando no está gris, esta zona es una preciosidad.

Volvimos con la puesta de sol, mientras la luna llena ascendía desde el oriente.

Aquí las fotos del finde.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Plan B, Plan P

Para este fin de semana teníamos un plan bastante interesante que no cuajó, y como el tiempo acompañaba, el sábado nos tomamos el metro hasta el final de la línea 1, o sea, la Villa de Plentzia, a una media hora de Erandio hacia el norte.

Les dejo unas pocas fotos de este lindo pueblito con puerto y playa.


viernes, 5 de septiembre de 2008

Fiestas de Erandio, y el fin del verano

El otoño se cierne sobre nosotros hace días. De hecho, amenaza desde que volvimos de Extremadura aunque sólo sea por contraste. Un buen día de verano aquí igual tendría 5 o 10 grados menos que su equivalente extremeño.

La semana pasada, sólo 3 días después del final de la Aste Nagusia comenzaron las Agustin Deunaren Jaiak (Fiestas de San Agustín), o sea, las fiestas de Erandio. Si bien gran parte de ellas me las pasé trabajando, en casa, igual pude ver una cara de las fiestas locales que no había visto hasta ahora. La gente del pueblo se viste para la fiesta con la vestimenta típica del pueblo, y de repente por la calle todo son pantalones azules, camisetas o camisas blancas, y pañuelo azul al cuello.

Durante las fiestas hay conciertos, verbenas, competiciones varias entre las cuadrillas, chorizadas, fuegos artificiales, regatas, danzas, desfiles, y un largo etcétera. El viernes pasado, una de las actividades era un taller infantil y una de sus organizadoras era María, una de las amigas de Lore. Me pidió si podía darle una mano, por lo que ese día tuve mi primera experiencia de trabajo “en negro” en el viejo continente.

Durante tres horas en la mañana y otras tres por la tarde, nos dedicamos a hacer manualidades (billeteras con papel de revista plastificado, mariposas con palillos) y otras actividades (plantar lechugas, pintar caras) con todos los niños que se pasaron por allí (sólo en la mañana fueron más de 100…), y también con algunos de sus padres, que como suele suceder fueron los más insoportables del montón.

Terminamos bastante hechos carozo, pero siendo viernes de fiesta había cena en la lonja, con el consabido kinito y posterior salida a recorrer los bares y las txosnas. Durante la noche tuvo lugar un bonito intercambio cultural con las amigas de Lore (les enseñé unos cuantos insultos uruguayos) y eventualmente todos quedamos “tatuados” con algún simpático uruguayismo levemente modificado.

Las fiestas continuaron hasta el domingo, pero el lunes, primero de setiembre además, ya se respiraba por aquí un aire de comienzo de año completamente equiparable al lunes después de Semana de Turismo. Hace 3 o 4 días que cuesta andar en manga corta, y hoy tenemos unos vientos arrachados que no dan ganas de salir…

miércoles, 27 de agosto de 2008

Homenajes en temporada de fiestas

El verano en el País Vasco es temporada de fiestas. Cada pueblo y ciudad tiene las suyas, a veces asociadas a un santo aunque no sé si siempre es así. Lo que sí sé, con lo poco que vi, es que forman parte de la idiosincrasia vasca; la gente las espera, las tiene presentes, las disfruta. Son parte de la agenda cultural, y también son definitorias del carácter del lugar.

En el puerto viejo de Algorta, en Getxo, en una de las jornadas de fiesta se hace la “noche de los pijamas”, siendo esta la vestimenta requerida para salir a la calle. En Vitoria-Gasteiz, la semana de fiestas comienza con la “bajada del Celedón”, un personaje de la ciudad que atraviesa la Plaza de la Virgen Blanca desde el campanario hasta un balcón mientras la gente canta, se fuma un puro o toma champán (aquí hay una descripción de la bajada, pero estos dos videos son un poco más ilustrativos.

Mi temporada de fiestas arrancó hace unas semanas en Arriagas. No sé si se puede llamar pueblo a esas pocas casas en la cima del monte a los pies de Erandio, y esa noche seríamos 100 personas, como mucho. El finde pasado fuimos a escuchar a Amaral durante la Aste Nagusia (semana grande), en fiestas de Bilbao. Éramos 40.000 y yo creo que luego, en la zona de fiestas (que estaba algo lejos del predio del concierto) habría unos cuantos miles más. La zona del Teatro Arriaga y la entrada al Casco Viejo estaban irreconocibles… donde solía haber calles ahora había una marea humana por la que apenas se podía caminar.

La fiesta en la calle se centra alrededor de las txosnas, grandes stands donde se pone música y se vende alcohol. Cada uno de ellos tiene una decoración particular, por lo general muy cuidada. El ambiente me hizo acordar a la Fiesta de la X, pero en este caso no había un predio cerrado sino que la gente estaba por todos lados, con lo que daba la impresión de que había más desorden, y sobretodo mucha más gente.

Entre la marea de gente y la lluvia que arrancó luego del concierto, no pudimos disfrutar mucho del ambiente de festejo, y al día siguiente volvimos más temprano para ver las txosnas a la luz del día.


La verdad es que muchas de ellas son todo un espectáculo, pero lo que más me sorprendió fue encontrar en una de las txosnas un homenaje a Fernando Morroni y Roberto Facal, asesinados en los incidentes del Hospital Filtro en 1994.


El afiche en la foto dice:

Los jóvenes uruguayos Fernando Morroni y Roberto Facal fueron asesinados por defender el derecho de asilo de los refugiados vascos.

Solidaridad País Vasco-Uruguay

¡Dos pueblos, una misma lucha!

¡No olvidaremos!

domingo, 24 de agosto de 2008

Puñales

La nostalgia, por lo general, no golpea.

  • Una llamada por un cumpleaños, cuando a la pregunta de "¿qué vas a hacer?" te responden con "lo mismo de siempre" (pero vos no estás...)
  • Una cara que te recuerda a otra, o de pronto ver un abrazo que te recuerda los que alguna vez recibiste.
  • Un concierto de La Vela (o de Pearl Jam, aunque este último no sea más que en DVD).
  • Un amigo de un conocido, que te hace pensar que allá, sería tal y como uno de tus hermanos.
No, la nostalgia por lo general no te golpea... más bien, te sorprende y te apuñala.


(Nota: no es que haya estado muy nostalgioso últimamente, aunque hay días y días. Más bien ésta es una colección de puñales a través del tiempo, que me pareció adecuado acumular y publicar en esta noche tan uruguaya de la nostalgia)

viernes, 22 de agosto de 2008

Vacaciones y más vacaciones

Desconecté, por fin, por unos días, para recargar pilas con los aires extremeños. Promesa de mucho sol y calor que por acá llevaban días de faltazo.

Me fui de vacaciones, pero les dejo las fotos de las penúltimas, un fin de semana largo en que aprovechamos para ir a Mundaka, un balneario cercano a la tristemente célebre Gernika, famoso entre otras cosas por sus olas (al punto que aquí se disputa una fecha del mundial de surf).

Fue un finde intenso y muy disfrutado, con el mejor baño de playa desde mi llegada (buenas olas al fin!), aunque para esa satisfacción de última hora ya no tenía cámara que lo atestiguara. Antes, salimos de fiesta, hicimos senderismo y piragüismo, viajamos en lancha de playa a playa, nos tostamos como cangrejos, y comimos unas pizzas caseras que estaban para chuparse los dedos. Ah, y también montamos en una vaca. Van a tener que ver las fotos si no me creen.

De Extremadura nos volvimos con 200 fotos y otra bolsa llena de vivencias que pronto estarán por aquí.

jueves, 14 de agosto de 2008

Los días se hacen cortos

A cada rato, el País Vasco nos demuestra que (es pero) no es parte de España, de muy diversas maneras. Durante los últimos días, en los telediarios (el viejo y querido informativo) abundan las noticias sobre incendios forestales, alertas naranjas y la ola de calor cercana (o superior) a los 40 grados. Mientras tanto, en Erandio llevamos 5 días (casi) sin ver el sol, con temperaturas otoñales y algún que otro sirimiri.

Pero no es sólo eso. Ya les dije que el tiempo escasea ahora que estamos a cargo del hogar, y encima esta semana viene con laburo intensivo. Cuestión que mis escasas salidas a la intemperie están siendo para comprar el pan o sacar la basura. Verdaderamente emocionante, como se podrán imaginar.

Pero bueno, mañana nos vamos de vacaciones y por una semana estaremos, finalmente, en pleno verano español. ¿O lloverá también en Hinojal?

lunes, 4 de agosto de 2008

Más paseos

Vengo con gran atraso en esto de contar las “movidas” de todos los días, o de todos los fines de semana. Debo fotos de traje y corbata, y también fotos playeras. El verano nos trae a las corridas, y ahora que estamos de amos de casa (increíble lo que uno puede llegar a malacostumbrarse en seis meses…) el tiempo escasea.

Ayer sábado nos fuimos (por segunda vez para mí) a Vitoria-Gasteiz, esta vez a conocer el nuevo apartamento (acá le dicen piso) que Ana y su novio Asier están alquilando, a la espera de que les entreguen el piso que están pagando en hipoteca desde hace quién sabe cuánto y vaya uno a saber por cuánto tiempo más.

Las hipotecas aquí son un poco como el llegar a fin de mes allá: problema de muchos, y especialmente de jóvenes con aspiraciones de independencia. Por acá el alquiler no se estila, y a mí no me termina de cerrar del todo por qué. Mi muy parcial conocimiento de esta realidad me dice que tiene que tener que ver con la facilidad de acceso a las hipotecas que había al menos hasta hace un tiempo (que no pedían altísimas entregas iniciales, como en Uruguay), lo que desestimula los alquileres como “gasto inútil”, y también un poco de comodidad de los jóvenes, que pueden darse muchos más gustos mientras viven, hasta los 30 y más, bajo el techo paterno. Tengo la sensación que por aquí, joven de clase media equivale a tener auto (acá le dicen coche), viajar al exterior en vacaciones, tener mucha ropa y celular con todos los chiches (acá le dicen móvil).

Pero me fui de tema; o más bien, me fui al carajo. El punto es que una serie de circunstancias no muy favorables (que la empresa constructora que hace tu casa quiebre, o problemas familiares de considerable magnitud) devinieron (me parece a mí) en una realidad bastante “festejable”, esto es, que una pareja con 6 años de historia pueda independizarse, aunque sea un poco obligada por los acontecimientos.

Ana es amiga de Lore desde los tiempos en que cursaron juntas la Universidad, pero da la casualidad que viajaron a Uruguay casi al mismo tiempo, aunque en el caso de Ana fue por menos de un mes, de voluntaria, a trabajar con unas monjas que trabajan con niños de “contexto crítico” en Pando. Su amor y nostalgia por Uruguay es bastante sorprendente para el poco tiempo que estuvo, y las duras realidades que tiene que haber visto. Un poco por eso, no me extrañó demasiado encontrar un par de mates como adornos centrales en la sala, y varios otros objetos made in Uruguay por aquí y allá.

La noche estaba muy agradable en Vitoria, una ciudad donde la situación geográfica se traduce en más frío que en Bilbao cuando hace frío, y más calor cuando el día está caluroso. Será por su lejanía con el mar, por su altura, o porque sí. El tema es que luego de un buen rato en casa, comiendo unas pizzas, unas masitas (que acá se llaman pastas) y tomando brebajes varios, jugando pictionary, kinitos (otro tema que da para explayarse) y otros juegos, salimos a recorrer la noche patatera (a los vitorianos les llaman patateros).

No hubo tiempo para mucho ya que los boliches cerraban sobre las 4.30, y nosotros salimos pasadas las 2.30. Luego de ver un par de lugares y tomar otros tantos kalimotxos se nos vino el cierre encima, no sin que antes nos pusieran la canción favorita de Asier (un tema cañero de Sabina). Yo me esperaba que prendieran las luces y pusieran el “Se me hacía tarde, ya me iba” de Fito Páez (un clásico en las pocas veces que me quedé hasta el cierre en un boliche), pero instead las apagaron casi por completo, y pararon la música en seco. Vaya invitación a la retirada.

Al final, los 9 (más el perro) nos acomodamos para tratar de dormir 5 o 6 horas. Algunos tuvimos más suerte pero a otros la bebida les pasó factura, y al perro fue la pizza la que lo condenó. Resultó que el chicho, de dimensiones minúsculas y escasos 3 kilos de peso, se quedó sólo en casa y por un error de cálculo una silla quedó colocada de tal forma que le daba acceso a la mesa, donde estaba una de las pizzas familiares. Parece que el pobre se tragó su peso en harinas, o casi, y a la noche fue a vomitar a uno de los dormitorios (por suerte no el nuestro).

Hoy a la mañana todos estábamos un poco lentos y con distintos grados de deterioro, pero en definitiva lo pasamos bastante bien. Poco después del mediodía emprendimos el camino hacia la terminal, y encaramos el viajecito de una hora de vuelta hasta Bilbao. Nos esperaba un Erandio somnoliento y desierto.